El día que no nació nadie

La mayor maternidad de Galicia vivió este año por primera vez en la historia una jornada entera sin ningún parto; las cifras muestran que el 2018 va a ser el año con menos nacimientos en Vigo


Vigo / la voz

Lo que ocurrió el 11 de marzo de este año no tiene precedentes. Por primera vez en la historia, durante todo un día no nació nadie en la mayor maternidad de Galicia. Ningún profesional consultado en el Hospital Álvaro Cunqueiro, que ya habían trabajado antes en el Xeral, recuerda un día que terminase así, con el casillero de nacimientos marcando un cero. Cero niños, cero niñas. El paritorio vacío del 11 de marzo es el símbolo absoluto de la pendiente por la que desciende la natalidad en Galicia, de la que Vigo no escapa.

Aunque en el registro civil los padres inscriben a los recién nacidos en el municipio en el que residen, en el siglo XXI prácticamente el 100 % de la gente llega al mundo en un hospital. Esto convierte al Álvaro Cunqueiro en el motor demográfico de Galicia, el lugar con más nacimientos a gran diferencia de los siguientes, los hospitales de Santiago y A Coruña, que el año pasado rondaron los 2.400 nacimientos, frente a los 3.900 del de Vigo. Por eso es significativo encontrar un día sin un solo nacimiento en el epicentro de la ya maltrecha natalidad gallega.

Este año la pendiente es especialmente inclinada. Nunca se había vivido un descenso tan acusado en el número de nacimientos como el de este 2018. Entre enero y agosto, en el Cunqueiro nacieron 2.272 bebés, 306 menos que el año anterior. Es una caída del 12 %, lo nunca visto. Si esta tendencia se mantiene, el año acabará con 460 niños menos que el 2017 y se quedará por debajo de los 3.500 nacimientos. Los datos confirman que esa cifra sería la más baja al menos desde los años 80 en la sanidad pública, aunque probablemente se extienda más allá. Porque, aunque no haya cifras oficiales de los hospitales, en los 70, por ejemplo, solo el municipio de Vigo superaba los 5.000 nacimientos anuales, según el Instituto Nacional de Estadística, y en este caso no se llegaría a 3.500 en un área que abarca a Vigo pero también a otros 25 concellos.

Pero la tendencia no afecta solo a la sanidad pública. Ni Povisa ni Pintado registraron tampoco ningún nacimiento el 11 de marzo. En esos dos centros privados sí es habitual vivir un día sin partos, pero este año siguen la misma tendencia: Povisa lleva 78 nacimientos (siete menos que el año pasado) y Pintado 136 (ocho menos).

¿Qué ocurre en el paritorio cuando no hay alumbramientos? «La bajada de partos es preocupante», reconoce Rosa Cogolludo, que, como supervisora de partos del Cunqueiro, es la jefa de las matronas y auxiliares. «Puede haber un turno [doce horas] sin partos o con pocos, pero que no haya ninguno... yo no lo recuerdo».

Las cifras actuales dicen que cada día nacen en el hospital público de Vigo nueve niños. Hace diez años eran trece. «Pero las matronas cada vez tenemos más carga de trabajo», explica la jefa. Porque cada vez las mujeres paren con más edad; y si hay algo que esté asociado a la edad es la enfermedad: «Hay hipertensas, diabéticas, cardiópatas, gente que viene de consultas de esterilidad privadas en los que hacen tratamientos con más edad... Las mujeres cada vez requieren más cuidados por parte de la matrona», reivindica Cogolludo. La edad media de la maternidad no deja de crecer. En Galicia ya es de 32,6 años, el primer hijo se tiene a los 31,5 y cada vez hay más señoras que dan a luz cuando superan los 40.

Además, la realidad del paritorio es voluble. Así como hubo un día sin partos, en lo que va de septiembre ya se han registrado dos con 18 bebés, el doble de la media. Así que no es un sitio particularmente tranquilo.

Pero más allá de lo simbólico del 11 de marzo, la tendencia global es conocida. La Voz descubrió este año que al colocar a Galicia en el contexto mundial, solo en Mónaco existe una tasa de natalidad más baja. Solo en Vigo, en los últimos seis años han muerto más personas de las que han nacido, algo que desde 1975 solo había ocurrido un año.

Preocupado por el descenso de la natalidad, el jefe de Ginecología y Obstetricia del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo, Carlos López Ramón y Cajal, la ha estudiado en profundidad. «Se vende que es necesario tener una seguridad absoluta para tener hijos». Aunque se ponga el foco en que el retraso en el acceso a la maternidad es una cuestión económica, opina que también es algo cultural. «Si solo fuese un tema económico, la gente de dinero tendría más hijos, pero no, gastan más dinero en placer, en ocio», razona.

López asegura que actualmente «hay una cultura dominante de que la natalidad es incómoda, y que hay que disfrutar de la vida y dar la vuelta al mundo antes de tener hijos». «En otros países tienen los niños pronto para después estar libres; aquí es al revés», dice el jefe de Ginecología. Desde su punto de vista, esto solo se resuelve «creando en Galicia proyectos de atracción».

Mientras tanto, la vida sigue. Y así como en el Cunqueiro no nació ningún niño en el simbólico 11 de marzo, ese día en el hospital murieron seis personas.

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