La Escuela Celta Atletismo no para de crecer

Supera las 200 licencias y el pasado año no pudo atender toda la demanda

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VIGO / LA VOZ

Cuando el Celta Atletismo decidió cambiar su estructura deportiva hace cuatro años, nunca imaginó crecer de esta forma. Era la primera vez que el club asumía categorías de base, y colocaba al frente a una persona formada y que llevaba más de 15 años vinculada a la entidad. Sara Portabales (Vigo, 1987) se estrenaba como coordinadora de la Escuela Celta Atletismo con un grupo de no más de 50 atletas. Ahora comienzan su cuarto año de vida superando las 200 licencias y con su primera generación logrando medallas nacionales.

La elección de Portabales como coordinadora de los célticos no fue ninguna casualidad. Fue atleta en el club desde los nueve años hasta los veintidós, cuando acabó la carrera de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. En ese momento su futuro comenzaba a encaminarse hacia la docencia en ese ámbito, estudiando varios másters enfocados hacia la enseñanza con el deporte como protagonista.

Y la oportunidad le llegó a Sara en el 2015. Tras tres años ejerciendo de entrenadora en la Agrupación Viguesa de Atletismo como filial celeste, ambos clubes se desvinculaban y nacía la Escuela Celta Atletismo para canalizar la cantera desde benjamines a juveniles, edad en la que daban el salto al club matriz. «El primer año empezamos con 30 niños, contábamos con ser muy pocos y al acabar ya éramos 80», contando solamente con dos entrenadores en aquel momento, explica Sara.

El crecimiento superó cualquier expectativa inicial y a medio plazo, teniendo que sumar otros dos técnicos al club, quienes compaginan la base con sus grupos de atletas de categoría sub-18 en adelante. Su política es bastante clara respecto al número de niños con los que trabajan por grupo: «El año pasado tuvimos incluso que dejar a gente fuera», ya que un exceso de deportistas imposibilita una buena atención y creen que altera los objetivos del club.

Llegaron los primeros éxitos

A pesar de tener solamente tres años de vida, los primeros éxitos no han tardado en llegar. Atletas como Eric Méndez y Olaia Becerril ya han logrado medallas en los Campeonatos de España, llegando a batir récords gallegos o a ser internacionales. A nivel colectivo, su equipo cadete masculino lograba este año proclamarse campeón gallego, siendo la punta del iceberg de la cantera del club, que consiguió presentar equipos masculinos y femeninos desde benjamines hasta absolutos.

Los éxitos de los mayores de la Escuela Celta Atletismo hacen que «los niños, llegado el momento, pidan dar un paso hacia adelante en los entrenamientos», asegura la coordinadora. Sobre los 14 años comienzan a acudir un día a la semana con los llamados grupos de especialización, en los que empiezan a experimentar con disciplinas más técnicas como los lanzamientos, la pértiga o la marcha. «No se les impone, ellos deciden su ritmo de crecimiento», asegura Sara Portabales.

Sin embargo, la entrenadora reconoce que este crecimiento tiene limitaciones que no solo dependen den ellos. Además de los cuatro colegios con los que tiene convenios, la escuela celeste entrena a diario en las pistas de Balaídos con un horario limitado. «Somos muchos clubes para poco espacio, los días de lluvia te das cuenta de que no tienes dónde meterte con los niños», apunta.

Pese a estar todavía asimilando el aumento del curso pasado, no tienen miedo de seguir creciendo. «Este año llevamos cerca de 200 preinscripciones, y siempre tenemos dos repuntes al comienzo del curso escolar y en febrero al empezar la pista». Pese al vértigo que podrían generar estas cifras, tienen clara su filosofía: «Hasta cadetes deben estar aquí para disfrutar y tener un bagaje, no queremos cracks de pequeños», la mejor enseñanza posible en esta escuela.

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