Castigado cinco días sin funciones un policía local que perdió su pistola

La jefatura concluye que el patrullero saltó sobre su moto sin ajustar bien la funda

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VIGO / LA VOZ

El Concello de Vigo ha sancionado con cinco días sin funciones a un policía local por extraviar su pistola cuando patrullaba por la calle el 4 de septiembre del 2017. La investigación concluyó que el agente corrió y saltó bruscamente dos veces sobre su moto para encenderla y la pistola cayó de su funda. Todo apunta a que el motorista, al salir de los vestuarios para iniciar su jornada, no activó el seguro y bloqueo de la funda, o bien el dispositivo se movió accidentalmente. Tampoco descartan que el arma cayese cuando el patrullero corrió bruscamente en un servicio que realizó ese día. El agente tardó media hora en darse cuenta de la desaparición de su arma reglamentaria y con ayuda de su compañero revisaron toda la ruta que hicieron desde la armería, a los vestuarios, el garaje y su itinerario de servicio, sin hallar ni rastro del arma. La junta de gobierno local acordó sancionar al policía municipal por la comisión de una falta grave disciplinaria haber faltado a su deber de cuidado del material reglamentario desde que recibe el arma hasta que la devuelve, una negligencia inexcusable. Le impusieron el castigo mínimo posible por su buena conducta y trayectoria profesional sin tacha.

Mecánicos e inspectores de la Policía Local elaboraron un informe tras recrear los hechos con dos pistolas, una con la funda bloqueada y otra sin bloquear. El arma, sin seguro, se cayó al saltar. El informe también reprocha al peatón que, supuestamente, encontró casualmente extraviada el arma por actuar de mala fe, ya que se apropió indebidamente de dicha herramienta de trabajo sin devolverla ni avisar a las autoridades. Dicha pistola jamás fue encontrada y sigue en paradero desconocido.

Se trata de un arma de fuego de la marca Heckler and Koch, modelo USP-Compact, del calibre 9 milímetros parabellum y de cañón corto.

La funda, de la marca Safariland, la llevaba a su derecha. El sistema de seguro de la funda se basa en dos sistemas, el SLS y el accesorio Sentry. Consiste en un asa cruzada y atornillada, lo que permite bloquearla o bien meter o sacar la pistola. Al tocar con el dedo una palanca, se adelanta o retrasa el seguro. Los técnicos que analizaron la funda descubrieron que un tornillo tensor estaba algo flojo, lo que permite que, cuando no se bloquea, la pistola se salga de la funda si esta vuelca o por un salto brusco.

La investigación oficial hizo un recorrido por los lugares por dónde pasó el agente el día del extravío. En inicio, se barajó que el lugar de la pérdida pudo ser cuando el patrullero saltó con su moto al pasar por un paso de peatones con elevación cuando circulaba por Hispanidad o por un vial paralelo de la avenida Arquitecto Palacios. Una de las hipótesis que baraja la Policía Local es que cuando el agente colocaba unas balizas plásticas de obra hizo un sobreesfuerzo que le hizo perder la sensibilidad al rozar su brazo o las balizas contra la funda, lo que incluso hizo variar la posición de bloqueo del doble seguro. Incluso suponen que pudo agacharse y caerle el arma delante de los pies de las balizas de tráfico e introducirse en algún hueco de estas señales de barrera.

Una vez desactivado el sistema, también es posible que el arma cayese cuando el agente saltó para arrancar la moto.

Otro dato clave es que la pistola es de cañón corto y los policías municipales de Vigo usan generalmente fundas de cañón largo, y quizás el arma no encajó bien.

Sobre el paradero de la pistola, los inspectores descartan que se la tragase el alcantarillado porque ese día no llovía. No excluyen que el arma rebotase y fuese arrastrada por un coche o quedase enganchada a los bajos.

El informe oficial concluye que el agente debe tener cuidado de su material durante su jornada laboral y recuerda que tardó media hora en darse cuenta del extravío.

Los investigadores creen que el agente imputado contó realmente cómo sucedieron los hechos pero ven pruebas de que incurrió en una negligencia profesional determinante para perder su pistola. Por un lado, no cumplió con su deber de previsión ni mostró la máxima diligencia para quien porta una de estas armas para la defensa del ciudadano, algo obligado por ley.

Recalcan que el agente debería haber tenido un cuidado especial ya que al haber perdido el arma, esta supone un instrumento para un posible ataque grave a la seguridad ciudadana. Las sanciones en estos casos suponen castigos de 5 días a 3 meses de suspensión de funciones.

El Concello impone al agente una sanción atenuada debido a su «tacha profesional» y buena conducta, a que la funda estaba desgastada por el uso y era más larga que el arma, y porque no se aprecia grave riesgo a mayores. La sanción aún es recurrible.

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