Falta mano de obra para la vendimia

Bodegas de O Rosal, O Condado y Soutomaior no encuentran trabajadores disponibles


vigo / la voz

Termina agosto y llega septiembre, el mes de la uva. Los viticultores de O Condado y el Baixo Miño ultiman los preparativos para la vendimia que este año comenzará a mediados de septiembre como es habitual, no como el año pasado, cuando la recogida comenzó el 20 de agosto porque la sequía aceleró la maduración.

La recogida se puede hacer con maquinaria o de manera manual, la mejor forma para hacer buen vino según los que se dedican a esto. En una buena parte de las plantaciones del sur de las Rías Baixas la uva es recogida con mimo. Esto hace que sea indispensable contar con personal suficiente para poder terminar la vendimia en los tiempos idóneos, sin perder la calidad de la uva.

Sin embargo, la recuperación económica hace que cada vez sea más difícil encontrar trabajadores. El administrador de Bodegas La Val (Salvaterra do Miño), Antonio Ruiloba, explica que por ahora «casi nadie» los ha llamado para preguntar por el trabajo. Cuenta que en los tiempos duros de la crisis, por estas fechas ya tenían 400 currículos presentados para las 110 plazas que ofrecen. Por ahora, la bodega aún no ha contratado a nadie pero espera que «esto se solucione cuando se acerque más la vendimia». La Val funciona como muchas otras bodegas, contrata algún particular, pero el grueso del personal viene de empresas de trabajo temporal.

Ruiloba cree que la falta de trabajadores se debe a «que la economía mejora y la gente ya tiene trabajos mejor remunerados». Entiende que el trabajo en la vendimia es muy duro, pero que «es muy difícil para las bodegas pagar más», asume que las condiciones son así porque los gastos de la finca no pueden ser mayores. Lo mismo opina Antonio Álvarez, viticultor en Crecente, últimamente le dedica casi más tiempo a buscar personal que a pasear entre las vides. «Coa crise non había problema, pero agora é moi difícil atopar traballadores».

El trabajador de Bodegas As Laxas (Arbo) también ha notado que cada vez son menos los aspirantes que pasan por la bodega para dejar el currículo, aunque explica que ellos esperan no tener problemas porque «somos unha bodega pequena e o 70 % do personal e fixo».

Los viticultores explican que la falta de demanda les obliga a depender más de los trabajadores de las empresas de trabajo temporal (ETT). El problema en estos casos es que, muchas veces, las bodegas trabajan con la mismas empresa. Esto provoca, según Ruiloba, que los trabajadores se vayan a las bodegas que «empiezan antes la vendimia». Cuenta que suele ser a «última hora» cuando se enteran, por lo que rara vez pueden llegar a cubrir las plazas vacantes. Por eso, este año prevén que la vendimia se pueda postergar hasta la primera quincena de octubre.

La trabajadora de Bodegas Quinta Couselo (O Rosal), Concepción Vicente Rodríguez, explica que ellos no tendrán muchos problemas porque estos años han intentado repetir el mismo personal en cada vendimia y este septiembre también va a optar por ellos. Lo mismo ocurre en Bodegas Terras Gauda (O Rosal) y en Bodegas Fillaboa (Salvaterra do Miño) donde la mayoría de trabajadores repetirán.

Además, Concepción explica que si la vendimia se alarga no tiene porque ser una mala noticia. Por ejemplo, en su bodega si el tiempo acompaña suelen empezar más tarde la recogida para que «la uva pase el máximo tiempo posible en la vid», explica que así su calidad es mayor.

Los pequeños viticultores son los únicos que no notan un cambio en el personal disponible para la vendimia. En la bodega Terra 1537 explican que al tener una finca pequeña no necesitan más trabajadores que los disponibles durante todo el año.

Pese a todo, la mayoría de los productores son optimistas y esperan que la gente interesada en trabajar en la vendimia de este año llegué a partir de septiembre.

La plaga de mildiu y el calor hacen imposible alcanzar los niveles de producción del 2017

Igualar las cifras obtenidas durante la vendimia del año pasado parece ya una misión imposible. Este año ha sido especialmente malo para la vid, por la plaga de mildiu larvario que se desató por toda la zona este verano y porque el tiempo no fue el mejor durante la época de floración.

El consejo regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas estima que este año la cosecha será un 10 % menor que en 2017, un año especialmente bueno en cuanto a resultados. De todas forman esperan que la producción al sur de las Rías Baixas llegué hasta los 12 millones de kilogramos, un 33 % de toda la producción de la denominación de origen y un 10 % menor de los 13 millones del año pasado. Se espera que la cosecha en O Condado, O Rosal y Soutomaior sea la suficiente para producir 8 millones de litros de vino.

Este ha sido un año muy malo para la uva en Galicia. Los expertos indican que esta temporada la vid tuvo un índice de fertilidad mayor, pero las fuertes lluvias provocaron que la humedad en las viñas creciese potenciada además con las nieblas que se instalaron al sur de las Rías Baixas durante el verano. Se creó así la atmósfera perfecta para el crecimiento de hongos como el mildiu y el black rot con la capacidad de destrozar cosechas. Además concreta que una de las zonas más afectada y donde se esperan más pérdidas ha sido la de O Condado.

Estiman que la producción de este año se destinará principalmente al mercado gallego, aunque el español y el internacional ya suponen el 28 % de la producción de la vino Rías Baixas.

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