La auténtica magia está en la calle

Maestro lleva desde los 14 años sorprendiendo a los transeuntes con sus números de ilusionismo


Vigo / la voz

A los 11 años empezó haciendo pequeños trucos para sus amigos y dos después ya lo estaban contratando para sus primeras actuaciones en público. Ahora, cumplidos los 21, David Maestro se ha ganado un nombre dentro de la escena del ilusionismo a base de mucho trabajo de calle. Y aunque su paso por el programa de televisión Pura Magia el verano pasado le abrió nuevas puertas, él sigue compaginando sus estudios con las actuaciones.

Nacido en Coruña, Maestro se crio y formó en Vigo. «Un mago no tiene patria», reconoce entre risas. Realizó sus primeros trucos con una baraja ante sus amigos y conocidos, cerca del estadio de Balaídos, a donde también acudía como socio del Celta. Continuó aprendiendo de forma autodidacta y pronto incorporó las pelotas, pañuelos y aros a sus números. Reconoce que le gusta actuar en cualquier lado «donde se pueda disfrutar mi arte», pero que siente especial debilidad por la calle. «Es un público mucho más sacrificado, de lujo incluso. La gente llega y está sí o sí por el artista, se para a verlo porque le gusta», explica. No fue hasta su traslado universitario de vuelta a Coruña cuando se animó a pasar más horas actuando, cambiando las cajas de cartón que usaba en Vigo por una puesta en escena más cuidada y profesional, incorporando música y un micrófono.

Ha actuado por toda Galicia, con algunas incursiones en Madrid, León y Segovia. Sus dos lugares fetiche son la calle Real junto al obelisco coruñés y la del Príncipe en Vigo. «Ahora voy a estrenarme en Callao, y la verdad tengo muchas ganas», apunta. A base de actuaciones ha conseguido entrar en la cartera de varios centros comerciales que lo llaman a menudo: «Gracias a la magia me pago la carrera de Sociología, mis desplazamientos para actuar y mi vida».

En Príncipe tuvo una de las actuaciones que recuerda con más cariño, a pesar de que las grandes aglomeraciones deslucen su número. Fue el día del encendido de las luces de Navidad, con el público llenando toda la calle, delante el Mercantil. «Allí la gente se para a verte, no es como ir a un teatro que ya van a tiro fijo». Este año tiene claro que quiere repetir e incluso involucrar al alcalde en un truco mucho más elaborado.

Si la calle y la magia le han dado independencia, como él mismo reconoce, la televisión ha conseguido que se mantenga. En la primera edición de Pura Magia acabó en quinta posición tras ser repescado, pero su paso porla tele causó tanta sensación que llegaron a crearle dos clubs de fans. Se convirtió en colaborador habitual de Hora Punta, el programa de Javier Cárdenas, y ahora participa en un pequeño espacio de magia con niños en Clan TVE. «Si estás un mes desaparecido, ellos mismos te echan del circuito, tienes que estar moviéndote siempre», señala.

Este reconocimiento también le llega desde el mundo de la magia. En agosto participó en el Festival de Sarria, uno de los más importantes del país. Allí estuvo con magos como Daniel DaOrtiz, considerado uno de los sucesores de Juan Tamariz. Se maneja bien con baraja, aros y bolas: «En grandes ilusiones y manipulaciones aún no me he metido por falta de dinero y horas». Hasta entonces, seguirá parando a todo aquel que esté dispuesto a escoger una carta en medio de la calle. Valdrá la pena pararse.

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