El uso del adjetivo fiel en el título de Vigo carece de un respaldo documental o legal

Cuando ascendió a ciudad sí tuvo esa calificación, pero se cambió por el de «valerosa»

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vigo / la voz

En 1987, la corporación municipal de Vigo aprobó la ordenanza de símbolos de la ciudad que incluía la oficialización de la bandera, el escudo y el lema. «Fiel, leal, valerosa e sempre benéfica cidade» es el título al que dio luz verde aquella corporación presidida por Manuel Soto. La base para asumir esta tarjeta de presentación se situaba en la propia historiografía. Sin embargo, en esta acumulación de virtudes hay un adjetivo que carece de respaldo documental que legitime históricamente su uso.

En una revisión rápida de los libros de historia, la presencia del término fiel plantea algo más que dudas. Si bien es cierto que el 1 de marzo de 1810 el Consejo de la Regencia de España, en ausencia del rey Fernando VII, aprobaba un real decreto por el que se concedía a Vigo el título de ciudad fiel y leal, también lo es que el título expedido el 27 de octubre de 1810 señala que Vigo pasa a ser una ciudad leal y valerosa. El Archivo Histórico Nacional aporta la explicación a ese cambio. En el expediente relacionado con ese otorgamiento se incluye el cambio del adjetivo fiel por el de valerosa. Así que se puede decir que Vigo fue fiel, o tuvo el derecho a usar este adjetivo, durante solo unos meses.

Sin embargo, algunos historiadores, como Nicolás Taboada Leal, José Espinosa o Xosé María Álvarez Blázquez, se mostraron ambiguos cuando afrontaron esta cuestión ya que por un lado señalaron que antes de 1810 Vigo era una villa fiel, pero también afirmaron que con el título de ciudad llegaron también los adjetivos fiel, leal y valerosa. Si bien esta última opción es totalmente errónea, en relación a la primera, ninguno de ellos explicó el momento ni las circunstancias en las que la villa de Vigo recibió el privilegio de emplear el adjetivo fiel.

En el Archivo Municipal de Vigo no existe ningún documento que avale esta tesis. Ni siquiera hay rastro del uso de ese término antes de 1810. Distintos documentos procedentes de monarcas, como Isabel I, Felipe II, Felipe III y Felipe V, se dirigen en ellos a Vigo como una villa sin más calificativos. Las únicas referencias documentales en las que se enrique el título de villa son Muy noble y leal, y muy noble. Sin embargo, estos documentos están firmados por particulares que se dirige a la corporación de Vigo, tanto el siglo XVII como en el XVIII, con el fin de conseguir algo, por lo que cabe interpretar que es una fórmula de cortesía sin respaldo legal. Además, la falta de continuidad y, sobre todo, el hecho de que el propio Concello de Vigo no asuma este tratamiento en sus escritos, hacen pensar que no era tratamientos respaldados por una base legal.

Tras la reconquista de la población a los franceses, la corporación viguesa presidida por Francisco Xavier Vázquez Varela reclama a la Junta Superior de Defensa una compensación por haber sido la primera localidad que logró liberarse del invasor. En el escrito firmado en noviembre de 1809, Vigo pide que se le excluya de la jurisdicción del Arzobispado de Santiago y que se le otorgué el derecho de voto en la junta. Pero también pretende que se reconozca a la población como una ciudad fiel y leal. Cabe concluir entonces, que con anterioridad no ostentaba dicho calificativo ya que si lo tuviese no lo pediría. Incluso, cuando Vigo ya es una ciudad y se ve obligada a acudir a la audiencia de A Coruña debido a que Tui se niega a reconocer el nuevo título, en todos los documentos que aporta siempre se reclama ser denominada Ciudad leal y valerosa. Sin ningún otro adjetivo.

La persistencia en la actitud negacionista de Tui, ya a partir de 1814 en la Corte, obligará a la corporación olívica a nombrar un apoderado que la represente en Madrid. Será Antonio Hernández García quien defienda en la capital los intereses de Vigo. Este hombre, que cobró siete mil reales, tuvo éxito en su cometido , y en noviembre de 1819, el rey Fernando VII confirmaba el título en los mismos términos.

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