Las monedas de Vigo de cinco guineas que contó Newton

Una pieza acuñada con oro de la batalla de Rande alcanzó los 330.000 euros en subasta, pero las hay de plata por 2.500


Se cuentan entre las monedas más apreciadas del mundo. Y llevan en su anverso la palabra ‘VIGO’. Fueron acuñadas en 1703 en Londres, por orden de la reina Ana y bajo supervisión del científico Isaac Newton. Y son ahora una singular pieza de coleccionismo: la última de oro fue subastada en la casa Bonnington en noviembre de 2016 y se pagaron por ella 330.000 euros. Aunque es posible encontrarlas en plata por un precio en torno a los 2.500 euros.

Dos de estas históricas monedas pueden verse estos días en la exposición Jules Verne: los límites de la imaginación en el museo Marco, en la calle del Príncipe. Porque fueron acuñadas con el mismo tesoro que el capitán Nemo rescata en el estrecho de Rande en el capítulo titulado La bahía de Vigo, de la novela 20.000 leguas de viaje submarino

En el valor de estas piezas, hay una enorme diferencia entre las de oro y plata, ya que las primeras son muy escasas. Los galeones hundidos en Vigo en 1702 transportaban un inmenso cargamento de plata del Potosí, pero en comparación apenas llevaban oro. Y el botín inglés reflejó esta disparidad. Apenas fueron acuñadas 20 monedas de oro, de 42 gramos cada una y con valor de cinco guineas. En su cara llevaban la efigie de la Reina Ana y la palabra Vigo en capitulares. Solo quince de ellas están actualmente localizadas. Por esta rareza, la subasta de 2016 alcanzó los 330.000 euros mientras que una anterior, en 2012, subió hasta los 336.000.

Por el contrario, las monedas de plata son mucho más baratas. Más de cien veces más económicas. De hecho, es posible comprarlas en portales especializados de Internet por unos 2.500 euros, aunque hay ejemplares mejor conservados por los que piden más de 6.000. Incluso existen unidades sin certificar que están a la venta por entre 250 y 800 euros, aunque en este caso no se puede asegurar que no se trate de una falsificación, por muy exacta que sea.

La historia de estas monedas nos habla de la histórica batalla de Rande, pero contiene otras curiosidades que las hacen piezas de culto. La principal es que están directamente emparentadas con el padre de la gravitación universal: Isaac Newton. Cuando la Flota de la Plata arde en Vigo en 1702, se cumplen 15 años desde que el mundo ha conocido la que probablemente sea la obra científica más importante de la historia: sus Principia Mathematica. Pero tres lustros más tarde, Newton ya apenas se dedica a la ciencia. Abandona la Universidad de Cambridge y es elegido parlamentario en 1689. Desde entonces, se consagra a la política y ya no habrá más grandes aportaciones a la ciencia. En 1696, acepta el puesto de director de la Moneda, con despacho en la Torre de Londres. Tras la victoria en Vigo de la armada británica de Sir George Rooke, Newton recibe el encargo de contabilizar estos tesoros. Y así lo hace, aunque ni de lejos serán tan enormes como asegura The Daily Courant, el primer periódico diario de la historia, que acaba de salir en Londres ese mismo año.

Encontramos los documentos firmados por Newton en la Biblioteca Británica. En ellos, el científico va haciendo la contabilidad del tesoro de Vigo. El 28 de enero firma un primer informe: «Habiendo dirigido la Comisión principal de presas por sus órdenes de 17 y 18 de diciembre del año pasado para traer a la Casa de la Moneda de Su Majestad todo el oro, plata o lingotes llevados como presa que se hallasen a bordo de la flota empleada últimamente en la Expedición de Vigo».

Newton enumera los tesoros desembarcados, que incluyen oro, plata y piezas de a ocho, junto con objetos variopintos producto del saqueo como «bandejas doradas afiligranadas, copas de coco con pie de plata, pistolas españolas, un platillo dorado de iglesia o dos imágenes con pedestales en caja de cuero».

El 15 de febrero escribe un segundo informe, que incluye un tesoro alijado en otro galeón, «siendo parte de la plata apresada de Vigo».

Con este material ejecuta el encargo de la reina Ana, a través de una real orden de finales de febrero de 1703, dirigida «a nuestro confiado y estimado Isaac Newton». La cédula comienza mencionando la batalla, «por cuanto hemos sido informados de que varios paquetes de oro, plata o lingotes han sido tomados por nuestra Real Flota en la última expedición en Vigo y traídos a casa como presa».

La monarca ordena que la plata de Rande “sea acuñada de cuando en cuando con toda la rapidez conveniente a las monedas actuales de nuestro reino, con la palabra Vigo debajo de nuestras efigies en cada pieza de dicho dinero». La reina Ana desea que la inscripción VIGO en esta acuñación «sea una marca que la distinga del resto de nuestras monedas de oro y plata, y para prolongar hasta la posteridad la memoria de esta acción gloriosa».

Desde luego, la última soberana de la casa Estuardo consiguió su propósito de deslumbrar a las generaciones futuras. Porque de aquí saldrán las monedas de oro y plata que hoy son un preciado tesoro de coleccionistas. Y por las que se han llegado a pagar más de trescientos mil euros.

eduardorolland@hotmail.com

La reina Ana pidió que la inscripción de Vigo distinguiese a las monedas

Isaac Newton fue director de la Moneda y enumeró los tesoros desembarcados

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