Los bienes de interés cultural de Vigo presentan una conservación desigual

La fachada del Marco está deteriorada y la antigua estación de tren permanece abandonada, mientras que Castrelos luce esplendoroso en su conjunto y el Casco Vello se va recuperando

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Vigo

Los bienes de interés cultural catalogados en Vigo presentan un estado de conservación muy desigual, con casos de flagrante abandono, pero también de gran conservación y cuidado. El gran punto negro de este grupo de estos elementos patrimoniales es el edificio de la antigua estación de ferrocarril, cuyas piedras permanecen apiladas y sin un destino claro en la estación de trenes de Redondela. Fue desmontada en el año 1999 y es propiedad del Ministerio de Fomento y de ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias).

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El petroglifo de Gondosende, en A Guía, sigue sirviendo de camino de paso para unas casas, deteriorándose cada vez con mayor rapidez. Sus dibujos se siguen perdiendo con el continuo paso de las personas que no tienen otra vía para llegar a sus viviendas. Otro ejemplo de mala conservación es el edificio que acoge el Museo de Arte Contemporánea (Marco). Mientras su fachada principal se muestra en buenas condiciones, las secundarias están plagadas de desconchaduras y pintadas desde hace tiempo.

La calle Real, que ha mejorado mucho su aspecto en los últimos años, muestra unas pocas pintadas en algunas verjas de negocios y paredes. El espray también dejó su huella en uno de los históricos muros de la iglesia de Santiago de Bembrive.

Por otro lado, el único elemento que enturbia la buena conservación de los soportales de la plaza de la Constitución es un cierre superior en la arcada más próxima a la Casa Galega da Cultura. Actualmente, se puede ver la estructura de madera del piso superior, aparentemente, solo sujeto por una viga de madera que permanece a la vista.

Vegetación en los castillos

El castillo de San Sebastián, que ya fue mutilado por el Concello de Vigo en su día para levantar la casa consistorial actual cuando era bien de interés cultural, y la fortaleza de O Castro ofrecen un exceso de vegetación en sus muros, pero por lo demás tienen una constante atención, especialmente en sus interiores. El gobierno municipal ya anunció en su día que acometería la limpieza de los muros de ambas fortalezas, pero no es una tarea fácil debido al propio ciclo biológico de la vegetación que allí crece.

El edificio Pereira de Castro, situado en el paso de la plaza de la Constitución a la calle Triunfo, está bien encalado y con sus escudos heráldicos en buen estado de conservación. También tiene buena imagen el edificio Torre de Pazos Figueroa que acoge el Instituto Camões. Solo una señal de circulación enturbia la armonía de su fachada. Aunque la mayoría de los vigueses no tienen acceso al pazo de la Pastora, su conservación aparenta ser buena ya que se sigue empleando como vivienda.

Todos los elementos distinguidos con la calificación bien de interés cultural gozan, en teoría, de la mayor protección dentro del patrimonio histórico y cultural. Actualmente, las competencias sobre este ámbito están transferidas a la Xunta de Galicia. Y es también este organismo quien vela, a través de la policía autonómica, de que todos estos bienes no sufran ataques que pongan en riesgo su permanencia.

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