En camino un equipo femenino gallego

Dos viguesas impulsan con un grupo de 27 corredoras una escuadra pionera

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VIlagarcía / LA VOZ

«Hace tres años empecé a salir en bicicleta con unos amigos, hombres, que ya lo hacían antes. Muchas veces tenía la sensación de que los estaba retrasando, que me tenían que esperar; me habría gustado haber podido empezar saliendo con gente de mi nivel, para no tener que ir tan forzada». Elena Martín Gil (Vigo, 1986) recuerda los condicionantes con los que tuvo que lidiar al dar sus primeros pasos en el deporte que hoy la apasiona. Descubrir en el boca a boca que el suyo no es un recuerdo único, sino el sentir compartido por la inmensa mayoría de las ciclistas gallegas que empiezan a poblar en número creciente las carreteras de la comunidad, es lo que acabó desembocando ayer en A Illa en la decisión de algo más de dos docenas de mujeres de constituir el primer club ciclista exclusivamente feminino de Galicia. Un primer paso que se materializará en los próximos meses una vez completen el papeleo correspondiente para registrar una entidad con ánimo competitivo, pero también social, ambos confluyendo en el objetivo primero del futuro club: «Promover el ciclismo entre las mujeres, y que las ciclistas no se sientan solas».

Las 27 pioneras, hoy en diferentes clubes, se citaron ayer a las nueve y media de la mañana en el puerto de A Illa para disfrutar de una marcha cicloturista de 80 kilómetros con ida y vuelta a Sanxenxo. Con una comida de trabajo esperándolas en meta, a la que llegaban con las ideas claras. Hasta el punto de haber elegido ya en los días anteriores por votación telemática entre las propuestas de las integrantes del colectivo el nombre de su próxima creación: Céltigas Club Ciclista Femenino. Un nombre polisémico, que «incluye Celta, por la historia de Galicia, y gas, por la expresión ciclista, ‘¡Dale gas!’, y juntos forman en femenino plural», explica Aída García, santanderina afincada en Vilagarcía desde hace una década, y figura emergente en el triatlón y duatlón, en los que es, entre otros, vigente campeona de España de la modalidad de cros en su categoría de edad, 40-44. Ella es hoy una de las voces fuertes del protoclub, y organizadora de la cuarta quedada en diez meses del grupo de mujeres ciclistas gallegas surgido de un par de copos convertidos a velocidad de vértigo en una gran e imparable bola de nieve.

«En el ciclismo en Galicia somos pocas chicas, cada vez más, pero somos pocas. Las chicas normalmente se animan a empezar por sus parejas, y al final siempre acabamos saliendo con la bici con chicos. Pero las mujeres y los hombres somos físicamente diferentes, y por lo general, a una mujer que está empezando le cuesta seguir el ritmo de un hombre». Esta fue una de las reflexiones que Elena Martín compartió con otra viguesa, en este caso de adopción, Lidia Adelyn, cuando el año pasado se conocieron a través de una aplicación especializada para ciclistas. Martín y la integrante de las selecciones británicas de duatlón y triatlón de su grupo de edad se dijeron un día «¿por qué no intentamos buscar más chicas para hacer una ruta y conocernos? Pusimos una fecha, el 11 de noviembre del 2017, y una ruta, Samil-A Groba-Samil, y comenzamos a contactar con gente a través de la aplicación. Pensábamos que iban a venir 5 ó 6. Y cuál fue nuestra sorpresa, que nos juntamos 33». Hoy son 85 las integrantes del grupo de whattsapp -acaban de abrir cuenta en Facebook e Instagram- con el que han tendido su red, con corredoras federadas y de primer nivel, como Mar Delgado presente en el Mundial de orientación de bici.

«Yo voy como loca cada vez que veo a una ciclista por la carretera para contarles lo que estamos haciendo. Todas se alegran, me dicen ‘¡Ay! ¡Qué bien! ¡Por fin!. Hemos visto que hay una necesidad. La acogida está siendo muy buena», explica Elena Martín. Y es que el Céltigas C.C.F. se constituirá, apunta, con una doble vertiente: «Competitiva, con un equipo federado» con vistas al 2019 que, además, añade Aída García, «trabaje por conseguir que haya en Galicia más competiciones femeninas, que no se ponga a correr a las niñas con los niños o directamente que no corran»; y un componente social, «para quien quiera pertenecer a un club, pero no competir», dice la viguesa.

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