Una comunidad de 1.200 vecinos vive atemorizada por la extensión de velutina

Los bloques de 252 viviendas están situados entre las calles Canadelo Bajo, el nudo de Isaac Peral y García Barbón


vigo / la voz

Es una de las comunidades de vecinos más grande de Vigo integrada por 252 viviendas y 40 bajos comerciales. En total, 1.200 personas que viven atemorizadas por la avispa velutina. Tal es el miedo, que algunos vecinos no se atreven a abrir las ventanas y han tenido que pasar la ola de calor cerrados en el interior de las viviendas a cal y canto. A esto se suman las alergias que padecen otros, lo que hace que no pierdan ni un minuto de vista la adrenalina.

El primer piso en el que se dejó ver la avispa está situado en el número 4 de Canadelo Bajo, una de las tres calles a las que da la comunidad de propietarios Boavista, junto con Isaac Peral y García Barbón. «Cuando vi el nido llamamos a la Policía Local, vino enseguida, le echó un líquido y se murieron o escaparon, tengo lo que queda del nido y de vez en cuando vienen», comenta Manuel Santamaría, el propietario de la vivienda. No solo no le han desaparecido por completo a él, sino que de ese bloque 4 han pasado a otros dos, el 2 y el 12.

Nina es otra de las afectadas, no podía abrir la ventana, tenía un nido en la galería con el que, según dice, supuestamente acabó la policía hace dos o tres semanas, pero ahora han vuelto a aparecer. «Se colaban hacia el interior de la casa y hemos tenido que cerrar todas las ventanas. Además, mi nieto y yo somos alérgicos, tengo la adrenalina preparada porque nos puede dar un shock anafiláctico», explica la vecina. Todavía está esperando a que le solucionen el problema. «Llamé a 012, me dieron un número de registro de referencia, les di mis datos y me dijeron que el sábado pasaría alguien a ver el nido y a adoptar medidas. Me comentaron que tenían poco personal y muchos avisos y que no daban abasto, que es una plaga. Pero, el sábado estuvimos esperando y no vino nadie, estamos igual, llevamos más de una semana sin poder abrir las ventanas», comenta Nina.

Mientras tanto, las avispas siguen revoloteando por los bloques, tal como detecta, Cuqui, otra propietaria. Creen que el hecho de no tener claro el origen es lo que hace que vuelvan una y otra vez. Sospechan que a estas alturas haya varios nidos por las inmediaciones. La alarma generada ha llegado a tal punto que cada vez son más los residentes del entorno que optan por no abrir las ventanas.

«Estoy secuestrado en el salón de casa»

Jesús Matilde, presidente de la comunidad de vecinos Boavista, cree, igual que el resto de los residentes, que hasta que no se detecten todos los nidos no se acabará el problema. «La administradora nos dice que localicemos el nido, pero no es nuestro trabajo. Sabemos dónde empezó y hacia donde se ha extendido, pero nada más», indica.

Vecinos, como Manuel Santamaría, aguardan estoicamente una solución: «Estoy secuestrado en el salón de casa, solo salgo al balcón de noche, que es cuando parece que se van a la colmena».

A la hora de pedir ayuda existe cierto descontrol. Unos han llamado a la Policía Local y otros al 012 e incluso al 112. Además de los anteriores, también se puede hacer a través del 010 del Concello, donde a su vez remiten a la Policía Local. Los agentes toman los datos y acuden al lugar a tratar de solucionar el problema una vez confirmada que la avispa es velutina y localizado el nido. En caso de que no puedan acabar con el nido debido a su situación, trasladan el aviso a los bomberos, quienes en este caso actúan de forma gratuita.

El 012 comunica directamente con la Xunta, en concreto, con la Consellería de Medio Rural, que actúa a través de la empresa pública Tragsatec.

La escasa coordinación entre las administraciones local y autonómica y la poca información entre las comunidades de vecinos ha provocado que unos llamen al Concello y otros a la Xunta. La consecuencia es que pueden aparecer los dos equipos para actuar sobre el mismo nido. Otras veces los afectados llaman a ambos por si falla uno de los dos. La proliferación de velutina ha llegado a tal extremo que días atrás se las vio merodeando por las inmediaciones de algunas terrazas de Rosalía de Castro, compitiendo con gaviotas, palomas y pájaros, lo que obligó a los clientes a escapar de inmediato.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

Una comunidad de 1.200 vecinos vive atemorizada por la extensión de velutina