Un tiburón con nombre y apellidos

«Machaca» era una tintorera de dos metros y medio de largo que fue marcada por científicos en EE.UU. pero terminó subastada en la lonja de O Berbés

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E sta es la historia de un tiburón. Uno de tantos que llegan cada año al puerto de Vigo para ser subastados en su lonja y viajar luego hacia los mercados asiáticos, donde su aleta termina en sopa. Todos son anónimos, salvo en este caso, en el que hablamos de un tiburón azul o tintorera, cuyo nombre científico es Prionace glauca. Y su aprovechamiento comercial hace que cerca de tres mil toneladas de esta especie sean descargadas en O Berbés cada temporada.

Hasta ahora, todos estos tiburones llegan a Vigo sin nombre. Viajan en las bodegas de los pesqueros desde el Atlántico Norte. Pero Machaca fue la excepción. Porque aún lo están buscando en los Estados Unidos, donde la organización Ocearch, con la ayuda de la NASA, baliza y sigue a los tiburones por aguas de todo el mundo. A pesar de realizar múltiples llamamientos para localizar al desaparecido tiburón Machaca, la realidad es que fue subastado en Vigo y hace tiempo que terminó en una sopa.

La curiosa historia de Machaca comienza el 25 de agosto de 2016. Ese día, es capturado en aguas de Massachussets por el capitán Willy Hacht, del buque MV Machaca, al que le debe su nombre. Este barco llevaba a bordo investigadores de la Woods Hole Oceanographic Institution, una organización científica que colabora con Ocearch. Machaca fue pesado y medido y resultó ser un tiburón notable: 2,5 metros de largo y poco más de 100 kg de peso. Tras colocarle una pequeña baliza, con una tecnología que cuenta con la colaboración de la agencia espacial estadounidense, el tiburón fue de nuevo soltado a la altura de Cape Cod, el histórico cabo situado muy cerca de Nantucket, la villa de los arponeros de la novela Moby Dick.

En los meses que siguieron, Machaca tuvo una activa vida de viajes. Gracias a la baliza y a la localización por el satélite de la NASA, sabemos que recorrió una distancia de más de 9.000 km por el Atlántico Norte. Lo malo es que no todos los hizo nadando… y ni siquiera con vida.

Porque, en diciembre de 2016, el mapa con el seguimiento del tiburón Machaca comienza a mostrar unas extrañas líneas rectas. Cuando desde el verano se movía de una manera casi errática, se supone que en busca de presas, de repente comienza a recorrer largas distancias en líneas que parecen trazadas con un grafo. Por si quedaba alguna duda, el 27 de diciembre de 2016, a las 3.59 horas, nuestro tiburón queda parado exactamente en un punto en la otra orilla del océano Atlántico: en el puerto de Vigo. Algo tan raro solo tenía una explicación posible: Machaca había sido capturado por un pesquero y descargado en la mayor lonja pesquera de Galicia, siempre con su baliza por satélite pegada a su aleta.

Como en Vigo se descargan cada año unas 3.000 toneladas de tintorera (y su peso medio está entre los 80 y 100 kg), Machaca fue aquel invierno uno más entre los 40.000 tiburones anónimos que son subastados en la lonja cada año. El singular del caso es que este tiburón tenía nombre. Y también tuvo sus días de gloria en las redes sociales. Porque Ocearch hizo público un comunicado que desató docenas de comentarios y muestras de indignación. La organización se mostraba sorprendida porque Machaca fue capturado por palangreros en aguas internacionales «y su baliza se encuentra ahora Vigo».

«Estamos tristes por este suceso: la muerte de Machaca destaca el destino de aproximadamente 400.000 tiburones azules que son capturados cada año en el Atlántico Norte», decía Ocearch señalando buques de España, Japón, Portugal, Estados Unidos y Venezuela. «La muerte de Machaca es un recordatorio de la importancia de conservar esta especie», mientras pedían datos para encontrar al tiburón azul que finalizó en la lonja de Vigo.

El comunicado provocó setenta comentarios, con insultos como «miserables españoles» o llamamientos a prohibir o limitar la pesca en el Atlántico. También había notas emotivas como la de una abuela estadounidense que narraba el disgusto para su nieto, que seguía las evoluciones de Machaca a través de la web de Ocearch.

La baliza de Machaca dejó de emitir el día 6 de enero de 2017. Su pista se pierde en un edificio de viviendas en la avenida de Castrelos de Vigo, probablemente la residencia de un armador o tripulante del pesquero que lo capturó. O acaso de un operario de la lonja de Vigo. Lo cierto es que ahí, en tierra firme, finaliza el periplo de nuestro tiburón azul.

Así es la historia de Machaca, un tiburón que nadaba por aguas de Nantucket, frente a costa de Massachussets. Un animal salvaje que tenía nombre. Y que finalizó en una subasta vendido para sopa en la lonja de Vigo.

eduardorolland@hotmail.com

En el puerto de Vigo se descargan cada año 40.000 tiburones para ser subastados

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