«El alma de la gente es igual en cualquier país»

La periodista y extrabajadora de PSA va por la segunda edición de «Cartas desde Dubái», su primera novela

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vigo / la voz

«Lo tenía todo y lo perdí todo. Hasta lo más preciado para un ser humano: su libertad». Con esta enigmática frase comienza Cartas desde Dubái, el primer libro de la periodista Asunta López (Burgos, 1972). En el prólogo de El periodismo es un cuento, que recopila algunos de sus mejores reportajes, Manuel Rivas habla de que la diferencia entre un escritor y un periodista es una frontera difusa tirando hacia inexistente. López lo ha comprendido así y se ha animado a editar su primera novela. La obra fue publicada en abril y cosechó buenas ventas de forma inmediata. Solo unos meses después, ha visto la luz su segunda edición.

Es un libro que comienza de una manera epistolar para luego continuar en tercera persona. Lo primero que contesta su autora es que, al principio, la protagonista Lola Goizueta era un alter ego de sí misma, pero luego «tiene una montaña rusa en su vida que la aleja totalmente».

López partió hacia Dubái hace cinco años debido a una oportunidad laboral de su marido. «Le ofrecieron trabajo y allá fuimos con nuestros dos hijos». Intentó buscar empleo sin éxito, por lo que se encontró con un montón de tiempo libre para desarrollar lo que siempre había sido su pasión. «Mi sueño siempre había sido escribir y al llegar a Dubái tenía mucha materia prima». Fue el germen de su primera novela.

«Los Emiratos Árabes es un país muy diferente a España. En Dubái hay más de 100 nacionalidades y una gran diferencia entre ricos y pobres. Se pueden ver ferraris o lamborghinis, y el edificio más alto del mundo y en otra esquina una mano de obra muy barata», comenta sobre el lugar donde se desarrolla la obra.

La novelista nunca esperó tanto éxito. Encontrarse en las listas de los libros más vendidos fue algo inesperado. «Para mí fue una sorpresa. Yo creo que fue por el interés que tienen las personas de aquí en conocer como viven los musulmanes. Es ficción pero me he documentado mucho para hacer un relato verosímil».

A raíz de eso, la novela retrata distintos elementos de Dubái que nada tienen que ver con su país de origen. «Por ejemplo, se ve como el adulterio es un delito penal o que está permitido el matrimonio bígamo. Además, el libro lo hace desde el punto de vista de una mujer occidental».

Pero con todo lo que muestra persigue simplemente eso, mostrar. «En ningún momento hago juicios de valor. Cartas desde Dubái está escrito desde el absoluto respeto y en ningún momento desde un punto de vista maniqueo. No hay buenos ni malos. El alma de la gente es igual en cualquier país».

El libro es una historia de amor entre la protagonista y un millonario local, pero «pretende ser mucho más que eso». Además de la ya comentada detallada ambientación, «se tratan otras temáticas como las adicciones. Tanto a sustancias como el alcohol o la cocaína como a algo más espiritual como pueden ser las relaciones amorosas».

También incide en el tema del desarraigo. «Al final los protagonistas son dos personas en lugares que no les pertenecen».

Del mismo modo, López se fue a un país desconocido, que no le pertenecía. Y la jugada le salió bien. «Dubái me fascina. Estoy muy agradecida a sus habitantes y me encuentro muy feliz allí. Tenía una buena idea de los Emiratos Árabes antes de irme allí pero la verdad es que ha superado todas mis expectativas».

Comenta que es muy distinto a España en muchísimos sentidos. «Las diferencias son abismales, por ejemplo en la comida». Dice que echa de menos los paseos que daba por aquí «porque allí toda la vida se hace en coche». Además, señala que allí las mujeres van tapadas en público con la abaya, una pieza de color negro que cubre todo menos los ojos, y los hombres llevan kandora, una tela blanca que llega hasta los pies, porque impera la sharia, la ley sagrada del Islam, pero que ella nunca ha tenido ningún tipo de problema al respecto. «Yo como occidental puedo vestirme como yo quiera y nadie me ha dicho nunca nada».

Entre el año 1999 y 2000, López trabajó como responsable de comunicación interna en el grupo PSA Citroën, por lo que conoce bien Galicia desde un punto de vista parecido al que conoce su hogar actual. «Los gallegos son muy hospitalarios. Galicia es preciosa, tiene una gran naturaleza salvaje. En Dubái solamente se ven rascacielos».

Emoción

Cuando habla sobre su paso por Vigo, en su tono de voz se nota la emoción «Mi etapa en Citroën la recuerdo con mucho cariño. En esa época pusimos en marcha la primera revista interna de la empresa, Planeta Vigo».

La autora novel también recuenta cómo fue el proceso de publicación de su obra. «Tuve mucha suerte. Como no tenía currículo literario, la mandé a todas las editoriales que se me ocurrieron. Tengo que agradecer a la que se decidió a publicarme, Umbriel, no solo por apoyar a una autora como yo, totalmente desconocida, sino porque no cambiaron ni una sola coma de lo que había escrito». Destaca que esto es especialmente importante si tenemos en cuenta el momento de crisis editorial que se está viviendo en estos momentos.

Tras su diálogo con este periódico, Asunta López volvió a Dubái. Las 348 páginas que contiene su libro seguirán siendo acariciadas por las yemas de los dedos de muchos españoles. A veces, salir de la zona de confort tiene una gran recompensa. La periodista que se ha estrenado como novelista con éxito hace presagiar futuras buenas noticias en el mundo de la literatura.

Galicia. A pesar de haber nacido en Burgos, se declara una amante de Galicia, en especial de la Costa da Morte.

Periodismo. Se graduó en la Universidad de Salamanca y ha trabajado en distintos medios de comunicación y empresas.

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