«En el gimnasio disfruto sufriendo»

Alfonso Alonso Salgueiro VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Alfonso Alonso

Borja Martínez rompe con los estereotipos y habla sobre la rutina de un culturista

01 ago 2018 . Actualizado a las 11:17 h.

«Gusto mucho o no gusto nada. Algunos me admiran y otros me desmerecen». Su cuerpo es extraordinario: o repele o atrae. Rompe los cánones impuestos. Hace dos décadas, él mismo no se lo creería. En números son casi 100 kilos de peso para una altura de 1,75 metros. Lleva ya cuatro años en el mundo del culturismo y más de 20 premios. Su nombre es Borja Martínez, un madrileño de 38 años de raíces gallegas que vive en Vigo. En la actualidad, regenta su propia tienda en la ciudad, BM Sport Nutrition. Asesora a sus clientes sobre nutrición y rendimiento deportivo. Su día a día es una preparación constante.

Su meta más cercana es llevarse el premio del próximo Campeonato de España el 11 de noviembre. Para ello, entrena todos los días una hora y media. Realiza entre seis y ocho comidas diarias. El menú es variado, la macedonia de frutas es un desayuno habitual. Admite que no se priva de nada. «No hay secretos en las dietas. Lo que importa es el gasto calórico: si me quiero comer una pizza o una paella lo hago, sé que lo quemaré en el gimnasio. Vigilo lo que como», explica.

Además de conocerse a uno mismo, la humildad es un requisito esencial para cualquier culturista: «Este es un deporte que alimenta tu ego. Es importante saber controlarlo». Admite que no podría avanzar sin el apoyo de su familia. Su madre, su hijo y su pareja, Yolanda, son sus principales fuentes de energía. «Somos humanos: he pensado más de una vez en abandonar, pero gracias a ellos me levanto cada día», explica antes de relatar cómo se introdujo en este deporte. Fueron muchos los trabajos antes de ganarse el pan con esta pasión: obtenía su sueldo repartiendo pizzas o atendiendo llamadas. Al principio, Pesaba casi cuarenta kilos menos, desconocía el culturismo: «Solo veía tíos hinchados que parecían gorilas».

Todo se remonta al atletismo. Lo dejó con 17 años y comenzó en el fútbol pero tuvo una lesión de rodilla durante un partido. En consecuencia, empezó en el gimnasio por salud, para fortalecer esa zona. «A medida que me iba rehabilitando, se fue desarrollando mi musculatura», dice. Por aquel entonces descubrió su verdadero potencial. «Poseo una gran genética: tengo que agradecérselo a mis padres». Fue en esa toma de contacto cuando se dejó engatusar por el levantamiento de pesas. Un enamoramiento repentino que derivó en su actual estilo de vida. «A partir de ese momento decidí saber más sobre fitness. Recuerdo que desayunaba viendo vídeos de Arnold Schwarzenegger. Lo veía como algo tan lejano...».

Sin embargo, no se planteó competir hasta hace cuatro años, cuando un gran amigo suyo le animó. Su primera competición fue el Campeonato Gallego. Para ello, empezó una nueva dieta en la que incrementó su ingesta diaria. Abrió así una nueva fase en su vida: «Cuando voy al gimnasio, mi mente está en el cuerpo. Cada vez que levanto una mancuerna soy consciente de que estoy trabajando». Percibe un progreso continuo y afirma siempre tener objetivos. «No soy conformista. Busco de forma incansable la proporción», explica. Constata que el culturismo es un deporte en el cual se requiere una disciplina: «El culturismo es exigente: entrenas un año para subirte cinco minutos en una tarima». No duda en explicar que le encanta su estilo de vida porque disfruta sufriendo cada vez que entrena. Es una persona que compite consigo misma. Esta rivalidad que le caracteriza es su mejor atuendo.

Su lista de premios es muy extensa. Para él no son importantes los trofeos, sino las historias que hay detrás de todos ellos. Detrás de cada galardón hay una anécdota que puede contar. Son los vestigios de un pasado que recuerda con cariño. «Y es que son las vivencias las que nos hacen más fuertes, no nuestros músculos», especifica. El autoconocimiento personal y la autosuperación son dos lecciones clave que aprendió en todo este recorrido.

«En España no es difícil vivir del culturismo, resulta imposible hacerlo»

«Yo sé que de esto no se vive en España», remarca. Es un deporte demasiado difícil, pero reconforta. El gran sueño de Borja Martínez es conseguir una tarjeta profesional en un campeonato mundial. Una vez lograda, confiesa que se retiraría. «No dejaré de ir al gimnasio, pero me centraré en otras cosas. Entrenaré por salud y por estética». Cuando llegue a los cincuenta años no querrá aparentar más edad, por eso pretende alcanzar su gran meta y cuidarse. Borja recuerda su participación en el Mr.Olympia de Alicante, un mundial en el que quedó en el puesto decimocuarto de los 38 seleccionados para la final. Para él significó un gran aliciente. La tarjeta profesional le abriría muchas puertas como, por ejemplo, conseguir más patrocinadores. «El que la ganes es muy relativo, juega mucho el factor suerte. Depende del competidos que tengas al lado», opina.

Entrenar con la mente

El culturismo es una disciplina que requiere de «recursos económicos y mentales». Según el entrenador, su actitud es crucial a la hora de mostrar su trabajo en la tarima. Para él, cada entrenamiento es como una competición, nada rutinario. Es un compromiso consigo mismo que forma parte de su propia visión del culturismo. «Tienes que aprender a hacer caso omiso de ciertas críticas, a huir de la ignorancia y de los prejuicios. Hay muchísima envidia», expone. Añade que las preocupaciones hay que dejarlas en un segundo plano para tener «la mente en paz». Observa bastantes errores en el resto de los competidores: «Hay novatos que ganan un campeonato regional y se olvidan de sus orígenes, de quienes son verdaderamente. La vida son victorias y derrotas», confiesa.