Abogados de Vigo automatizan sus bufetes para captar clientes de toda España

Fabián Valero crea una tienda on line que vende protocolos de uso de Internet en empresas y Asesority atenderá consultas con «chatbots»


vigo / la voz

Los abogados y la tecnología están condenados a entenderse. Muchos despachos de Vigo apuestan por seguir atendiendo en persona al cliente pero otros han decidido automatizar las consultas y la tramitación de demandas o documentos legales rutinarios. La idea es captar clientela de otras ciudades de España y sobrevivir al auge de bufetes on line como Reclamador.es, que tramita automáticamente un alto volumen de demandas de pasajeros de avión.

En Vigo, al menos, dos jóvenes abogados han emprendido la carrera de la automatización para expandir su negocio. Uno es el laboralista Fabián Valero, que acaba de lanzar la tienda on line Ammana.es para realizar pedidos jurídicos. Un formulario permite que las empresas descarguen un protocolo personalizado para implantar a sus asalariados unas normas de uso de las herramientas digitales en horas de trabajo, como el correo electrónico o Internet. Es algo que se prevé que tendrá mucha demanda tras una reciente normativa.

El otro caso es del despacho Asesority Abogados, especializado en demandas de hipotecados contra abusos bancarios. Se trata de casos clónicos, en Vigo se han presentado en un año 5.000 demandas de cláusulas suelo, prácticamente iguales y con previsible sentencia favorable. Asesority tiene automatizada parte de las consultas y, en breve, introducirán chatbots, unos programas con inteligencia artificial que «charlan» con el cliente y contestan sus dudas on line.

La web del despacho Zeres, de Fabián Valero, remite a una aplicación desarrollada por NoLegalTech, de Bárbara Román y José Manuel Sendín, para prevenir riesgos laborales en medios digitales. Dicha web automática establece unos protocolos para el uso de redes, equipos informáticos y mensajería. El empresario tiene que seguir tres pasos en el ordenador. Primero, definir cómo es su empresa, luego diseñar el protocolo laboral a su medida y después descargarlo on line. El proceso es automático y cuesta 72 euros, que se pagan por Pay-Pal. Cualquier cliente de España puede hacer el pedido.

El bufete automático funciona así. El cliente introduce la información de la empresa más relevante, para que el programa le indique cuál es la mejor opción y le deje claros los límites legales. Luego, contesta un formulario con unas sencillas preguntas en tiempo real, y crea una imagen del día a día de la firma, explicando qué hacen sus empleados o cómo trabajan. Finalmente, descarga el protocolo y un manual de instrucciones para ayudar a implementar esas normas.

Inteligencia artificial

Por su parte, David Alfaya, de Asesority, añade que «para hacer una demanda de reclamación de intereses de tarjeta, creamos un expediente del cliente y seleccionamos una plantilla y se cubren automáticamente todos los campos. Hay que seguir automatizando para todos los procesos repetitivos. El valor del abogado es para la primera demanda y saber qué procesos crear».

En su web, se puede tramitar on line las reclamaciones de tarjetas con intereses revolving, de intereses de préstamos rápidos, de cláusulas suelo de hipotecas y por oposición a monitorios. El cliente rellena on line un formulario con sus datos, la entidad a la que reclama, DNI y documentos acreditativos y el despacho inicia una reclamación extrajudicial.

En el último congreso de Avogados Novos, un experto del bufete Garrigues explicó cómo la Inteligencia Artificial (IA) elimina tareas rutinarias a los letrados, como examinar las cláusulas de contratos. Entre el público estaba sentado Alfaya, quien tomó nota de estas charlas. Dos meses después, Asesority baraja usar chatbots, robots con inteligencia artificial que resuelven dudas a los clientes.

Descarta que la inteligencia artificial acabe eliminando el oficio de juriconsultor. «No está en peligro el trabajo de los abogados si no que las cosas no serán igual que hasta ahora. No se le puede cobrar un cliente por un trabajo repetitivo como si fuese algo exclusivo», explica Alfaya.

Alfaya defiende la automatización porque «puede haber mejor comunicación y contacto con el cliente ya que se le informa de todos los pasos que se van dando, cuando ahora hay abogados que no le cuentan nada». De momento, la automatización ha funcionado. «Llevamos más de un año con demandas en toda España donde nunca vemos presencialmente al cliente, todo se hace de manera automatizada y en algunos casos con una llamada de teléfono para crear mayor confianza», señala. Algún cliente quiere hablar con el abogado pero al resto les basta con la información que reciben por e-mail.

«Tenemos preparadas plantillas con todas las contestaciones a los clientes y todas las partes del procedimiento y en breve servirá para responder de forma automática como inteligencia artificial. Se trata de preguntarse y responder a todo lo que puede plantear el cliente», dice. Asesority quiere dar más papel a la IA: «Vamos en esa línea pero lleva un trabajo grande previo y hay que empezar con procedimientos pequeños. Ya probamos algún software de IA y falta tomar la decisión de implantarlo. Usaremos chatbots, que ya están utilizando muchas empresas».

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