«Empecé a apostar cuando era menor»

Tres consumidores de apuestas deportivas cuentan cómo se engancharon; uno de ellos salió de la adicción incluyéndose en una lista que obliga a las empresas a echarlo de sus locales


Vigo / la voz

Tres jóvenes. Tres personas cuyas vidas tienen mucho que ver con las apuestas deportivas. Sus testimonios van desde la perfecta convivencia e integración hasta el más sórdido de los sufrimientos y los martirios.

Adicto

«Llegué a fingir el robo de mi propia cartera para conseguir dinero de mis padres» «Empecé a apostar cuando era menor, con 16 años. La mala suerte hizo que ganase 120 euros apostando 1». Con esta frase tan llamativa comienza el testimonio de Yago, que prefiere usar un seudónimo para proteger su identidad. Hoy en día tiene 20 años y está alejado de las apuestas pero cuenta la terrible experiencia que vivió con pelos y señales.

«Primero iba a bares pero luego ya empecé a ir a locales de apuestas. Me podía pasar cinco horas todas las tardes», cuenta Yago.

Apostar siendo menor de edad es ilegal. «Nunca llegué a apostar siendo mayor de edad, lo dejé meses antes». También explica que nunca tuvo ninguna traba para hacerlo y que había personas en su misma situación.

El dinero se lo pedía a sus padres. «Ponía cualquier excusa. Llegué a fingir un robo de mi propia cartera con mi DNI dentro para no admitir que había perdido 100 euros apostando». Hasta tal punto llegaba su desesperación por apostar.

Narra que no tenía ningún tipo de autocontrol y lo ejemplifica con una anécdota: «Un día llegué a ganar 1.000 euros o pero cuando llegué a mi casa no tenía nada, lo había perdido todo».

Entre todas las cosas, destaca que esta clase de establecimientos tienen todas las previsiones para estar a gusto en ellos y perder la noción del tiempo. «No hay ni ventanas ni relojes. Existe una zona donde te dan de comer y puedes ver los partidos gratis».

Él no admitió que era un adicto hasta que su padre un día le pidió el cambio de un regalo por el que había pedido dinero. «Ahí lo conté todo».

«Mi problema no era tan grave porque no tenía ingresos y nunca aposté por Internet; un simple control de gasto por parte de mis padres fue suficiente».

Tras dejarlo, afirma que se sentía vacío porque dedicaba toda su vida a apostar. «Siempre fui vago para estudiar, pero esto hizo que dejase de hacerlo completamente. Estaba todo el día pendiente de las apuestas».

Actualmente, no puede entrar legalmente en un local de apuestas, si le piden la documentación lo tienen que echar. «Me autoexcluí legalmente por cuenta propia, así no tengo posibilidad de recaer aunque hay muchos sitios donde no piden DNI», explica.

Algo que le llama la atención es que a día de hoy le sale un montón de publicidad de casas de apuestas en redes sociales. «No sé cómo saben quién soy, pero lo saben. Yo nunca llegué a apostar por Internet». Fue una suerte porque «si no, no sé como habría salido de allí».

Tras todas las cosas que tuvo que pasar y con la capacidad de reflexión que da el paso de los años, Yago sentencia: «Las casas de apuestas siempre van a ganar, si no, no estarían allí. Todo el mundo que te dice que gana dinero de esto miente. Si un día ganan 100, no te van a contar los 300 que perdieron ayer».

 

La oferta de establecimientos para apostar se dispara y en Vigo ya son 13

Brais Nogueira

Desde que en el 2012 se legalizaron en Galicia, el crecimiento de este tipo de lugares ha sido espectacular

En el año 2012, la Xunta aprobó mediante un decreto las apuestas deportivas en la comunidad. Galicia se convertía en la séptima comunidad autónoma en aprobarlas en ese momento. Actualmente, ya existe regulación en todas ellas.

Seis años después, en Vigo hay un total de 13 lugares dedicados exclusivamente a las apuestas deportivas. En la ciudad hay presencia las 6 empresas que operan de manera física en el país: Luckia, Codere, Bwin, Sportium, Kirolbet y Reta. Tienen especial presencia en el centro pero están presentes en numerosos lugares de la ciudad.

Esta misma semana, La Voz ha pudo comprobar que la mitad de las máquinas estaban llenas en tres casas de apuestas distintas a media tarde, aunque las principales competiciones deportivas estén paradas durante el verano.

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Jugador habitual

«Tras deixar de xogar diariamente, cheguei a ir á casa de apostas e irme correndo no último momento». Cristian Puente lleva 6 años apostando. «Eu comecei con 18 anos pero si que coñezo a moita xente que aposta sendo menor».

Puente explica que hay bastante permisividad «En moi poucos locais den o DNI e en Internet aínda é máis sinxelo».

En cuanto a su consumo, en los últimos meses ha descendido en gran medida. «Antes apostaba diariamente pero agora o fago cada semana. Deixeino porque comecei a sentir que non me aportaba nada». Si que le costó dejarlo. «Cheguei a ir á casa de apostar e irme correndo no último momento».

Nunca consideró que tuviese ningún problema pero sí que le acarreaba dificultades a nivel social. «Cheguei a un punto no que non era adicto porque controlaba os meus actos pero si que o podía parecer aos ollos doutras persoas pola cantidade de horas que lle botaba».

La mayor locura que cometió fue apostar un par de veces 100 euros, «pero por sorte saíu ben. A día de hoxe non o voltaría a facer». Otras personas de su entorno sí llegaron a un punto crítico. «Teño un coñecido que lle chegou a roubar cartos aos seus pais».

A pesar de seguir jugando, considera que las apuestas no son algo especialmente bueno. «É un medio de ocio pero realmente pode provocar moita ansiedade».

Jugador ocasional

«Os nenos ou a xente que non ten moita cabeza pódense ver moi influenciadosd pola publicidade». Sergio Romero afirma que comenzó apostando a los 16 y que nunca le pidieron documentación «salvo en una ocasión».

Ve problemática la publicidad. «Xente que non ten moita cabeza ou nenos si que se poden ver influenciados por tanta publicidade»

Romero solamente apuesta ocasionalmente y afirma que podría dejar de hacerlo «cando quixera».

 

Juan Lamas | director terapéutico de la asociación gallega de jugadores

«A fronteira para considerarse adicto está na perda do autocontrol»

La Asociación Gallega de Jugadores Anónimos (Agaja) nació en 1990 como una iniciativa de unas 15 personas que tenían en común que ellas o sus familiares eran víctimas de la ludopatía. A lo largo de los años, nunca ha dejado de ser un centro de tratamiento del juego patológico pero también lo es de otras adicciones sin sustancia de por medio como la la compra compulsiva. a los móviles o a los videojuegos.

Juan Lamas es el director terapéutico de Agaja. Explica que desde el 2014 el crecimiento de personas que se atienden por causa de adicción a las apuestas deportivas «é exponencial». «Actualmente, el 80% dos nosos pacientes menores de 26 anos son debido a esta causa», explica.

También señala que la competencia de las casas de apuestas deportivas físicas es autonómica por lo que corresponde a la Xunta regularlas. En cuanto al juego online es competencia del Gobierno. «No me atrevo a dar una cifra exacta pero las apuestas deportivas constituyen el segmento principal desta clase de xogo».

Considera que las apuestas deportivas enganchan por un motivo muy similar a las tragaperras. «É un tipo de aposta moi baixa e o venden dun xeito moi lúdico».

Lamas no está en contra de un consumo por ocio sin ser patológico, «como en todas as adicións, a frontera está na perda de autocontrol».

Entre todos los factores atenuantes de esta clase de adicción, uno de los que ve más problemático son las estrategias publicitarias que se utilizan para venderla, que buscan a los más jóvenes. «Impulsa á mocidade polas políticas de captación a partir de apostas gratis e polos anuncios de grandes personalidades de deportes».

Otro de los problemas que observa Lamas es que si bien en «os lugares especializados si que hai un certo control, nas máquinas de apostas nos bares, non existe por parte dos hosteleiros».

El tratamiento de los pacientes es muy parecido al de cualquier otra adicción. «Dura entre 18 e 20 meses e busca a rehabilitación social total». Este último punto es muy importante porque un adicto al juego «gasta o que ten e o que non ten», por lo que muchas veces los niveles de endeudamiento de las familias son altos.

A nivel internacional, en Italia recientemente se ha prohibido la publicidad de apuestas deportivas y en muchos países de Europa del Este está prohibido el juego online. En Sudamérica también hay países donde este tipo de prácticas está prohibida o tiene grandes restricciones. El ejemplo más paradigmático es Brasil.

Respecto a la posición de Agaja en este tema el director terapéutico de la entidad aclara que «eles non están pola prohibición». Según él, ese tipo de medidas «non levan a ningún lado». Lamas pone de ejemplo la Ley Seca estadounidense.

También aventura una posible razón por la que en España no se regula. «É unha actividade que move ao ano 35.000 millóns de euros e iso impositivamente é un gran negocio para o Estado».

Para evitar esta situación, considera fundamental realizar campañas de prevención y apoyo a todas as personas. «Tamén é necesaria investigación, como en todos os campos», añade Lamas.

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