Bajo la cúpula del planeta Lomba

Su foto de perfil es una ilustración de Javier Aguilera que le hizo para un antiguo proyecto musical

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Vigo

A Germán Fandiño le sobra personalidad. Quizás por eso no sea muy amigo de los perfiles de WhatsApp. Se pasó años con esa silueta neutra que sale por defecto en la aplicación cuando no te decides, pero eligió finalmente un dibujo que le hizo hace años Javier Aguilera. «Gran dibujante, pintor, escultor y mejor amigo», afirma. La imagen lo muestra a él caricaturizado como un tipo larguirucho y con traje, dentro de una especie de jaula. «Es una cúpula de colores a la que le llamamos el planeta Lomba», indica.

Formaba parte de un proyecto para un programa de televisión en el que él estaría bajo esa estructura de colores y cantaría canciones de los artistas invitados, pero con su singular toque personal.

Esa misma foto la tiene en Facebook, «pero en blanco y negro y sin la cúpula», explica. Calcula que hace más de ocho años que la eligió para esta red social. Fandiño, que cuando se sube al escenario deja salir al Tony Lomba que lleva dentro, explica que lo que le pasa con herramientas como WhatsApp es que en su caso, no sabe por cuál de sus personalidades decidirse para «dar la cara». Asegura que hay mucha gente que no asocia a uno con el otro o que no es capaz de disociar ambas facetas, que le choca la formalidad del Germán cotidiano ocupado con sus hijos y sus cosas del día a día, «que como es muy diferente al entertainment, choca. Hay gente que te reprocha esa seriedad fuera de bambalinas y no me reconocen, pero es de lo que como, así que es lo que hay», resume.

El amo de las fiestas

El showman vigués se define como «el daltónico, pero que muy daltónico, al que más le gusta el color». Está en este momento centrado en el sector privado. Esto quiere decir que le va muy bien en eventos para particulares con el espectáculo Tony Lomba y su atril, que divide en dos partes, una tipo crooner y la otra más festeira, de baile. Su nicho de mercado son los aniversarios de gente que cumple 40, 50 o 60 años y lo celebra a lo grande. «He tenido que prepararme ahora otro repertorio añadido» porque, según aclara, los de los cumpleaños le están utilizando como regalo-concierto para sus padres. Así que lo mismo se marca un bolero que una de Roberto Carlos o de Benny Moré. «Y los disfruto mucho», confiesa. «Ver a personas de 85 años llorando y abrazándose me supera anímicamente. Me encanta poder hacerles felices aunque solo sea durante unos minutos», asegura con su voz rasgada, mientras rebusca en el trastero de su casa, tratando de dar con el sobrero mexicano que necesita para su próximo bolo.

Su estado

No tiene. Germán Fandiño no añade ninguna frase a su perfil en el espacio reservado para eso. «No es que no me guste, es que es muy limitado. No lo pongo porque querría decir tantas cosas que no me cabrían. Es demasiado poco texto para mí. Por eso no me gusta mucho Twitter. Te deja poner el sujeto pero para el predicado no hay espacio».

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