Entregan carnés a las personas que dan de comer a los gatos para evitar multas

En torno a medio centenar de colonias de felinos se reparten por distintas zonas de Vigo

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vigo / la voz

La organización Proyecto Gato ha decidido tomar cartas en el asunto para evitar que multen a las personas que llevan comida a las colonias de gatos. Con el fin de evitarlo ha elaborado los llamados carnés de alimentadores, en los que se hacen constar los datos personales de los voluntarios y la autorización de Proyecto Gato para el control demográfico, sanitario y alimentario de las colonias controladas. «Nos ha llamado la gente asustada porque les han dicho que está prohibido darles de comer y temen que la policía les multe con 500 euros. Algunas son personas mayores con una pequeña pensión y les da miedo, porque no podrían pagar la sanción. De hecho, hace poco tuvimos una trifulca. Nos vino la policía y nos dijo que está prohibido dar de comer. Le respondimos que tenemos cuatro registros y que estamos legitimados», indica la voluntaria y responsable de la entidad, Fátima Lago. Basa sus afirmaciones en la nueva ley de protección y bienestar de los animales de compañía en Galicia, donde se contempla la figura de las colonias felinas. Aclara que «los ayuntamientos podrán establecer, conforme a las condiciones y requisitos que se determinen reglamentariamente, lugares destinados a colonias felinas controladas, como un posible destino de las comunidades de gatos sin propietario que vivan en la calle, siempre que las condiciones del entorno lo permitan, con el fin de su protección y control poblacional». En otro apartado añade que estos gatos de colonias deberán ser capturados para su marcaje, esterilización y control sanitario. «La identificación se realizará a nombre del ayuntamiento, a quien compete la vigilancia y control sanitario de estas poblaciones», dice la ley.

Lago destaca que al no hacerse cargo el Concello de estas responsabilidades, cualquier particular o asociación puede hacerlo, de ahí que quiera dejar claro que sí se puede alimentarlos. Calcula que en Vigo hay entre 40 y 50 colonias repartidas por todo el municipio, al menos que conozca la asociación.

Su actividad no se limita solo a la ciudad, sino que se extiende a otros municipios de la provincia e incluso de Ourense. «Nos llama la gente desesperada por la superpoblación que hay en las colonias. Cañiza, Crecente, Redondela, Mondariz, Salceda, Salvaterra, Nigrán, A Guarda... Son algunos de los sitios de los que nos llaman para esterilizar gatos. Les remitimos al concello respectivo y nos dicen que ya han ido y que no tienen ni idea de nada», comenta Lago. Castran una media de diez gatos a la semana, lo que supone un gasto difícil de asumir. «Nos cuesta miles de euros, entre 2.000 y 2.500 mensuales en clínicas veterinarias. El trimestre anterior fueron más de 8.000. En realidad hacemos el trabajo de la administración sin ver un duro», añade la voluntaria de Vigo. Cree que deberían recibir algún tipo de ayuda por quitar este problema a las administraciones locales que no lo asumen, pese a la indicación de la ley.

«Hay colonias hasta en el centro de la ciudad por irresponsabilidad de la gente»

Las colonias de gatos no son exclusivas del ámbito rural. Todo lo contrario, se pueden encontrar a pocos metros de la Porta do Sol.

«Las hay en pleno centro de la ciudad, es por irresponsabilidad de la gente. Cogen gatos, no los castran y surgen las camadas. Una gata puede tener dos o tres camadas al año, provoca un descontrol grande. Está claro que el problema es de la gente», explica Fátima Lago.

Buena muestra de que las colonias no entienden de barrios es que se pueden encontrar al lado del antiguo Hospital Xeral, en Pizarro, Santa Rita, Coto de San Honorato, calle Barciela (Coia), Tomás Alonso, Casco Vello y hasta no hace mucho, en García Barbón.

La alimentación de los felinos no siempre es del agrado de los vecinos del entorno, como ha constatado Proyecto Gato. «Hay gente que lanza botellas de cristal a los que les dan de comer. Acabamos de poner una denuncia por ese motivo, sucedió en Pizarro.», apunta la voluntaria de la asociación.

Advierte que otra situación diferente a la de las colonias es la de los gatos vagabundos o extraviados que dejan sueltos en las casas y campan a sus anchas. En ese caso, es el ayuntamiento el que debe recoger a los animales para albergarlos en centros de recogida hasta que sean retirados por sus propietarios o adoptados temporalmente. También se les puede dar un destino autorizado, según los supuestos que contempla la ley. Solo de forma excepcional, en situaciones de emergencia que pudieran comprometer el bienestar de los animales, los ciudadanos pueden recogerlos de modo puntual y desinteresado hasta que llegue el momento de la entrega final o de la puesta a disposición del centro de recogida autorizado.

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