Una novela que busca los orígenes

Lola Andrade habla de su nuevo libro, un trabajo interesante sobre su pasado


VIGO / LA VOZ

Lola Andrade (Vigo, 1957) es una mujer que vive de la literatura. Es escritora y coordina talleres literarios. Se define como una persona curiosa por naturaleza. Siempre supo que detrás de su vida se escondía una historia fascinante. Así, decidió que su tercer libro versase sobre los orígenes de su vida. Su madre, María Blanca Olivié Butler, tiene 91 años. Con la pretensión de conocer las raíces de sus dos apellidos, Lola se embarcó en una aventura apasionante donde entremezcló la investigación con la imaginación propia de una literata.

Desde pequeña, la autora siempre se preguntó el porqué de las cosas. Sabía que su madre vivió parte de su vida en Marruecos pero no conocía el papel que jugaba este lugar en su pasado. Rememora con frecuencia algunos de los trazos de la cultura marroquí que siempre estuvieron presentes en su infancia. «Recuerdo que mi madre me contaba algunas historias en árabe», señala. De este bonito interés nace Madre e hija: de Casablanca a Vigo, su próximo libro.

Lola pertenece a una gran familia. Son diez hermanos: cinco hombres y cinco mujeres. Cuando se lo cuenta a sus amigos no tarda en percibir sus caras de asombro. Ella es la octava. Con esta biografía familiar novelada responde a muchas de las cuestiones que todos ellos se formularon en algún momento. Quiso saber cómo su madre, que nació en Marruecos, acabó casándose con su padre, que nació en Vigo. Ahora, Lola arrojará luz sobre estas cuestiones y le permitirá a su madre rememorar con mayor facilidad algunos aspectos clave sobre tiempos lejanos.

La obra se divide en tres partes: «Los Butler, los Olivié y los Andrade». En ellas desentraña que su abuelo materno, Javier Olivié fue un diplomático vigués al que, por circunstancias del destino, enviaron a Al-Jadida, en Marruecos, a unos pocos kilómetros de Casablanca. Allí se enamoró de su abuela, Lourdes Butler, un apellido de procedencia irlandesa. De esa relación nació la madre de Lola Andrade, María Blanca Olivier. «Es curioso como un Butler, que procedía de Irlanda, acabó conociendo a un Olivié que venía de Vigo», apunta.

Andrade presta especial atención a los elementos simbólicos que le desveló este periplo. «Yo no sabía que mi bisabuelo era escritor, por ejemplo», expone. Mantiene así que esta herencia simbólica es uno de los aspectos más positivos que le aportó su trabajo de investigación. Trata recurrentemente el paso del tiempo, el dolor o el amor. «Cuando mi abuela vivía, no le pregunté nada. Tiempo después me surgieron una serie inquietudes que me gustaría haberle formulado», añade.

«Vigo está muy presente a lo largo de toda historia. En las tres partes», añade la escritora. De hecho, a pesar de que reside desde hace veinte años en Barcelona, confiesa que tuvo que volver a la ciudad olívica en varias ocasiones para contrastar una serie de datos para su novela. «También viajé a Málaga para preguntarle al único Butler que queda aparte de mi madre», especifica.

En el proceso, reconoce que la tarea más espinosa fue conseguir las fechas. «Ahora no es problema porque están todas contrastadas», matiza. Escribió este libro con la ayuda de la archivística y familiares. Después de publicar otras dos novelas, Plagio en 2004 y Lo que no se dice en 2014, apuesta ahora con decisión por una biografía novelada que «despertará en el público un interés por su propio pasado». Prefiere no tener altas expectativas tras su publicación, como ha hecho en anteriores ocasiones. Le basta con haber llegado hasta ahí. «A todos los escritores nos gusta que nos lean. Yo quiero transmitir la importancia de recuperar nuestro pasado», remarca. Lola Andrade recomienda así a sus lectores indagar en sus orígenes para saber más sobre su procedencia.

Según la autora, su nuevo libro, que se presentará este jueves en la Casa del Libro, contará con varias sorpresas. Entretanto, escribe una intrigante novela policíaca que planea publicar en dos años.

La relación del psicoanálisis con todas las novelas de Lola Andrade

Lola Andrade trabaja enseñando a escribir: coordina talleres literarios. En su tiempo libre escribe sus propios relatos. Prefiere escribir por las mañanas, a primera hora. Reconoce de esta forma que se gana el pan con la literatura: «Es mi forma de vivir». Lleva ya treinta años fascinada por la labor de la escritura: casi la mitad de su vida. Siempre le ha gustado la novela, en especial la negra. «Soy escritora de largo recorrido: me gusta inventar, crear personajes y tramas. Este es mi territorio», explica. A pesar de que lee poesía, nunca se ha planteado ser poetisa. Años atrás, no pensaba publicar un libro. El primero que en ver luz fue Plagio, una novela de suspense que incrementó su pasión por dar a conocer más obras.

«Yo estudié Filología Inglesa y Filología Española. He leído autores clásicos y contemporáneos. Mi favorito es Stefan Zweig», admite. Posee varias influencias pero de este autor le atrae su capacidad para combinar diferentes historias.

Lola se introduce con facilidad en las tramas. La actualidad es su principal fuente de inspiración. «A veces, las noticias son desgarradoras. A mí me impacta una noticia y empiezo a hacerme preguntas», explica la autora. En estos momentos escribe una novela sobre el asesinato de una niña pequeña. Es un relato en donde los crímenes cobran un gran protagonismo y admite que los sucesos le ayudan con la trama. Sus estudios de psicoanálisis son fundamentales a la hora de idear sus propias historias. Confiesa que este interés ha influído en la realización de su último libro Madre e hija: de Casablanca a Vigo». «Gracias al psicoanálisis, me conozco más», concreta. Presta especial consideración a la psicología de los personajes.Así lo plasma en sus creaciones

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