San Simón, la otra joya de la ría de Vigo, recibe a los visitantes en obras de reparación

Las instalaciones de la isla acusan la ausencia de mantenimiento. Ahora se realizan en la temporada en la que más gente va


vigo / la voz

La isla de San Simón tiene mucha historia. Pero no hace falta remontarse al siglo pasado para encontrar episodios con enjundia. Desde luego, no tan dramático como los años en los que fue cárcel o lazareto para leprosos, aunque importante debido a su progresivo deterioro, teniendo en cuenta que hace décadas se convirtió en un espacio protegido declarado por la Xunta de Galicia bien de interés cultural con categoría de sitio histórico.

En la isla enclavada en la ensenada que cierra la Ría de Vigo se pueden ver claramente desde la playa que tiene enfrente, la de Cesantes, cómo el hotel, el edificio más alto que hay, está cubierto de andamios en toda la fachada al mar. Eso es lo evidente, pero dentro hay decenas de reparaciones que llevar a cabo. Lo saben de sobra en la Consellería de Cultura, que lleva su gestión a través de contratas temporales.

De hecho, el Gobierno autónomo adjudicó en enero de este año un contrato de obras para la realización de varias intervenciones en edificios y espacios exteriores de las islas de San Simón y San Antón por un importe de 206.000 euros. A mediados del mes de julio, en plena temporada alta, las instalaciones siguen soportando deficiencias que no hacen sino incrementar el mal estado general.

Desde la Xunta reconocen el retraso. «O comezo das obras depende de distintos factores e se aborda cando é posible facelo cumprindo dun xeito rigoroso cos procedementos de contratación pública. As obras están en marcha e, o que se tenta agora, é que o desenvolvemento das mesmas non afecten ao normal funcionamento da illa de San Simón»

El hotel, conocido como residencia Stella Maris, el multiusos, la capilla o los aseos de la isla de San Antón son algunos de los elementos que requieren de puesta a punto. La isla sufre las inclemencias del tiempo con elevada intensidad y los temporales que la azotan durante el invierno pasan una elevada factura.

Fisuras, grietas, deformaciones en la estructura, humedades, corrosión y oxidación son problemas que hay que tratar y que de hecho se están llevando a cabo tras el profundo informe visado por el arquitecto César Portela, autor a su vez del proyecto para la isla que llevó a cabo entre 1992 y el año 2003.

Quince años después las instalaciones, que no se usan la mayor parte del año, acusan el paso del tiempo cronológico y meteorológico. En la memoria se recogen otras necesidades: puesta al día de sistemas de seguridad, sistemas antiincendios, ascensores y otros que no se recogen pero también requieren de revisión, como las comunicaciones.

Además, los espacios verdes también sufren deterioro y se plantea la aplicación de tratamientos fitosanitarios de emergencia en el paseo de bojs, la reposición de 16 ejemplares, la formación del personal encargado del mantenimiento y tratamiento urgente para diez palmeras afectadas por picudo rojo.

La isla de San Simón fue bautizada como Illa do Pensamento durante el gobierno bipartito y tuvo un director gerente, el abogado vigués Francisco Javier Alonso González, que se ocupó de la gestión de la Fundación del 2009 al 2013 y por ejemplo, en el 2011, podía presumir de haber albergado 160 eventos aquel año.

San Simón sigue siendo una joya desconocida que gallegos y turistas descubren en travesías con visita guiada organizadas por las navieras Mar de Ons, Piratas de Nabia o cruceros Ángel, y festivales como el Galicia Fiddle, que acaba de terminar, o el Sinsal que se celebra a finales de este mes.

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