Un Airbnb con sello vigués


Vigo / la voz

En una ocasión, el arquitecto Pablo Conde (45 años) puso su piso en Airbnb, la plataforma digital que permite alquilar unos días una vivienda y que usan viajeros de todo el mundo. Dice que lo hizo casi más por curiosidad que otra cosa. «Para ver cómo iba». La presencia de esa web, punta de lanza de ese fenómeno conocido como economía colaborativa, todavía era incipiente y él solía salir a tomar algo con quienes le alquilaban el apartamento. En su círculo se empezó a correr la voz de que a Pablo le iba bien dejando el piso a perfectos desconocidos: ingresaba un dinero y no tenía problemas.

Algunos de sus conocidos empezaron a comentarle: «Oye, llévame mi piso también». Como es un hombre emprendedor, se le ocurrió montar un negocio en torno a eso. Es decir, gestionar todo lo que se mueve en torno al alquiler temporal de un piso, desde tenerlo en condiciones hasta la limpieza, pasando por abrirlo a la hora a la que lleguen los huéspedes, mantener la relación con ellos, estudiar los precios para mantenerlos en un entorno razonable... Así nació Anfitriona, una web (anfitriona.es) y una empresa con cinco trabajadores que gestiona pisos que se comparten por Internet.

La web es algo así como el Airbnb vigués. Los pisos que en ella se ofrecen también se comparten en otras plataformas, aunque en la suya son más baratos porque solo incluyen su comisión, mientras que las plataformas digitales que existen también cobran la suya propia. De momento tienen 38 viviendas en el mercado, en Vigo y O Morrazo, y confían en expandirse a Asturias y Extremadura después del verano.

Como la web no es conocida, los que acceden a ella suelen ser repetidores. «Saben que tenemos pisos buenos, que todo está en su sitio y que los tratamos con cariño», explica. También tienen acuerdos con empresas que necesitan tener a trabajadores desplazados en la ciudad durante unos días.

Poner el precio a los pisos es un arte. A la empresa le interesa que estén ocupados, así que el precio va variando. La media ronda los 50 euros, aunque ante eventos como O Marisquiño llega a 150.

«Las zonas que mejor funcionan en Vigo son Bouzas, el Calvario y el Casco Vello», explica. «Los comerciantes de la zona están contentos con nosotros porque se les da vida, hay movimiento, consumo...».

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