Las matronas, más allá del embarazo

Ángel Paniagua Pérez
Ángel Paniagua VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

XOAN CARLOS GIL

Radio Voz abre una sección sobre la salud sexual de las mujeres

04 jul 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

La vida en el paritorio. Las seis matronas que desarrollan la sección de Radio Voz llevan años trabajando en partos, aunque cada una tiene una trayectoria diferente. La veterana es Cristina Valiñas, que empezó la residencia en el 2006. Carla Estévez, Cristina Lojo, marta Iglesias y Carmen Rey comenzaron en el 2010. Cristina Pereira lo hizo en el 2011. Todas ellas trabajan actualmente en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo.

En formación. Las matronas son enfermeras que se especializan con el EIR, de dos años. En el área de Vigo hay cuatro residentes en cada curso y en Pontevedra son dos por año. En Galicia hay 17 plazas de formación.

El desconocimiento social de las matronas es una realidad: «Hasta que una mujer se embaraza, no va a la matrona», resume Cristina Lojo, que trabaja en el paritorio del Hospital Álvaro Cunqueiro. El colectivo reivindica que puede ofrecer mucho más que un seguimiento de la gestación o una asistencia durante el parto. «Estamos también para antes y para después», advierte Marta Iglesias. Son un servicio como el del médico de cabecera o el del pediatra. «No hay ningún límite de edad, podemos atender desde niñas hasta ancianas», ratifica Cristina Valiñas.

Esa tarea de la matrona como promotora de la salud de la mujer es desconocida. En los centros de salud del área sanitaria de Vigo, por ejemplo, hay 24 matronas y el colectivo invita a las mujeres a que las conozcan, a que las visiten y a que las madres lleven a sus hijas para que esa relación entre la profesional y el paciente sea algo habitual.

El propio sistema no fomenta que las mujeres sanas o que no están gestando acudan a la matrona. Así como las visitas al pediatra para revisiones están perfectamente pautadas, en el caso de la salud sexual de las mujeres hay mucho escrito pero nada reglado. «La primera menstruación puede ser una gran ocasión para hacer una primera visita a la matrona», propone Cristina Lojo. Pero no hay nada que esté marcado. «Nuestra labor es informar, y para informar, cuanto antes mejor, ¿no?», sugiere Cristina Rey.

En todo caso, coinciden en que la adolescencia es un buen momento para comenzar a acudir a la matrona, porque es un espacio en el que las chicas pueden recibir también información sobre relaciones, enfermedades de transmisión sexual o métodos anticonceptivos.

Así que no hay un límite de edad por abajo para acudir a la matrona, pero tampoco por arriba. «Muchas mujeres no saben que les podemos ayudar durante la menopausia», informa Carla Estévez. Hay cuestiones típicas como los sofocos o la incontinencia, pero también la alimentación o las relaciones sexuales que se pueden abordar con la matrona.

Pero en estos asuntos siempre hay mucho pudor. «Hay veces que los cánceres ginecológicos se descubren en un estadio avanzado en mujeres mayores porque sienten vergüenza de ir a consultar», aporta Cristina Valiñas. «Cuando estaba en atención primaria, una mujer con la menopausia me dijo que se le escapaba la orina, pero que era normal... Pues no siempre, es mejor verlo», explica Cristina Pereira, que recomienda consultar con una especialista.