O Piricoto se camufla para evitar su derribo

Los propietarios pintan de verde el edificio al tiempo que recurren el auto que ordena demoler


vigo / la voz

La grúa se alza hasta 25 metros de altura. Allí arriba, sobre una plataforma, un trabajador está impermeabilizando la fachada y pintando de color verde cacería uno de los edificios más renombrados de Vigo por su situación judicial. El residencial Colina de Castrelos es conocido popularmente como O Piricoto y, como los cazadores, se está camuflando con el entorno boscoso, aunque ya no hay tantos árboles como antaño. Los edificios han ido floreciendo alrededor en un cerro que está coronado por esta urbanización dotada de una gran piscina, jardines y zonas deportivas. El inmueble tiene 10 portales y suma 96 viviendas en cinco plantas, un entresuelo dedicado a garajes y un bajo cubierta que «también se va a reformar», señala el administrador de la finca.

El pasado 14 de junio la sección segunda de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) emitió un auto por el que concede un plazo de seis meses al Ayuntamiento de Vigo para que desaloje O Piricoto y un año para que proceda a su demolición. La comunidad de propietarios de la urbanización ha presentado, a través de su abogado, un recurso de reposición al auto del TSXG que contempla estas medidas.

El Concello confía en legalizar el inmueble a través de la ordenación urbanística provisional, lo que permitiría aplicar en la zona el Plan Xeral del 2008 que recogía que este edificio ya se adaptaba al contorno boscoso en el que se ubica. La ordenación urbanística provisional para Vigo es una tramitación que está pendiente en estos momentos de un informe de Demarcación de Carreteras del Estado. El Concello prevé que este informe sea positivo. A partir de ese momento, se procederá a la aprobación inicial de la ordenación lo que dará vía libre a la normalización del inmueble. El alcalde, Abel Caballero, confía en que no se derribe el edificio porque las circunstancias han variado respecto al año en que se levantó la mole en medio de una colina con árboles y cerca del parque de Castrelos.

El Plan Xeral del 2008 anulado por el Tribunal Supremo recogía ya que la zona había cambiado y que el edificio se adapta al entorno, una justificación aceptada por el TSXG. Sin embargo, la licencia no llegó a ser definitiva porque hacían falta obras de adecuación que no llegaron a realizarse. Los trabajos se están ejecutando ahora y consisten, fundamentalmente, en pintar el edificio de verde para que no destaque tanto sobre el entorno y su impacto visual sea menor. El blanco de los materiales de la fachada se está sustituyendo por un color verdoso cacería que camufla la mole. Los propietarios demoraron esta actuación y el rebaje de los bajocubiertas por lo que la licencia no llegó a ser definitiva. Esta situación desembocó en el auto que recibió el Ayuntamiento y que da seis meses de plazo para el desalojo del inmueble y cortar la luz y agua y agua y un año para proceder a su derribo.

El alcalde Abel Caballero recordó que la situación de O Piricoto deriva de una sentencia del año 1994, que anula una licencia otorgada en 1991, es decir, un conflicto urbanístico con 25 años de historia en la ciudad. Luego, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, en una sentencia del 20 de febrero de 2009, exigió al Concello a la adaptación del edificio al entorno, lo cual se produjo en el Plan Xeral, pero este fue anulado.

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