El curso se cierra en Vigo con doce casos de acoso escolar

La federación de padres medió para orientar a las familias sobre los pasos a seguir


vigo / la voz

Doce familias de Vigo se han visto obligadas a pedir ayuda a la Federación Olívica de Nais e Pais de Alumnos (Foanpas) ante los casos de acoso sufridos por sus hijos en los centros escolares. Habitualmente, cuando perciben lo que pasa, el problema ya está avanzado. «Lo que hacemos en Foanpas no es una intervención directa, les asesoramos para que sepan adónde dirigirse. Primero deben acudir al tutor y después, al director del centro. Si efectivamente las sospechas son ciertas, se activa el protocolo de acoso escolar y, si conviene, también el de prevención de suicidio», indica la portavoz, Bertila Fernández. Detecta en este curso un número similar de casos en primaria y secundaria. «El pasado hubo más consultas de primaria, pero en este se han equilibrado. El gran problema ahora es la mayor utilización de las redes sociales, sobre todo entre los mayores, que las aprovechan para ridiculizar», comenta. El acoso de los más pequeños, dice, es más primitivo, a base de tortas, pellizcos o de tirarse de los pelos, mientras que los mayores recurren a redes y peleas. Advierte que puede haber casos que se resuelvan en el propio centro sin recurrir a la federación.

«Tenemos jornadas de formación para familias y juntas de las ANPA a través de un convenio con el Concello y algunos colegios, como el Celso Emilio Ferreiro y el IES de Teis, trabajan con mediadores y funcionan muy bien», destaca Fernández.

Puede producir estrés, ansiedad, depresión y hasta aislamiento social

La situaciones de acoso pueden producir efectos negativos a corto y largo plazo. Estrés, trastornos mentales, ansiedad generalizada a la hora de enfrentarse a cualquier situación en la vida diaria, depresión y aislamiento social son algunas de las consecuencias. También pueden aparecer trastornos psicosomáticos, como presión en el pecho, angustia, sudoración, huida de espacios y de personas y hasta puede llevar al suicidio. Las víctimas suelen ser personas que no tienen habilidades para gestionar las situaciones. Apariencia, condición sexual, raza y algún tipo de discapacidad son aprovechadas por el acosador. A veces es difícil de detectar porque el propio afectado lo oculta o las personas del entorno no se posicionan.

«El acosador es muy sibilino, actúa donde no es vigilado»

El ambiente en los comedores escolares de la Federación Olívica de Nais e Pais de Alumnos (Foanpas) es observado de cerca por la psicóloga clínica Sarai Bonet por encargo de la empresa de cátering Arume, que suministra la comida a los colegios. A lo largo del curso ha ido rotando por 35 centros con el fin de detectar cualquier tipo de problemática, sobre todo en las dos horas de convivencia que giran en torno a la comida. Lo primero es observar para poder evaluar y, si procede, se establece el posible tratamiento o las pautas de intervención. «Durante este curso no detectamos acoso escolar en el comedor. En un colegio había indicios de un caso, pero se solucionó. Intervino el centro, hubo reuniones con las familias y se llevó a buen término. Era bullyng físico y verbal que no se había producido en la hora de la comida, sino fuera, pero tenía que ver con los comensales», explica la especialista en psicología clínica infantojuvenil y adultos. Los casos de acoso se dan más en grandes comedores al ser más compleja la vigilancia. Pueden registrarse en la misma mesa con mofas, insultos y temas del aula, según indica la profesional. Advierte que cualquier centro es susceptible de registrar casos de acoso, ya sea público o privado, y que detrás puede haber muchas causas: personales, familiares, escolares...

Detrás de acosador suele estar una persona con baja autoestima, que lo hace para sentirse mejor y suplir su poca confianza en sí mismo. «El origen de la violencia puede venir por un modelo de padre agresivo, ausencia de reglas de convivencia...», apunta Bonet. «El acosador es muy sibilino, actúa en espacios donde no puede ser vigilado, como es el caso del patio. Ahora utiliza las redes sociales para hacer juicios de valor de esa persona de forma anónima. Esto último se da más en secundaria, en la preadolescencia y adolescencia», comenta. En su gabinete trata cinco casos de diferentes edades y sexos. En general, es acoso de tipo verbal, pero también detecta bullyng carnal a base de comentarios machistas y obscenos que afectan a las relaciones afectivas futuras. Es el caso de obligar a besar a alguien o a ver películas para adultos, añade.

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