Vigo proyecta el primer pesquero del mundo propulsado a gas licuado

Chymar busca financiación para el buque, que quiere que esté operativo en el 2020


vigo / la voz

Pesca y Vigo son dos palabras que van de la mano desde la creación misma de la ciudad. Tanta experiencia ha llevado a los profesionales del sector a ejercer de pioneros en aspectos tan variados como la comercialización de nuevas especies, el aprovechamiento de descartes o el diseño de buques que luego han terminado sirviendo de modelo. Con el proyecto de construcción del primer arrastrero del mundo propulsado a gas natural licuado el empresariado local vuelve a demostrar que a ideas innovadoras no hay quien le gane.

Detrás de esta iniciativa está la armadora Chymar, propiedad de la familia Touza. Solo el elevado coste de la operación -al menos un 20 % más que un barco de gasoil- puede llegar a trastocar un plan que ya está muy avanzado, dado que para el otro aspecto peliagudo de la apuesta, el de habilitar el espacio extra que necesitan los tanques de gas respecto de la propulsión tradicional, los expertos han sido capaces de encontrar encaje.

Han recurrido para ello a la firma coruñesa Gabadi, una de las mayores especialistas mundiales en tanques criogénicos de membrana, que precisamente lidera un proyecto de investigación para instalar tanques de gas en buques más pequeños de los que ahora se instala. «El barco se va a hacer porque lo necesitamos, que sea como está proyectado o no dependerá de la financiación», señala Javier Touza, consejero delegado de Chymar.

En este sentido, solo contemplan una respuesta positiva por parte de las distintas administraciones, sobre todo de Bruselas, tan interesada sobre el papel en reducir las emisiones para hacer frente al cambio climático. Recuerda Touza que precisamente para frenar el efecto invernadero el primero de enero del 2020 entrará en vigor la norma que estipula que el contenido máximo de azufre en el gasoil no puede superar el 0,5 % cuando en la actualidad es del 3,5 %, un cambio que, entre otras cosas, se traducirá en una subida de la factura de unos 200 dólares por tonelada de combustible, incremento al que habrá que sumar el del precio del petróleo.

Hay que tener en cuenta que en el caso de los barcos que faenan en aguas del Atlántico suroeste, solo para ir y regresar del caladero consumen en torno a 1,5 millones de litros de combustible. Son motivos más que poderosos para que Chymar se haya embarcado en la aventura de diseñar el primer pesquero de gran altura de gas.

Se trata de un arrastrero de larga distancia de 70 metros de eslora y 13 de manga, con capacidad para unas 2.000 GT, que contará con habilitación para unos 40 tripulantes. Aunque Chymar aún no ha hecho el pedido en firme a ningún astillero, sí confirma que el buque se construirá en la ría de Vigo.

La carga de trabajo de las distintas factorías será en buena medida la que determine la elección entre los dos o tres a los que han pedido ofertas, ya que la armadora necesita garantías de que tiene que estar listo para zarpar en diciembre del 2020. «La temporada de pesca en Malvinas arranca en febrero y antes hay que probar que todo funciona correctamente», señala Touza.

Los armadores esperan las ayudas prometidas para encargar al menos diez barcos

Si algo quedó claro en la última edición de Navalia, en la que el sector pesquero tuvo una presencia protagonista, es que la renovación de la flota no tiene marcha atrás. Con una edad media que en el caso de los barcos de altura y gran altura supera los 30 años, las nuevas construcciones no pueden retrasarse más si se quiere ser competitivos. Si en algo coinciden muchos armadores es que seguir haciendo modificaciones en las viejas unidades para adaptarlas a las nuevas necesidades «no tiene sentido».

Solo las dificultades que encuentran para financiar las operaciones están frenando no menos de 10 nuevos encargos de pesqueros para diferentes caladeros. Llevan años reclamando apoyos públicos -«que quede claro que no pedimos ayudas», dicen- que hasta ahora no han conseguido. El anuncio realizado precisamente en Navalia por el anterior secretario general de Pesca, Alberto López Asenjo, que confirmó la habilitación de 200 millones de euros con ese fin es la respuesta que esperaban de la Administración.

Confían en que el Gobierno de Pedro Sánchez mantenga el compromiso. Entienden que el desembarco de Alicia Villauriz en la Secretaría de Pesca «no cambiará nada». Lo que sí harán será darle unos días de cortesía, dejar que aterrice en el cargo antes de recordarle el anuncio de su antecesor, López Asenjo, porque, insisten, la renovación de la flota no puede esperar. Están convencidos de que solo con barcos eficientes, tecnológicamente avanzados y atractivos para las tripulaciones, podrán seguir siendo competitivos.

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