El juez anula la sanción al trabajador de Vigozoo acusado de dejar abierta la puerta de la tigresa

manu otero VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Marcos Canosa

La sentencia exime de culpa al cuidador y obliga al Concello a reintegrar con intereses el salario de tres meses

17 jun 2018 . Actualizado a las 21:26 h.

Una sentencia del Juzgado de lo Social número 2 de Vigo obliga al Concello a anular la sanción de suspensión de empleo y sueldo durante tres meses impuesta al trabajador de Vigozoo, José María Abalde, por el gobierno local por haber dejado abierta la trampilla de la tigresa Kenia. Los hechos ocurrieron en junio del 2016, cuando tras la ronda de cierre del parque la puerta que retiene al felino en su habitáculo quedó abierta permitiendo que el animal deambulase toda la noche por el almacén contiguo poniendo en peligro a los empleados del turno de la mañana siguiente, que podrían encontrarse de forma inesperada con la fiera. La dirección del centro culpó a Abalde, le impuso dos faltas disciplinarias graves y lo echó durante tres meses.

Sin embargo, el juez decidió absolver al demandante -el cuidador presentó una denuncia contra el Concello al considerar injusta la sanción- «porque no se adivina, con la prueba practicada por el Concello, quién realmente deja la puerta de la jaula abierta». Por ello, «debo revocar la sanción por dos faltas graves impuestas al trabajador y debo condenar al Concello de Vigo a dejar sin efecto la sanción impuesta con obligación de reintegro de los salarios detraídos con los intereses correspondientes», recoge el fallo judicial. La cantidad a devolver al cuidador asciende, según él, a 18.000 euros.

Para imponer el castigo, la administración local se basó en cinco pruebas testificales, entre ellas la de Beatriz Rodríguez Paz, cuidadora que prestaba servicio en el mismo turno que el demandante. Tras tomarles declaración se decidió imputarle solo a Abalde una falta de obediencia a sus superiores por no proceder al cierre de los animales junto a su compañera. El Concello hizo cumplir el castigo, que el cuidador ya ha completado, un año después del suceso.