La diversidad tiene premio

Alumnos del Politécnico logran el primer premio del Festival Cinedfest de Canarias con el film «Hado», una historia de amor entre dos chicas

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vigo / la voz

Alumnos del IES Politécnico de Vigo han vuelto a situar al centro en lo más alto del mundo audiovisual. Por cuarto año consecutivo han logrado el primer premio del festival audiovisual formativo Cinedfest, en la sección de bachillerato, con el corto Hado, una historia de amor entre dos chicas. El certamen, celebrado el pasado mes de mayo y fallado ahora, cumple este curso la quinta edición y está promovido por los cabildos de Tenerife y Gran Canaria, así como por la fundación DISA. Los destinatarios son los centros de todos los ciclos educativos de España, excepto del universitario. Del grado de aceptación da una idea el número de cortometrajes presentados, en torno a cuatrocientos.

Los siete alumnos de segundo de bachillerato se pusieron manos a la obra con la ayuda de la profesora de Cultura Audiovisual Ana Ojea. «Este año les había puesto unas características obligatorias: tenía que durar un máximo de siete minutos y basarse en relatos literarios, cuentos, novelas gráficas... Además, debía tener en cuenta la atención a la diversidad. Al menos uno de los personajes tendría que ser del colectivo LGTB y el enfoque hacia ese personaje sería positivo», explica la docente.

El vídeo ganador se basa en la primera novela gráfica de Julie Maroh El azul es un color cálido, en el que se inspiró La vida de Adèle. Se trata de una historia de amor entre dos chicas, una de las cuales sufre lesbofobia interiorizada y tiene vergüenza, lo que acaba provocando la ruptura. Sin embargo, el final es positivo al servirle la situación para plantearse lo que quiere en su vida y ofrecer un mensaje esperanzador. La profesora se encargó de supervisar los guiones, corregir los diálogos, ver las tomas, poner fechas... En general, controló el proceso, excepto el rodaje, del que se encargaron los estudiantes, al ser un total de dieciséis cortometrajes los que se elaboraron. Gran parte del trabajo lo hicieron en casa, por su cuenta, al no poder dedicar tantas horas de clase. La mayor dificultad fue, sin duda, la falta de material, lo que les obligó a utilizar medios rudimentarios, de ahí la aparición de algunos errores, como sucedía con el sonido. «Nos amañamos con los medios que teníamos. Trabajaron sin micrófonos, utilizando los manos libres. Las cámaras las pusieron ellos y a veces grabaron con móviles. El resto es ilusión, voluntad, querer hacerlo e invertir tiempo», indica Ana Ojea.

El centro también celebró recientemente el festival Mecopol (Mostra educativa de curtas con orgullo do Politécnico de Vigo), en el que se presentaron los 16 vídeos, resultando el más votado Last friend. Dada la relevancia que va adquiriendo, la idea es abrirlo el próximo año a otros centros de enseñanza.

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