Una familia de patos se muda al estanque de la plaza de Portugal

Aunque los vecinos se turnan para vigilar que nadie dañe a las crías, ayer ya solo quedaba un polluelo


vigo / la voz

Vigo es un filón de historias en las que se adivina el corazón montaraz de los vigueses que, ahogados por la selva urbana de paisajes embaldosados, disfrutan de pequeños momentos que los comunican con la naturaleza que está a la vuelta de la esquina.

La última aventura es la que viven los vecinos de la plaza de Portugal, que esta semana han recibido encantados a unos nuevos vecinos, una pata con sus cuatro polluelos se han mudado a este emplazamiento. Pero ayer ya solo le quedaba una cría.

Algunos llamaron al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cotorredondo. «No cogían y llamamos al de a Coruña, al 112 y al Seprona, pero nadie nos hace caso», dice una asidua de la plaza. Aunque nadie se hace cargo de ellos, añade que les dijeron que no se preocuparan porque están «en su entorno natural», y les indicaron que como en pocos días ya podrán volar, trataran de estar atentos por si eran atacados por otras aves predadoras, como las gaviotas, su principal amenaza..

Los residentes se turnan, les han colocado una rampa y hasta compran pan en la panadería para echarles de comer, pero sus desvelos no han podido evitar que ya haya habido tres bajas. Ayer ya solo quedaba una de las cuatro crías.

En el mes de abril, otra familia de ánades se convirtieron en la atracción ciudadana. Aquellos patos no tenían un pelo de tontos. Se mudaron desde un solare de la zona de Areal a la rotonda multimedia de Rosalía de Castro, con estanque, televisión panorámica de alta definición y rodeados de bares donde conseguir sustento.

En aquel caso, los vecinos llamaron al Seprona temiendo por la vida de los polluelos que se movían entre los coches tan panchos. Una patrulla rescató a la familia y los llevó al parque forestal en Beade. Pero, tozudos, al poco, volvieron y la tragedia que se mascaba se convirtió en realidad.

La hembra de Ánade Real murió atropellada por un coche al pie de la rotonda. La otra familia de patos ha elegido mejor. Menos lujos pero más tranquilidad en uno de los escasos parques enclavados en pleno centro urbano, que gozan de amplitud y no están acosados pro el tráfico rodado. En ese paréntesis de paz crecen los que quedan hasta que echen a volar, si sobreviven.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Vigo

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

Una familia de patos se muda al estanque de la plaza de Portugal