El Sergas no advierte a los que rechazan ir a la privada que pasan a otra lista de espera

Cuando ofrecen a un paciente operarse en otro hospital y lo rechaza, deja de contar en los registros públicos


Vigo / la voz

A nadie le gusta a esperar. Esto convierte a la lista de espera es uno de los temas más delicados que se gestionan en un hospital, porque supone establecer quién se opera antes. Si un paciente espera demasiado tiempo, el hospital le llama y le ofrece ser operado en un hospital concertado. En el área de Vigo estas intervenciones se hacen en Nuestra Señora de Fátima (grupo Vithas) o en el pontevedrés Domínguez (grupo Quirón Salud). Aceptar la derivación es una decisión personal de cada paciente, pero lo que los enfermos no suelen saber es que si rechazan irse a la privada, pasan a formar parte de otra lista de espera.

Lo confirman personas que han estado en la lista de espera y que, cuando les han ofrecido una operación en un hospital concertado, lo han rechazado, como Julio Carreira o José Valverde. «No me dijeron nada de que me fueran a pasar a otra lista», aseguran ambos.

En España, gracias a un real decreto del año 2003, los hospitales tienen dos listas de espera, una que hacen pública (estructural) y otra cuya difusión se reservan (no estructural). Esta última se llama no estructural porque el Sergas considera que quienes están en ella no esperan por causas estructurales del sistema, ya que este, cuando les ofrece irse a la privada, les da una alternativa. En otras palabras, esperan porque quieren.

Un portavoz del Sergas explica que cuando el personal de los servicios de admisión llama a los enfermos para ofrecerles la posibilidad de irse a otros hospital se le explica que si acepta la derivación se operará en breve, y que si la rechaza tendrá que seguir esperando. Pero no se le dice que su nombre pasa a formar parte de otra lista. La normativa permite al Sergas no hacerla pública y, por tanto, no rendir cuentas sobre su gestión. Entonces, se dan situaciones como la de Vigo, que ha llegado a tener una lista de espera oficial de unas 7.000 personas cuando las cifras reales duplicaban esa cantidad. Según los últimos datos publicados por el Servizo Galego de Saúde, el 31 de diciembre del año pasado en Vigo había 7.342 personas esperando una operación en el área del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo y otras 3.111 en Povisa. La lista de espera no estructural no se conoce, aunque fuentes del complejo dicen que se está intentando reducir.

Según personas que han tenido responsabilidades de gestión en la sanidad de Vigo, el compromiso con los pacientes que rechazan irse a la concertada suele descender.

El aniversario de Julio: mil días aguardando

Esta semana, Julio Carreira cogió la moto y se fue a Oia. Había leído el reportaje en La Voz sobre José Valverde, un hombre que lleva casi cuatro años en lista de espera, pendiente de que el Sergas lo llame para operarlo de la columna. Preguntó por él en el pueblo y acabó localizándolo. Julio no conocía de nada a José, pero tenía que contarle una cosa: él también lleva años en lista de espera. También para el Álvaro Cunqueiro. También para una operación de columna. Este mes cumplió mil días aguardando una operación. Hoy hace 1.012.

Todas las historias de dolor se parecen, aunque cada una tiene sus matices. Los de Julio empiezan entre las mesas de una cafetería. Este hombre que ahora termina sus 62 años trabajó de todo, pero en su última etapa era camarero. Hace cinco años empezó a sentir dolores en la cadera. Siguió trabajando, pero no mejoraba y acabó de baja laboral. Estuvo un año y medio hasta que la inspección médica le obligó a volver a trabajar, sin siquiera examinarlo. Siguió doliéndole.

El dolor de la cadera venía en realidad de la espalda. En agosto del año 2015, una traumatóloga lo incluyó en la lista de espera para una cirugía. Tenía un pinzamiento en las arterias que le provocaba dolores constantes. La intervención se calificó como de prioridad 3, lo que significa que debe operarse antes de 90 días, según la normativa interna del Sergas. Pero en los más de mil que lleva esperando han pasado muchas cosas. «Se me está agriando el carácter... hasta he vuelto a fumar», dice.

Presentó hasta tres reclamaciones en el hospital y solo una de ellas obtuvo respuesta. Se trata de una contestación tipo en la que se explica que las operaciones se ordenan teniendo en cuenta tres criterios: la gravedad de la patología, el orden de inscripción en la lista de espera y la prioridad que establezca el médico. Además, el Sergas le ofrecía la posibilidad de operarse en un hospital privado de Pontevedra o en otro de Vigo, algo que él ya había rechazado telefónicamente dos veces. «No me fío de cómo me vayan a dejar», alega.

Fuentes oficiales de la administración sanitaria explican que el día 2 de este mes se le llamó para una consulta preoperatoria en traumatología. «Me dicen que en el verano no se suelen hacer estas operaciones...», lamenta. Él recuerda que a José Valverde le hicieron el preoperatorio hace ya cuatro meses y aún no entró en quirófano, así que calcula que acabará cumpliendo tres años en lista de espera en agosto. Mientras, seguirá tomando un Ibuprofeno cada noche antes de irse a dormir.

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