Un U-boot en la ría de Vigo

El submarino U-760 estuvo internado junto al crucero Navarra en el muelle de A Laxe buena parte de la Segunda Guerra Mundial


Vigo

E n la II Guerra Mundial, Galicia fue un enclave estratégico para los submarinos alemanes. Las «manadas de lobos» del almirante Doenitz se abastecían en las rías de Vigo y Ferrol, en los cargueros Weser y Max Albrecht. Además, decenas de sumergibles fueron hundidos frente a la costa gallega. Pero hubo uno que se pasó buena parte de la contienda en Vigo. Fue el U-760.

El 8 de septiembre de 1943, cuando la batalla del Atlántico llegaba a su cénit, la tripulación de este sumergible alemán salvó la vida gracias a una pareja de pesqueros de Bouzas. El buque quedó amarrado en el puerto vigués y su motor diésel fue desmontado y terminó en la Compañía de Tranvías en Coruxo. La aventura final del U-760 comienza el 24 de junio de 1943, cuando abandona su base de La Rochelle, en la Francia ocupada, bajo el mando del capitán Otto-Ulrich Blum. Durante meses, el sumergible vaga por el Atlántico en busca de convoyes de suministros aliados.

Hablamos de un modelo del tipo VIIC, lo que más fabricó la Kriegsmarine, y que contaba 67 metros de eslora y 6,2 de manga. Equipado con cinco tubos lanzatorpedos, contaba con varios cañones antiaéreos. Y su autonomía de 15.800 kilómetros garantizaba que pudiera pasar largas temporadas de patrulla.

Durante todo el verano, el submarino del capitán Blum fue incapaz de atacar a ningún navío enemigo. A finales del mes de julio, a la 150 millas del cabo Fisterra dos hidroaviones Consolidated Catalina localizaron al U-760, que logró escapar de la agresión. Más tarde, a mediados de agosto, recibió un nuevo ataque, en el que el U-boot resultó dañado, además de anotar la baja del cabo Günter Werner.

Finalmente, el 8 de septiembre de 1943, cuando intentaba regresar a su base en La Rochelle, es de nuevo atacado por un hidroavión. Por más que el capitán Blum ordena una rápida inmersión, es alcanzado por una carga de profundidad que obliga a volver a salir a la superficie, ya con importantes daños en su estructura. El U-760 queda expuesto, esperando ser rematado por el avión enemigo. Pero sorprendentemente aparecen en escena dos aviones alemanes que hacen frente al hidroavión enemigo. Blum queda al pairo, esperando un improbable remolque.

La suerte vuelve a sonreír al capitán alemán y a sus lobos grises. Porque aparecen dos barcos del barrio marinero vigués de Bouzas, el Salvador Lago y el Nuevo Florentino Lago, ambos del mismo armador, que divisan al submarino cuando se dirigían a faenar a sus caladeros habituales. Los capitanes deciden dar remolque al sumergible, que entra en la ría de Vigo, a flote, con visibles daños, arrastrado por la pareja pesquera de Bouzas.

La noticia corre por la ciudad como un reguero de pólvora. Los espías aliados y nazis que operan en Vigo comunican el suceso a sus gobiernos. Enseguida, llegan mensajes a Madrid exigiendo que no se le dé cobijo al sumergible y que se impida que vuelva zarpar para incorporarse a la guerra.

Un año y medio antes, en abril de 1942, el Gobierno de España desoyó las quejas británicas por internar al U-573 en aguas de Cartagena durante meses. Pero ahora es distinto. Y la Comandancia de Vigo, tras recibir órdenes desde Madrid, se apresta a poner el submarino bajo arresto del crucero Navarra, en el muelle de la Laxe.

El capitán Otto Blum, agradecido, agasaja al armador de los pesqueros de Bouzas con su brújula y sus prismáticos, como presente entre caballeros del mar. La familia Betanzos, que tienen actualmente un establecimiento de efectos navales en el barrio marinero vigués, conservan hoy como un tesoro estos dos objetos. Para garantizar que el submarino no pueda abandonar el puerto, se ordena retirar su hélice. Sin embargo, un tripulante es sorprendido cuando intenta colocar una nueva de madera que él mismo ha fabricado. Finalmente, se decide retirar el motor del submarino, que es trasladado a la estación de tranvías del barrio de Coruxo.

El 16 de octubre, el comandante Blum y su tripulación son trasladados al puerto de Ferrol. En el Archivo Histórico del Ministerio de Asuntos Exteriores se conservan fotos de estos marinos, tomando el sol en las terrazas de la base naval o jugando al fútbol. El U-760 pasaría el resto de la guerra atracado en el muelle de A Laxe, en el centro de Vigo. Hasta que, al final de la contienda, sería llevado para su hundimiento en aguas del Atlántico Norte, dentro de la operación Deadlight.

El capitán Blum tendría una larga vida tras de la guerra. Moriría en Alemania en el año 2002, recordando que fue un lobo gris de la Kriegsmarine. Y que tuvo mucha suerte un día de verano en el que dos pesqueros de Vigo acudieron a socorrerlo en plena guerra de las manadas de lobos de Hitler.

eduardorolland@hotmail.com

El buque alemán fue rescatado y remolcado a Vigo por dos pesqueros de Bouzas

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