R empieza a retirar cabinas en Vigo y Telefónica quita las estropeadas

La compañía gallega prevé llevarse esta semana 16 de las 30 que tiene

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vigo / la voz

Como si de un guiño a Antonio Mercero se tratase, R, la compañía de telecomunicaciones gallega, comenzó a retirar ayer en Vigo buena parte de las cabinas de teléfonos que tiene instaladas por toda la ciudad. Mercero falleció este fin de semana y además de dirigir series tan populares como Verano Azul, fue el autor del célebre y angustioso mediometraje por el que recibió un Premio Emmy. Se titulaba La cabina. José Luis López Vázquez entraba para llamar y no lograba salir de ella. Hoy en día el argumento no solo sería extraño por lo que le pasa al protagonista. Lo raro sería ver a alguien dentro de una cabina llamando por teléfono. Precisamente es la transformación social en este sentido al que está llevando a las empresas de telefonía a deshacerse de las estructuras que antes daban un servicio básico.

En Vigo la mayor parte de las cabinas son de Telefónica, pero ha sido R la primera en empezar a adecuarse a los tiempos que corren. Desde R explican que «a idea é reducir de xeito progresivo o seu número, ante o inxente descenso da demanda destes tipo de servizos telefónicos, que convive con moitas dificultades coa telefonía móbil».

En Vigo tenían un total de 30 cabinas instaladas y el plan es que a finales de esta semana queden solo 16. Después, de forma progresiva irán retirando otras hasta que a finales de año queden alrededor de un decena.

Esta medida, avanzan, va a afectar a cabinas de toda Galicia de un modo progresivo antes de que acabe el 2018. «Comezamos por Vigo, onde xa tiñamos o visto e prace para facelo», explican desde la central.

La empresa gallega puede hacerlo porque no está sujeta al compromiso que Telefónica tiene con el Estado. En el 2016 fue designada como operador encargado de la prestación de los elementos de servicio universal de telecomunicaciones. Esto quiere decir que es la única obligada a suministrar conexión a la red desde una ubicación fija y el servicio telefónico disponible al público.

El Gobierno planteó hace unas semanas la elaboración de una propuesta de borrador para legislar lo referente a este tema teniendo en cuenta los cambios sociales, que dejan obsoletas las normativas pasadas.

En Telefónica explican que mientras no se apruebe, no se puede hacer nada. Lo que sí están haciendo desde hace unos años es no reponer las cabinas que se estropean o las que se sufren grave deterioro. La empresa invierte al año un elevado presupuesto en reparación de los aparatos que nadie utiliza, por eso su mantenimiento es cada vez más deficiente aunque aseguran que el gasto es de 136 euros al año por cada una. En la provincia de Pontevedra tiene 361 cabinas instaladas. La mayoría están en el núcleo urbano de Vigo, que es el más grande.

Hace dos años había 180 y lo cierto es que buena parte de ellas son poco más que mobiliario urbano. Las comprobaciones realizadas in situ dan mayoritariamente resultados negativos. Algunas se tragan las monedas, otras ni siquiera dan línea. En Galicia son aún más de 300 las que se reparten por toda la geografía. Ahora son un anacronismo. Con el tiempo serán un recuerdo del pasado.

La adaptación de los aparatos para poder enviar SMS también se quedó antigua

Para intentar combatir la caída en las llamadas, tanto Telefónica como R adaptaron sus aparatos para que tuviesen más utilidades. Por ejemplo, la capacidad de mandar mensajes. Pero estos esfuerzos no han sido suficientes para que aumentase el uso de las mismas. Aún por encima, los SMS también se han convertido en otra forma de comunicación en vías de extinción tras el desarrollo de los móviles inteligentes la aparición de aplicaciones de mensajería instantánea mucho más fáciles de usar.

Uno de los usos que persistían era el de las personas extranjeras que llamaban a su país de origen». Pero el avance del roaming y la venta de tarjetas internacionales que se pueden usar con el móvil también redujo este uso.

Enchufes

Actualmente, el mobiliario urbano también se ocupa de dar servicio a las comunicaciones, pero adaptadas a la realidad contemporánea. Mientras a las cabinas les salen telarañas, el urbanita entra en pánico cuando ve que la batería del móvil ronda el 20 %. El Concello de Vigo es pionero en la instalación de puntos de recarga en la vía pública. En la humanización de la calle Gerona con Alfonso X El Sabio se incorporó esta prestación con un punto de recarga y cuatro salidas. Hay otro poste con dos enchufes y diseño moderno en la esquina de Gran Vía con avenida Hispanidad y otro más al lado de la fuente de García Barbón. Ese es uno de los más solicitados. Tiene hasta clientes fijos que se pasan allí media mañana cargando sus aparatos y navegando por Internet.

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