Frenazo al proyecto estrella de Caballero

Patrimonio informa contra el plan de reforma de la Gran Vía previsto para antes de las municipales de mayo del 2019 y el alcalde denuncia que se trata de una maniobra política


vigo / la voz

La Gran Vía sigue en el centro de la polémica. Esta gran avenida diseñada en 1907 por el ingeniero Ramiro Pascual y abierta en 1945 se enriqueció con monumentos como los Rederos o los Caballos, en la época del regidor Manuel Soto. Su reforma es uno de los proyectos estrella del alcalde de Vigo, Abel Caballero, para las próximas municipales, con una inversión prevista de 9 millones de euros, solo superada por la remodelación de Balaídos. Caballero quiere dejar huella con una transformación del bulevar, instalando una rampa mecánica y eliminando precisamente uno de los grupos escultóricos inaugurados en la época de Soto, los Rederos, de Francisco Conde. Su intención era que la remodelación estuviese lista para mayo del 2019.

Pero las escaleras al cielo, valga la licencia, tienen una parada en el purgatorio. Un informe de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta sobre el proyecto arquitectónico para la reforma de la Gran Vía pide la reformulación del plan porque se prevén obras a menos de veinte metros de edificios catalogados. La propuesta «non é acorde oa preservación do conxunto urbano de gran valor social e cultural do que forma parte a Gran Vía», señala.

La Xunta califica la Gran Vía como un elemento particular de un momento «histórico e de formación de Vigo», por lo que exige «unha nova proposta que faga compatible a conservación dese patrimonio urbano co a su transformación». Demanda que los diseños, materiales y jardines sean compatibles y armónicos con las intervenciones en entornos de edificios catalogados.

Plazos

Patrimonio da un plazo de quince días al Concello para que presente un nuevo proyecto y que aporte las alegaciones pertinentes. Si no lo hace, la Xunta considerará que el procedimiento está «paralizado por causa imputable ao promotor». Y, si pasan tres meses sin que el Concello mueva ficha, se declarará la caducidad del expediente, con lo que habría que comenzar de nuevo toda la tramitación.

Sin embargo, Abel Caballero considera que el dictamen no es vinculante. Nada más conocer la noticia, señaló que la Xunta no formuló en su día alegaciones al proyecto. El alcalde de Vigo ha manifestado su intención de seguir con la obra, aunque aún no sabe cuándo empezará. Ha atribuido la resolución a una campaña del Partido Popular contra su gobierno, dando a entender que existe un claro interés político por frenar una obra estrella de este mandato.

Sin embargo, el regidor ha recibido una advertencia de un jurista que asesora al gobierno local, que le ha hecho ver que la Xunta tiene potestad sobre el ámbito del Patrimonio y puede imponer sus exigencias. Así que la alcaldía ha decidido estudiar el dictamen en profundidad. Mientras tanto no se moverá una piedra. Las intenciones del Concello pasaban por iniciar los trabajos de remodelación este mismo mes de mayo, aunque este contratiempo puede provocar retrasos en el inicio de los trabajos. El traslado de la escultura de Los Rederos y la tala de los árboles de la avenida han motivado el malestar de diversos grupos ecologistas y ciudadanos que se han manifestado en dos ocasiones para solicitar la revisión del proyecto que supone la tala masiva de árboles, el traslado de otros ejemplares y su sustitución por otras especies .

Fondos europeos

Para hacer frente a las obras, el gobierno vigués consiguió 15 millones de euros de financiación de fondos europeos para ejecutar el plan denominado Vigo vertical, consistente en instalar escaleras mecánicas o ascensores para salvar el desnivel entre calles. La rampa de la Gran Vía permitirá superar un desnivel del 9 % de pendiente entre Urzaiz y la plaza de España. El Concello ha pedido fondos a Europa para invertirlos en el 2018 y no puede retrasarse, a riesgo de perderlos.

Caballero ve en el dictamen de la Xunta la supuesta mano negra del presidente Feijoo «porque el PP se dio cuenta de que iba a ser un gran éxito y de que la ciudad dijo sí a la reforma». «Es el antiVigo de Feijoo», volvió a recalcar ayer. El regidor considera que la remodelación, que ha sido cuestionada por 2.000 personas en las redes sociales pero solo por «124» en la última manifestación callejera, según el recuento de Caballero, va a suponer una mejora para el tránsito a pie de los ciudadanos. El alcalde interpreta la escasa ausencia de manifestantes como un respaldo masivo al proyecto.

La técnico de Patrimonio del Concello explicó en una reunión con sus homólogos en Pontevedra cómo va a hacerse la obra y en ese momento «nadie puso ninguna objeción». Luego, la reunión siguió en la capital del Lérez sin la técnico municipal presente y finalmente se emitió el dictamen, relató Caballero.

La Xunta considera que la obra afecta, por su proximidad, a edificios catalogados. Para Caballero, esto no es un argumento que sea suficiente porque «en las escaleras de la Segunda República también había un edificio catalogado como el Simeón» y en otras obras también se han encontrado restos y sin embargo se han ejecutado.

El delegado de la Xunta, Ignacio López Chaves, dijo que se exigió el informe de Patrimonio al igual que el Concello lo pide a los particulares en entornos catalogados. El proyecto fue presentado a la Xunta a finales del 2017.

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