Octogenarios de Coia se enfrentan a un centro comercial para poder tener ascensor

«Tivemos que baixar a miña tía dende o carto andar par ir ao hospital baixándoa no colo», dice uno de los afectados


Vigo / la voz

Los vecinos de un edificio de Coia, entre los que se encuentran varios octogenarios, algunos de ellos con notables dificultades de movilidad, se están enfrentando al centro comercial que esta debajo del inmueble porque quieren poner un ascensor y no les dejan. Viven en el número 77 de la avenida de Castelao y a su lado hay otras comunidades de vecinos que sí han logrado construir el ascensor, porque no afectaba de pleno a las galerías del subsuelo.

Peregrina González, una de las habitantes del inmueble, camina con andador. Tiene 85 años. Salir de su casa le resulta muy dificultoso. María del Carmen Iglesias Trigo, tiene 88 y vive en el cuarto. Allí también residió una hermana suya con problemas de movilidad. En una ocasión tuvo que ser evacuada de urgencia a un centro sanitario y tuvieron que bajarla en brazos entre su hijo y su nieto. Otro veterano del inmueble, construido a finales de los años 70, es Antonio Marcial, de 87 años. Se consideran afectados por una carencia que les impide salir de casa tanto como quisieran. En el inmueble hay ocho viviendas en las que residen o acuden con regularidad unas treinta personas. La cuestión es que para construir el ascensor en el hueco de la escalera tienen que afectar la parte interior del inmueble, donde ese encuentran unas galerías comerciales que forman parte del centro comercial Coia. En concreto el hueco afectaría a un establecimiento de comidas preparadas.

Los propietarios de los pisos encargaron un proyecto que les costó 4.000 euros. Según el estudio, el ascensor se podría engarzar en el falso techo del centro comercial. Manuel Zabala, uno de los inquilinos, relata que el falso techo tiene 1,80 metros de altura y que el proyecto solo se comería 40 centímetros. Colocar un elevador en el edificio de cuatro plantas costará entre 6.000 y 8.000 euros por vecino, ya que son muy pocos.

Apoyos

El centro comercial no aceptó su propuesta y desde hace dos años y medio hay una disputa sobre el particular. El presidente de la comunidad, Luciano Mosquera, habló con el alcalde para pedir su intervención, pero le dijo que no podía mediar. «Hablamos con la policía y también nos dijeron que no podían intervenir». Zabala señala que decidieron colgar carteles en la fachada para que todo el mundo conozca la situación. Al lugar se desplazaron dirigentes de Marea de Vigo y de BNG que mostraron su interés por el problema de los vecinos, que cada día sufren más dificultades por su edad.

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