Vigo le pone deberes al próximo rector

Profesores, alumnos y personal de administración y servicios reclaman más participación y menos burocracia


vigo / la voz

El nuevo rector de la Universidad de Vigo que salga elegido mañana en las urnas no lo tendrá ni mucho menos fácil a juzgar por los deberes que le tienen preparados los miembros de la comunidad educativa. Está claro que si quieren cumplirlos necesitarán buenas dosis de paciencia y talante conciliador.

Entre el personal docente e investigador hay personas muy quemadas que no tienen pelos en la lengua a la hora de transmitir lo que quieren que cambie. Es el caso de Vicente Badenes, profesor asociado en Ciencias Sociales. «Nos gustaría una conexión real entre la Universidad y el mundo profesional. Vemos que aportamos valor y que los alumnos nos lo reconocen, te eligen padrino, te envían emails; pero nos sentimos como un recurso bueno y barato. Es un empleo precario, y eso que en el contrato figura ‘de reconocido prestigio’», indica el docente. Denuncia que puedes ser doctor y estar acreditado, como es su caso, pero no haber forma de promocionar. «Hay personas que se doctoraron dos años después que yo y llegan antes por el mamoneo en los departamentos, no se sigue la lógica del mundo profesional, aquí todo está en el limbo. No hay directrices claras que te indiquen con certeza que serás el primero», apunta, tras añadir que no le extrañan noticias como la de Cristina Cifuentes. «Entre todo lo que trabajas, te sale la hora a 5 euros. Tiene más cuenta coger el Fairy en casa», comenta. No cree que cambie mucho la cosa con un nuevo rector. «Todo son promesas, pero quien gane, a la semana siguiente ya veremos... No son buenos tiempos, me lo conozco. Igual algo mejora, pero no soy optimista».

Para Miguel Ángel Nombela, profesor titular de Ciencias del Mar, uno de los problemas que más sufren, tanto profesores como personal de administración y servicios, es la hiperburocratización, algo con lo que cuenta que acabe el nuevo rector, igual que confía en que incentivará la digitalización. Esto facilitaría que los alumnos pudieran matricularse desde cualquier sitio.

«Hay que emplear los recursos en lo que decidamos un poco todos, lograr una mayor participación y diálogo para recoger las distintas sensibilidades e insertar más la Universidad en la sociedad de las tres ciudades», indica. Nombela forma parte de la comisión de becas y ve casos «realmente sangrantes», como el de familias que están por debajo del umbral de la pobreza, que viven con menos de 3.000 euros por miembro al año. «No se puede quedar nadie sin estudiar por cuestiones económicas. Hay que hacer un esfuerzo, que igual requiere más austeridad en otros aspectos. Pide al nuevo rector sensatez con el presupuesto.

Susana Rodríguez, contratada doctora de Filología y Traducción, solicita al sucesor de Salustiano Mato que acabe con los puestos de trabajo precarios y que cree figuras de contratación con proyección. Coincide con sus compañeros en rebajar la burocracia y apuesta por «una reorganización administrativa o refuerzo, porque la gente está desbordada». Otra de sus reivindicaciones pasa por la creación de plazas y por reducir las horas de docencia a los profesores, algo que ya tienen en sus programas los candidatos. «Hay personas que tienen 4 y 5 materias y están desbordadas», explica.

La palabra clave para el personal de administración y servicios es ‘negociar’ con los órganos de representación de los trabajadores. «Nunca pedimos subida salarial, reclamamos la recuperación de nuestros derechos sociales eliminados que afectaban a temas de horarios, vacaciones, bajas por enfermedad, promoción y regulación de las comisiones de servicio. Ha sido la primera vez que se nos impuso la relación de puestos de trabajo», destaca el presidente de la junta de personal (CIG), Xoán Cebro. Recuerda que el interés de este personal por participar en el claustro lo demuestra el hecho de tener más candidatos de los que les corresponden y en su participación.

Los estudiantes justifican el desinterés por la elección de rector entre el colectivo: «No es tanto apatía como falta de información. No es que no vayan a votar, es que muchos no saben que pueden hacerlo, hace falta más información», subraya Raquel González, subdelegada de alumnos de la Escuela de Ingeniería Industrial. Reclama un cambio en los planes de evaluación docente. Tanto ella como su compañera de la delegación, Teresa Fernández, coinciden en que el nuevo rector debe tener más en cuenta la visión de los alumnos y escucharles. Entienden que es fundamental mejorar la docencia. «A veces los profesores pueden saber mucho, pero ser incapaces de transmitirlo, igual les venía bien unas nociones de pedagogía o algún tipo de formación», indica Teresa.

Acercar la institución la ciudad

La mayoría de los colectivos universitarios coinciden en la necesidad de acercar la Universidad a la sociedad, aunque son conscientes de las dificultades que entraña debido a su ubicación. La nueva sede de O Berbés podría contribuir a mejorar la situación actual, aunque no se podrá contar con ella hasta el curso 2019-9020 si todo marcha según los últimos plazos previstos. Al margen de esta opción y mientras que llega, los estudiantes demandan «un poco de vida universitaria más allá de las clases», apunta Raquel González, de la delegación de alumnos. «Queremos no venir solo a clase e irte a tu casa sin más. Muchas veces igual no es tan importante el presupuesto, que es el que es, porque, por ejemplo, hay grupos de música entre los propios alumnos de la Universidad a los que se les puede dar la oportunidad de tocar», comenta. Otra cosa que echan de menos es una mayor relación de unos centros con otros, que creen es muy escasa. «No hay interrelación, alguna que otra, pero muy poca», advierte.

Una guardería para el campus vigués

La creación de una guardería en Vigo es fundamental para un sector importante de la comunidad universitaria. El campus de Lagoas-Marcosende es el único de los tres que no dispone de este servicio, pese a contar con un numero mucho más elevado de miembros que los de Pontevedra y Ourense. La iniciativa fue puesta sobre la mesa en varias ocasiones, pero nunca llegó a pasar del papel. «Es una reclamación que vengo haciendo desde hace tiempo, siempre la pido y me gustaría que fuese una de las cosas que hiciera el nuevo rector», recalca la profesora Susana Rodríguez. «Tengo dos hijos, una en esta edad y me vendría muy bien», añade. El profesor Miguel Ángel Nombela, también considera «interesante crear una guardería», una opinión corroborada por más padres, que observan la necesidad de conciliar la vida familiar y laboral. Regular la conciliación familiar es también una de las reivindicaciones del personal de administración y servicios de la Universidad para evitar que se aplique a dedo.

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