Ricardo Mella, el hombre nuevo

Los hermanos Trigo presentan un libro ilustrado sobre el vigués que fue figura del anarquismo


Fue uno de los grandes pensadores libertarios en España y consiguió prestigio internacional. Tradujo a Bakunin y a Kropotkin. También fue un notable topógrafo, que participó en el tendido del ferrocarril en Andalucía o Asturias. Y que, sobre todo, ideó el trazado del tranvía de Vigo, de cuya compañía fue gerente. Considerado de forma unánime un hombre bueno y justo, de una categoría ética excepcional, su funeral conmocionó a la ciudad, en una gran demostración popular de duelo. Y su panteón, sufragado por suscripción de los vigueses, sigue siendo uno de los más hermosos del cementerio de Pereiró.

Ahora, los hermanos vigueses Ramón y José Trigo presentan la obra «Ricardo Mella: el hombre nuevo», una novela gráfica que nos narra la biografía del intelectual vigués. El libro ha sido realizado por autoedición mediante crodwfunding, como no podía ser de otra forma: «Reconozco que al principio era reticente con este método», reconoce José Trigo, «pero enseguida comprendí que era necesario hacer un proyecto libre y autogestionado, dos bases del pensamiento de Mella».

Ramón Trigo, autor de las espectaculares ilustraciones, se documentó con material de la época, abundantes fotografías que retrataban «una España negra». Las calles de Vigo, las chimeneas industriales o las vías del tranvía aparecen por las páginas de la novela trazadas a carboncillo.

Ricardo Mella nació en Vigo en 1861, en el seno de una familia republicana. Mientras trabajaba en una agencia marítima local, comenzó a trabajar para varios periódicos, como La Verdad, El Anunciador o La Concordia, donde sus artículos reflexivos y combativos enseguida cobraron fama. Un escrito denunciando al marqués de Elduayen, al que acusaba de un supuesto desfalco en el Banco de España, del que había sido director, se saldó con una demanda penal y una condena de tres años y siete meses de destierro en 1882.

Trasladado a Madrid, contrajo matrimonio con Esperanza Serrano Rivera, con la que tendría 13 hijos, entre ellos la política y figura del feminismo Urania Mella, represaliada por la dictadura. También colabora con revistas de la capital como La Revista Social, Acracia o la barcelonesa El Productor. En 1884, traduce al castellano Dios y el Estado de Bakunin. Por entonces ya hablaba varios idiomas y dominaba el inglés, el francés y el italiano.

Fue en Madrid donde decidió estudiar topografía, para desempeñarse luego como ingeniero en proyectos de ferrocarriles. Al tiempo, mantenía su inagotable carrera como pensador libertario, ya respetado en Europa y publicaba en periódicos de Barcelona, Buenos Aires, París o Nueva York.

Sus ideas le granjean a veces críticas de otros sectores libertarios, pero nunca renunció a su coherencia intelectual. Para Ramón Trigo, era también «un tipo del Renacimento, que destacaba como pensador pero también tuvo una vida profesional notable». José Trigo recuerda que «también era muy molesto para los explotadores porque era un intelectual, un hombre reflexivo que analizaba muy bien la realidad y esto asustaba al poder».

Curiosamente, los empresarios de Vigo lo eligieron para ser gerente de la Compañía de Tranvías, participando en la reunión fundacional en la isla de Toralla en 1911. «No solo era un excelente topógrafo», explica Trigo, «es que su mano se notó también en el hecho de que Tranvías fue una compañía ejemplar, que tenía unas condiciones laborales que disfrutaban muy pocos obreros en su época».

Funeral masivo

La muerte de Ricardo Mella en el año 1925 causó una conmoción en la ciudad. A sus funerales acudió el pueblo en masa, con un acto multitudinario en el teatro Tamberlick. Su mausoleo en el cementerio de Pereiró fue erigido por suscripción popular y es obra del escultor Asorey.

Se iba un intelectual aclamado internacionalmente. Sin embargo, la dictadura franquista que llegaría en la década siguiente silenció totalmente su memoria, incluso en su Vigo natal. De hecho, lo que hoy llamamos la avenida de la Florida era en realidad la avenida Ricardo Mella. El franquismo cambió su nombre desde 1936 hasta hoy mismo, que no se le ha devuelto, aunque se le puso a la vieja vía a Baiona por la costa, por donde circulaba el mismo tranvía que ayudó a fundar en Vigo.

Ricardo Mella: el hombre nuevo está ya a la venta en librerías de la ciudad. Y entre la novela gráfica y la obra de arte, es una oportunidad perfecta para recordar y rendir homenaje a uno de los hombres más notables que ha dado esta ciudad.

Los empresarios

de la ciudad lo eligieron para dirigir la compañía de tranvías

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