Carlos Escobar: «Los niños conocen la dieta mediterránea solo por los libros»

El presidente de los cardiólogos clínicos de España dice que los infartos a los 40 ya no son excepcionales


Vigo / la voz

Cerca de medio millar de cardiólogos de toda España se reúnen estos días en Vigo en un encuentro organizado por la Sociedad Española de Cardiología. Su presidente, Carlos Escobar, médico en el Hospital La Paz, explica que este encuentro sirve a los especialistas para mejorar sus conocimientos acerca del paciente cardiópata.

-¿Y cuál es el paciente cardiópata?

-En realidad hay muchos pacientes. Normalmente son personas que han sufrido una angina de pecho, un infarto de miocardio o cardiopatía isquémica, arritmias, una insuficiencia cardíaca o que tienen factores de riesgo. El cardiólogo clínico trata un amplio abanico de pacientes.

-Da la impresión de que hay dos tipos: aquel al que le ha pasado algo y aquel al que le puede pasar algo.

-Sí, básicamente, el cardiólogo clínico trata al que ya le ha pasado algo y en atención primaria atienden al que no le ha pasado.

-¿Qué puede hacer este último para evitar que le pase?

-Lo más importante es la prevención, llevar un estilo de vida saludable, sobre todo ante factores de riesgo como la diabetes o la hipertensión. Pero cada vez hay más porque cada vez el estilo de vida es peor, y por eso se ven infartos en gente más joven.

-¿Cuánto es joven?

-Antes era excepcional atender un infarto a los 40 o a los 50, pensabas que era por consumir sustancias. Yo trabajo en la unidad coronaria del Hospital La Paz y actualmente vemos a algunos pacientes con 40 años y a muchos con 50. Ya ha dejado de ser excepcional.

-¿Por qué ocurre?

-Porque cada vez vivimos peor. Nos alimentamos con comida de baja calidad y rápida o congelada, hay sedentarismo, hay estrés...

-Y eso es ampliamente conocido: los médicos llevan años advirtiéndolo. ¿Por qué sigue ocurriendo?

-Porque no nos damos cuenta del problema hasta que lo tenemos encima. La comida rápida, por ejemplo, facilita las cosas: como tenemos menos tiempo para educar a los hijos, les damos lo más fácil, lo más rápido. Una de las medidas más coste eficientes sería enseñar desde el colegio a los niños a comer bien, una educación cardiosaludable. Con algo tan sencillo como que se tomasen una manzana o un plátano a media mañana, se ganaría mucho.

-¿Cuánto están influyendo la obesidad y el sobrepeso en las enfermedades del corazón?

-Todos los factores de riesgo están interrelacionados. El sobrepeso suele tener relación con la hipertensión y también con la diabetes. Cada vez hay más sobrepeso y obesidad en España. De hecho, la mortalidad ajustada por edad asociada al sobrepeso es menor en Estados Unidos que aquí. Aquí parece que con tener la dieta mediterránea ya llega, pero nuestros hijos solo la conocen por los libros.

-En sanidad todo apunta hacia la superespecialización de los profesionales. ¿Tiene vigencia el papel del cardiólogo clínico, que es el cardiólogo general?

-Más vigencia que nunca. El cardiólogo superespecializado no es capaz de manejar de manera integral a los pacientes. El cardiólogo clínico es el que hace la indicación de tratamiento, lo sigue, ajusta la medicación, pide pruebas... Hubo una época de superespecialización, pero se está viendo que un buen cardiólogo clínico es fundamental.

-Han presentado el estudio Odyssey que dice que cuanto menor colesterol LDL -colesterol malo- se tenga, mejor. ¿Eso es nuevo?

-Estos estudios confirman que cuanto más bajo sea el colesterol malo, mejor. Todavía no se ha demostrado cuál es el tope. Puede estar incluso por debajo de 40 y 50 y se sigue reduciendo. Por debajo de eso, no conocemos los resultados a largo plazo.

-¿Cuál es la explicación?

-Que en la arteriosclerosis el colesterol tiene un papel fundamental. Si lo reducimos en la sangre, también se reduce el que se deposita en las arterias. Hay estudios que dicen que si disminuye mucho se puede no solo parar la arteriosclerosis sino incluso mejorar.

-¿Qué se puede hacer, aparte de medicarse?

-Comer mejor: no solo reducir las grasas, sino también los azúcares simples, la bollería. Seguir la dieta mediterránea, con pescado, fruta, verdura, legumbres... Y hacer actividad física: no se trata de machacarse tres horas en el gimnasio, sería suficiente con caminar media o una hora al día a un ritmo moderado; o acumular y hacer dos horas el sábado y el domingo y algo entre semana.

-Habrá quien le diga que con el deporte hay ciclistas o futbolistas que sufren una muerte súbita.

-Son casos muy mediáticos, pero ¿cuántos ha habido en el último año? ¿Y cuántos niños juegan al fútbol? Además, muchas veces tienen enfermedades cardíacas que los predisponen. Pero aunque salga en la televisión, es anecdótico.

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