El celtismo saluda al futuro

Abarrote en la rúa Príncipe en una jornada repleta de actos para inaugurar la nueva sede del Celta

.
L.G.C M.V.F

Carlos Mouriño hizo realidad uno de sus grandes objetivos, dotar de patrimonio al Celta para no depender de los avatares del balón. La nueva sede del club, en pleno corazón de Vigo, en la rúa Príncipe, ya es un hecho. A su puesta de largo se dedicó un día entero, con una fiesta de sol a sol que provocó una invasión celeste en las calles. Los actos de la inaugación, dentro y fuera de la sede, dan paso ahora a tres días de puertas abiertas. La primera escenificación de un proyecto único en el fútbol español que pretende acercar a la entidad celeste a toda la ciudad y que además se presenta como una importante oportunidad de negocio.

El que fuera edificio del Círculo Mercantil de Vigo, con casi un siglo de existencia, se abrió ayer al mundo en una segunda vida. El inmueble, con seis plantas que combinarán el centro neurálgico del club, con una clínica, una tienda multimarca y dos ofertas de restauración, fue un hervidero desde primera hora y poco a poco se fue tiñendo de celeste. Los actos comenzaron con la animación en las calles, la carta de presentación que dio paso a la recepción privada, con visita a las instalaciones de la nueva sede y con almuerzo en la sexta planta del edificio, en el restaurante Silabario del chef Alberto González, con estrella Michelín.

El acto contó con la presencia de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo; del alcalde de Vigo, Abel Caballero; la presidenta de la Diputación, Carmela Silva; el presidente del Consejo Superior de Deportes, José Ramón Lete; el presidente de la LFP, Javier Tebas, y el presidente de la Federación Gallega de Fútbol, Rafael Louzán. Entre la treintena de invitados también se encontraba Santiago Rey Fernández-Latorre, presidente y editor de La Voz de Galicia.

Y mientras la ceremonia privada iba consumiendo su programa, el celtismo y los ciudadanos de Vigo comenzaban a tomar posiciones en los aledaños de la sede. Los primeros aplausos se los llevó la Coral Casablanca, que en el interior entonaba el himno del Celta, y que los aficionados seguían por alguna de las múltiples pantallas que inundaban la rúa del Príncipe al tiempo que se las ingeniaban para pescar alguna de las bufandas conmemorativas que se repartían en las inmediaciones del Marco.

El punto álgido llegó cuando la luz del día comenzaba perder fuerza. Mouriño subió al escenario para tomar el micrófono y brindar la sede al celtismo. La casa de todos es el mensaje del club desde el minuto 0 para su nuevo espacio. A continuación aparecieron los jugadores de la primera plantilla. En un visto y no visto. Saludo y a casita para concentrarse de cara a la final de esta tarde. Tampoco faltó el momento cantera.

Luego llegó la música más esperada para el fin de fiesta. Budiño, Miguel Costas y la traca final de los gallegos de Operación Triunfo, Roi, Cepeda y Míriam, que desataron la locura en el exterior antes de cerrar el día con un acústico en el interior, mientras los fuegos artificiales y los globos de color celeste inundaban el cielo de Vigo. Para el Celta la fiesta debe tener continuidad hoy sobre el campo. Para celebrar la nueva sede nada mejor que hacerlo con el pasaporte europeo en el bolsillo. Algo que depende de lo que pase el Balaídos, otro de los frentes que tiene pendientes el presidente para firmar su Celta de autor.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
8 votos
Comentarios

El celtismo saluda al futuro