Vigo deriva a mayores solos y enfermos a residencias de Ourense por falta de plazas

La primera valoración de una persona para la ley de dependencia en la ciudad tarda seis meses


Vigo / La voz

Las consecuencias del drama demográfico que vive Galicia se cuela por todos los poros de la sociedad. El aumento de la soledad y del envejecimiento repercute en lo económico, lo social y lo sanitario. Algunas de esas consecuencias las puso de manifiesto ayer la jefa de servicio de trabajo social del área sanitaria de Vigo, Chus Lago, durante un debate sobre el estado de la sanidad de la ciudad organizado por el Ateneo Atlántico. «Non temos prazas sociosanitarias na área de Vigo», denunció. Esto obliga a que cuando una persona mayor se va de alta del hospital haya que derivarla a la provincia de Ourense, sobre todo, y también a la de Lugo. «Mandamos a Monforte, á Gudiña, a San Martín de Valdeorras... E parece que non poden dicir nada, que ‘‘como o precisas, aguántaste’’», abundó la trabajadora social.

Lago especificó que en el área de Vigo hay 680 plazas públicas, 70 de las cuales son concertadas. Pero el problema no está solo ahí. «Hai pouco tramitei un servizo de axuda no fogar para unha persoa en coidados paliativos. Chamei ao cabo dun mes e aínda non o tiña», se lamentó.

Y hay más. La valoración de una persona para que le concedan la ley de dependencia tarda seis meses. Después, todavía se tiene que estudiar el caso.

Por todo ello, la trabajadora social reclamó coordinación. El sistema sanitario funciona por separado del de prestaciones sociales, a pesar de que la cronicidad y el envejecimiento son un problema que abarca a distintos organismos. De hecho, el sistema sanitario es el que muchas veces lo padece, ya que no puede dar altas a algunos pacientes porque no tienen adonde ir.

El debate era sobre la sanidad de Vigo y, aunque la jefa de servicio de trabajo social lo centró en la coordinación de la asistencia y el sistema social. Pero hubo más visiones. El gerente del área sanitaria, Félix Rubial, puso el acento en la «boa saúde» de la que, en su opinión, goza la sanidad de Vigo. Subrayó que la apertura del Álvaro Cunqueiro ha permitido integrar un sistema que estaba fragmentado.

Rubial intentó contrarrestar la visión del médico de familia Emilio Santiago, de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública, que protestó por la pérdida de población de referencia en Vigo en las llamadas superespecialidades. «En este momento, hay más de 20.000 pacientes en lista de espera en los hospitales de Vigo», aseguró. Le apoyó Marciano Sánchez Bayle, de la federación de asociaciones, que denunció los recortes en el sistema.

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