«Recuerdo cómo nos cubrían las olas»

La noruega Arnhild Utheim fue la única superviviente del Thalassa, barco que naufragó en Cabo Silleiro en 1948. Con tan solo diez años, perdió a sus padres y a dos hermanos


baiona / la voz

El Thalassa llegó al puerto de Vigo procedente de Stavanger (Noruega) el 24 de diciembre del 1948. Atracó en el club Náutico y pasó allí las Navidades. Arnhild Utheim, que tenía por entonces diez años, iba a bordo del crucero junto con sus dos hermanos y sus padres. Viajaban rumbo a las Galápagos, con el fin de establecerse allí en el negocio de la salazón iniciado por unas compatriotas. El 31 de diciembre reanudaron su viaje, pero el mal tiempo les hizo cambiar de idea al llegar a Cabo Silleiro. El Thalassa acabó chocando contra la roca conocida como A Punta do Lobo y se partió en dos. Murieron todas las personas que iban a bordo, salvo Arnhild, que apareció a la mañana siguiente varada entre las rocas.

La superviviente, que tiene ahora 80 años, no puede evitar emocionarse al recordar aquel trágico suceso. «Era la noche de fin de año y había mucha tormenta. Mi madre, mis hermanos y yo estábamos bajo cubierta cuando llegó nuestro padre y nos dijo que nos preparásemos y saliésemos. Cuando llegamos arriba me acuerdo de muchas olas cayéndonos por encima. No recuerdo cuántas. Una de ellas me tiró al mar y a partir de ahí apenas tengo recuerdos. Mucha confusión, mucho ruido, como si fuera una bomba», relata. No sabe si ese ruido procedía del barco partiéndose a la mitad o de una mezcla de eso y del viento y de las olas.

«Ahí perdí el conocimiento. Cuando me desperté vi un poco de luz, debieron pasar muchas horas. Estaba en la orilla, tumbada en unas rocas. Recuerdo la sensación del agua por debajo y, aunque no tenía ningún hueso roto, estaba muy dolorida», afirma.

Arnhild dice que se sintió muy avergonzada cuando dos soldados del destacamento militar del faro de Cabo Silleiro acudieron en su auxilio, entre la confusión de lo que estaba ocurriendo y no entender el idioma. «Me llevaron dentro y me pusieron una manta. Me pidieron que escribiese mi nombre. No recuerdo mucho más de ese día», cuenta con lágrimas en los ojos. Perdió a sus padres y a sus dos hermanos.

Desde entonces, ha vuelto en varias ocasiones a Baiona. El primer viaje que hizo a Galicia fue 21 años después del accidente y, a partir de ahí, vinieron muchos más. Ahora ha vuelto para asistir al homenaje que el Talaso Atlántico y el Concello de Baiona organizaron ayer en su honor. «Es la primera vez que me encuentro una meteorología así. Hasta veía esta zona como un paraíso. Ha sido esta vez cuando he experimentado cómo son de fuertes las tormentas por aquí. Cuando me acerqué el otro día a las rocas me di cuenta de la fuerza de las olas. Entendí entonces por qué la gente de esta zona consideró un milagro que sobreviviese al naufragio. Yo no entendía que lo consideraran como tal. Hasta ahora, que me doy cuenta de que con tormentas así era prácticamente imposible que pudiese sobrevivir».

El acto conmemorativo de ayer comenzó con una ofrenda floral donde descansan los restos de los padres y hermanos de Arnhild, en el cementerio municipal de Baiona. A continuación, el alcalde, Ángel Rodal, acompañado de la directora del Talaso Atlántico, Rosana Canda, descubrieron una placa conmemorativa en la rotonda de Cabo Silleiro, lugar que desde ayer ha pasado a llamarse Mirador del Thalassa.

El homenaje se cerró con la presentación de una maqueta del barco que estará expuesta permanentemente en el hotel y que realizó José Rodríguez, miembro de la Asociación de Modelismo Naval de Galicia. El trabajo se pudo desarrollar gracias a los planos originales del Thalassa y con la ayuda de fotografías en blanco y negro de distintas estancias de la embarcación.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
31 votos
Comentarios

«Recuerdo cómo nos cubrían las olas»