Para comer, Lugo... pero en Vigo

Cunqueiro y Fernández del Riego eran asiduos del veterano encuentro gastronómico «Os de Lugo»


vigo / la voz

La diáspora une. Aunque sea una vez al año y para comer. Porque si los «emigrantes» son lucenses, que la cita se produzca delante de una mesa bien provista de viandas, es lo más natural. En Vigo pocas tradiciones hay tan bien asentadas como la xuntanza gastronómica que entre febrero y marzo, dependiendo de cuándo caiga el carnaval, reúne a un nutrido grupo de lucenses que por diversas razones viven, trabajan y tributan en Vigo.

La cita gastronómica con más solera de la ciudad empezó hace más de 50 años. Los responsables de que no se pierda la costumbre todavía conservan los primeros listados, en folios ya amarillentos y escritos a máquina, donde aparecen los nombres de algunos ilustres lucenses que hicieron de Vigo su casa: el escritor Álvaro Cunqueiro, el notario Alberto Casal, el erudito Francisco Fernández del Riego y sus hermanos, el profesor Gregorio Sanz y una larga lista de gallegos nacidos en Lugo, felizmente reacomodados en la ciudad olívica. Entre ellos, economistas como Víctor Moro y exalcaldes como Manuel Pérez, cuyo padre también era uno de los participantes. Empresarios, periodistas, bancarios, médicos, hosteleros, funcionarios y profesionales de muy diversos sectores sumándose a un encuentro que solía sobrepasar el número de 80 comensales. Entre ellos, escasa presencia femenina. En una lista aparece la fotógrafa Mary Quintero como asistente a esa reunión con su marido y con su hermano, Roberto.

Hoy en día y por diversas circunstancias, la cifra se ha quedado en la mitad. La primera y obvia son las defunciones. La otra, que entre los más antiguos los hay que ya no están para muchos trotes y en algunos casos, o no pueden o no deben acudir a un evento en el que se come y se bebe con el ímpetu de los lucenses, es decir, como en una boda.

La cita suele ser el sábado después del de piñata del entroido, aunque en esta ocasión, diversas circunstancias hicieron que se retrasara una semana. El encuentro también tiene un espacio fijo, el restaurante Lisboa del Hotel Zenit (antes también Lisboa), los acoge con cariño familiar, desde finales de los años 70. Manuel Salgado es uno de los cocineros de la época que aún sigue entre esos fogones al frente de los cuales está, desde el 2005, el chef Javier Acosta.

Ayer, casi medio centenar de personas disfrutaron una vez más de la fraternal reunión. Como explica Acosta, «en los últimos tiempos prefieren el cocido al lacón, y de postre, filloas sin relleno y orejas de carnaval». Del cocido, los lucenses saben un rato y por eso le piden al chef que tenga en cuenta sus preferencias. En este caso, con mucha cacheira, mucho hueso de soá, nada de pollo, abundante jarrete y lacón, garbanzos y habas. «Se pegan unos homenajes de quitarse el sombrero», afirma. Otra costumbre es que el vino lo traen ellos. La costumbre la inició Diego Carnero, que era responsable en Galicia de Plaza y Janés. Pero también era bodeguero y precursor de lo que hoy es la denominación de origen Ribeira Sacra con su excelente Amandi Viña Cazoga que siguen cosechando sus descendientes. El exdelegado de Iberia, José Manuel Gasalla, y el funcionario del Estado Polo Rodríguez Lázare, llevan décadas encargándose de la vital misión de juntarlos a todos. Pero los años pesan y claman ya por un relevo generacional que parece haber llegado de la mano de hijos de lucenses que se han sumado a la tradición, como Carlos Coladas.

Pero conviene no olvidar que la primera reunión la organizó el director del Banco de A Coruña, Enrique Lombardía, con ayuda del banquero Coladas, Lázare y su compadre, el pediatra Celso Rodríguez, todos ellos exalumnos del Instituto de Lugo. En sus inicios, el xantar se celebraba el Martes de Carnaval en el Aero Club de Peinador, presidido por Enrique Lorenzo, que regía la sociedad.

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