Los desfavorecidos con rebajas en su cuota de la hipoteca empiezan a perder su descuento

El código de buenas prácticas bancarias del 2012 imponía un plazo de cinco años con reducciones en la deuda del propietario con problemas económicos


vigo / la voz

Fuentes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Vigo-Tui-Baixo Miño alertan de que han comenzado a agotarse los cinco años de plazo que estableció la ley de buenas prácticas bancarias del 2012 para ayudar a los hipotecados que tenían dificultades para abonar sus cuotas del piso. Ahora, algunos beneficiarios con cuota rebajada se topan de bruces con que deben volver a pagar la cantidad original.

El banco, en una negociación extrajudicial, ofrecía al cliente con dificultades para pagar su deuda una especie de moratoria por la que solo tendría que abonar una cantidad simbólica mensual y se beneficiaría de una carencia de intereses a la espera de que mejorase la economía. Pasados cinco años, la entidad financiara volvería a cobrar la cuota original. Si un cliente pagaba 500 euros al mes en el 2012 y el banco se la redujo a 60 euros más un 0,25 % de intereses, pasado un lustro volvería a abonar los 500 euros del principio.

«El problema es que llegado el momento, estos hipotecados pasan de pagar 60 a 500 euros y no pueden. Empezamos a ver algún caso de este tipo», explica la portavoz de la PAH en Vigo, Carlota Pérez.

El abogado experto en abusos bancarios David Alfaya explica que «en situaciones complicadas estamos tramitando los códigos de buenas prácticas bancarias reduciendo las cuotas mensuales la cantidad simbólica durante cinco años».

El mismo letrado indica que «es algo muy importante que los bancos no explican, el que es de obligado cumplimiento el código de buenas prácticas para situaciones de pérdida de ingresos. Al pasar los cinco años se vuelve a las condiciones anteriores».

Alfaya añade que si el cliente no puede hacer frente a la cuotas «entiendo que estará en situación de insolvencia y tendría que presentar ley de segunda oportunidad». Con esta ley, se liquida todo el patrimonio del moroso y se exonera del pago del resto de deuda.

Este procedimiento legal permite que personas sobreendeudadas de buena fe puedan liberarse totalmente de las deudas, liquidando sus activos. Su finalidad es permitir a una persona física empezar nuevamente su vida sin tener que arrastrar la carga de una deuda que nunca podrá pagar.

«La situación a nivel hipotecario está tranquila salvo en las daciones en pago», añade Carlota Pérez. La dación en pago es el punto final que concluye cuando el cliente que no puede pagar las cuotas entrega su vivienda al banco.

Estas reducciones de cuotas agotadas seguidas de un impago y la quiebra aún no tienen repercusión en los juzgados porque, como señala el procurador experto en derecho financiero, Jesús González-Puelles, «se trata de acuerdos extrajudiciales» firmados entre el banco y el cliente que solo tiempo después llegan a los tribunales. Este experto aún no ha visto ningún caso porque, lógicamente, aún no han llegado a la vía judicial. O a lo mejor ni llegan si se trata de una dación en pago.

La reforma legal del 2012 supuso un salvavidas para muchos hipotecados que perdieron su empleo o les rebajaron el salario porque el banco accedió a negociar una rebaja de su cuota mensual para ayudarles a pasar el bache por la crisis económica. Sin embargo, cinco años después, ha bajado el paro pero muchos trabajadores se encuentran con un escenario de mayor precariedad laboral y con los sueldos congelados desde hace una década. Aquellos que son incapaces de pagar las cuotas originales corren el riesgo de perder su vivienda para siempre.

«Ya se ganan casos de vencimiento anticipado que causó los desahucios»

La portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), Carlota Pérez, señala que «ya se están ganando en el juzgado» algunas sentencias, derivadas de la doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, de cláusulas abusivas. «Se han ganado casos de vencimiento anticipado como los que causó los desahucios», dice. La representante señala que «si dejabas de pagar 1, 3 o 4 cuotas de la hipoteca te pedían la totalidad». Si no podías pagar toda la deuda, te desahuciaban. Esa práctica está recurrida y algunos se han ganado. Pero la sorpresa llega cuando el juez declara nula la ejecución de la hipoteca y el propietario se encuentra con que su casa ya ha sido subastada, la ha comprado un tercero de buena fe y no se puede recuperar. «La vivienda ya está adjudicada a un tercero pero quizás habría que compensar al desahuciado con otra vivienda», dice Carlota Pérez.

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