«Hay puteros por la mañana, por la tarde y por la noche»

La realizadora Noemí Chantada opta a los Mestre Mateo con un filme protagonizado por prostitutas con las que convivió en un piso en la calle del Príncipe


vigo / la voz

La realizadora Noemí Chantada, (Vigo, 1982) es una de los once vigueses profesionales del audiovisual que está nominada a los premios más importantes del sector que se conceden en Galicia, los Mestre Mateo. Su obra, La mujer invisible, es un cortometraje documental de 15 minutos de duración en el que se introduce en el mundo de la prostitución. El trabajo tiene detrás un largo trabajo de investigación y para conseguir su propósito, convivió con varias prostitutas en Vigo. El filme ya ha recibido varios premios y se ha presentado a certámenes nacionales e internacionales. Para la viguesa es un paso importante, ya que es su debut tras las cámaras aunque tiene un largo recorrido llevando a cabo otras tareas dentro del gremio.

-¿Cómo consiguió acceder a ese mundo, sobre todo yendo con la intención de grabarlo todo?

-Era consciente de que era difícil. Tenía bastantes dudas sobre cómo poder acceder a las mujeres en situación de prostitución. Me puse en contacto con Médicos del Mundo Galicia. Sabía que tenían un área en la que trabajaban con este colectivo, así que les presenté una propuesta, que igual estaba muy basada en el cine y las pelis que estábamos acostumbrados a ver. Allí llegué yo con mi proyecto, contándoseles que quizás necesitaría su ayuda durante un par de meses para encontrar a las chicas cuyas vidas me interesaba reflejar.

-¿Y accedieron, sin más?

-No. Me dijeron que si me hacía voluntaria podía acompañarles a las salidas que hacían a pisos, a clubes y en la calle. Finalmente estuve cerca de dos años como voluntaria, sin grabar absolutamente nada. Eran conscientes de que lo que yo quería hacer no iba a ser como yo pensaba, porque son mujeres a las que les cuesta muchísimo confiar, como es lógico, y es muy raro que quieran salir en cámara. Pero yo tenía muy claro que no quería ficcionar esa parte. resultó ser una investigación casi periodística aunque mi intención inicial ni era esa.

-¿Dónde encontró a las protagonistas de su filme?

-En esos dos años encontré un piso donde sí me dejaban grabar y a una chica que accedió a salir porque estaba de acuerdo con las cosas que yo quería contar en la peli. Conviví con ellas a ese piso cerca de dos meses y fuimos grabando en ratos que íbamos encontrando sin que hubiera clientes porque esa parte no me interesaba especialmente, charlas con ellas y entrevistas, para poder sacar una historia honesta que reflejase esos años de inmersión en ese mundo con ellas.

-¿Finalmente cuántas accedieron a salir?

-En cámara solo una. De otras salen sus voces.

-¿En Vigo?

-Sí. Tampoco me esperaba un piso en la calle del Príncipe, sino algo más escondido y nocturno. Yo tenía esa idea de callejón oscuro, pero cuando empiezas a estar con ellas te hablan más de clientes a las 12 de la mañana que de las 12 de la noche y llama la atención. Me sorpredió mucho la cantidad de gente que va y lo amplia que es la franja de edades. En eso también te creas un prototipo, pensando en que los clientes son señores mayores. No. Hay gente joven y mayor, que son padres, maridos y novios de alguien. Y van a cualquier hora, un lunes, un miércoles y un sábado, da igual. Hay puteros a cualquier hora.

-En esa convivencia, ¿cuál fue su percepción de cómo ellas asumen esa actividad?

-Se ponen unas armaduras superpotentes, pero a mí me parece que son mujeres marcadas de por vida. Si profundizas y tienes tiempo a conocerlas, ves que están cargadas de problemas tanto físicos como psicológicos que viene dados de ejercer la prostitución y de los que da la impresión de que ya no se van a deshacer. Y luego, vi en ellas una falta de confianza total, no solo en los hombres, sino en cualquiera.

-¿De ellas también hay un prototipo erróneo?

-También me llamó la atención. Lo mismo que hay un prototipo de cliente, está ese otro más cinematográfico que real de la mujer que ejerce. Te imaginas que son extranjeras, víctimas de la trata. Y muchas lo son. Pero te encuentras de todo, Efectivamente, muchas son de fuera, pero también españolas, Y desde la crisis, muchísimas, y chicas muy jóvenes que se plantean salir adelante para sacar a sus hijos, o de 60 años que se separan y se quedan sin nada.

-¿Dónde se puede ver?

-Aún está en el circuito de festivales, donde la mayoría te exigen que sea estreno. Pero al terminar ese circuito me gustaría subirlo a redes y dejarlo libre para que crezca solo. Me lo han pedido de colegios y asociaciones.

Tres premios en el debut. La mujer invisible se estrenó en el Festival Curtocircuito 2017 en Compostela, donde se llevó el premio del público, el del jurado de la asociación de directores de Galicia y mención especial de la Asociación Galega de Guionistas.

Para llevar a cabo sus proyectos puso en marcha en Vigo la productora Islandia

Noemí Chantada estudió Imagen y Sonido en Vigo y completó sus estudios con una larga estancia en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, en Cuba.

Habitualmente, ella trabajaba como cámara. Pero para poder llevar a cabo la aventura de producir proyectos propios, puso en marcha junto a su compañero y socio la productora Islandia, con sede en Vigo. De esa forma, además de ocuparse de encargos alimenticios, puede hacer de vez en cuando «proyectos que te llenan y por los que siempre he querido trabajar en esto», afirma. Su primer filme lleva una corta y prometedora carrera. En todo caso, quien ganó una voluntaria para siempre fue Médicos del Mundo

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