Conductores de Vitrasa consideran precipitadas las paradas antiacoso

Aunque ven muy positiva la medida, temen retrasos en los viajes y multas


vigo / la voz

Los conductores del autobús urbano ven muy positiva la idea lanzada por el Concello de establecer paradas nocturnas para proteger a las mujeres del acoso. Dicho esto, lo que ya no ven bien es cómo se han hecho las cosas. Para empezar, dicen, se enteraron de la iniciativa por los medios de comunicación, cuando lo correcto, a su juicio, hubiera sido contar con ellos antes de decidirlo para que no queden flecos sueltos como sucede ahora.

Según las noticias que han recibido a última hora por parte de la empresa, no habrá limite ni de personas ni de metros de una parada a otra. «Así nos exponemos a que a cada 20 metros solicite parada una persona, con lo cual aumentará el tiempo que emplearemos en el recorrido», comenta un miembros del comité.

Esto no sería un gran problema si no fuera porque por la noche, a partir de las 22.00 horas, más o menos, Vitrasa reduce el tiempo de recorrido teniendo en cuenta que hay menos pasajeros y también menos tráfico. Sin embargo, dicen los representantes de los trabajadores, no se hablado nada de la repercusión que tendrían en el horario las continuas paradas. Temen que sin una reglamentación adecuada el servicio pueda ser utilizado de forma abusiva por cualquiera, al carecer de identificación. Tampoco ven muy adecuado que las supuestas mujeres en peligro de acoso se sitúen por norma en los asientos delanteros, como se ha venido diciendo. De esta forma, dicen, pueden ser señaladas más fácilmente e incluso dar a conocer entre los posibles agresores su lugar de residencia con más facilidad al dejarlas en la puerta de casa.

Otro problema que se les presenta es el riesgo de ser sancionados por estacionar en espacios ajenos a las paradas oficiales, algo que no les permite su normativa. Suponen que para cambiarla tendrá que pasar por el pleno de la corporación. El riesgo no solo lo tendrán en Vigo, sino también en Redondela, al circular determinados autobuses por Chapela y Trasmañó. Se da la circunstancia de que algunos de esos viales están dentro de la circunscripción de la Guardia Civil, que por consiguiente, podría multarlos.

El comité de Vitrasa insiste en que los trabajadores están de acuerdo con la iniciativa pero creen que lo correcto sería estudiarla primero y después llevarla a la práctica. Y aún así, añade, siempre hay errores que se pueden ir subsanando con voluntad por todas las partes.

Aprovecha la ocasión para recordar que llevan años solicitando aseos en algunas cabeceras, como es el caso de Bembrive, a las que llega el autobús de noche. A veces tienen que hacer las necesidades en la calle por falta de baño. Una situación que califica de degradante, sobre todo, para las compañeras. Esto, dice el comité, también pude ser una situación peligrosa para ellas y no se tiene en cuenta.

Los trabajadores celebrarán hoy una reunión para tratar todo lo que se refiere a las paradas antiacoso. Esperan recibir más información, máxime cuando está previsto ponerlas en marcha mañana a las 22.30 horas.

Iniciativas similares se han puesto en marcha en varias ciudades francesas. En concreto, en Nantes ya funcionan desde hace tres años. En España la parada a demanda existe en la ciudad catalana de Terrassa y recientemente lo anunció Bilbao para servicios nocturnos. En Vigo la idea surgió con el fin de ofrecer más protección a las mujeres y de contribuir de esta forma a una mayor independencia.

«Los taxistas llevamos años dejando a las mujeres en el portal y nadie dice nada»

La publicidad que se ha hecho del servicio antiacoso del transporte público no ha gustado mucho al sector de los taxistas. «Estamos muy abandonados. Ahora se da mucha publicidad a Vitrasa con el tema de las mujeres y nosotros llevamos años dejándolas en la puerta de casa y nadie dice nada», comentan Gonzalo Pereira y José Manuel Pérez en la parada de A Laxe, mientras esperan que se acerque un cliente. «No hace falta que las chicas nos lo digan, ya lo hacemos nosotros de forma voluntaria», añaden.

Recuerdan que también trasladan niños hasta la puerta del colegio cuando se los confían sus padres. «Otras veces acercamos a algunas personas hasta la entrada de los hospitales o de los centros de salud, cuando vemos que tienen alguna dificultad, aunque haya que dar más vuelta y no se lo cobremos», destacan los taxistas. Reconocen que, como en todas las profesiones, también en esta hay ovejas negras, que se tratan de controlar o denunciar.

También admiten que muchos de los problemas tienen su origen en la división del sector, algo que tendrían que evitar.

 Bandera de Vigo

Sobre la posibilidad de que sean multados a partir del sábado los taxistas que aún no hayan colocado la bandera de Vigo en el capó vehículo, representantes de los taxistas como Manuel Chorén confían en que, aunque el Concello no se ha pronunciado de forma oficial, sea benévolo, teniendo en cuenta que muchos profesionales no han podido hacerlo a tiempo por la saturación de los establecimientos, lo que les ha obligado a posponerlo.

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