El misterio de los billetes perdidos

Un juez de Vigo busca a los dueños de tres fajos de dinero tirados, en apenas tres días, en el entorno de Gran Vía. Si no aparecen, en dos años será para los ciudadanos que lo entregaron

.

vigo / la voz

Tres días seguidos de despistes y de misterio. El período del 7 al 10 de noviembre del 2017 será recordado en el juzgado de guardia de Vigo porque no paró de aflorar dinero abandonado. En apenas tres jornadas, tres mujeres y un hombre solidarios devolvieron sendos fajos de billetes que hallaron extraviados por la calle. El día 7, una enfermera y una amiga localizaron 1.145 euros tirados en un cruce cercano al Hospital Povisa. A las pocas horas, otro peatón halló 130 euros en un campo de fútbol del Colegio de Hogar en la Baixada á Salgueira. Tres días después, el 10, una conductora se topó con 530 euros abandonados en el párking del centro comercial Gran Vía. Ahora, un juez busca a los propietarios. Los invita a que prueben que el dinero es suyo y resolver así el misterio.

Este triple hallazgo, que suma 1.805 euros en conjunto, es un hecho insólito. Los letrados judiciales más veteranos apenas recuerdan devoluciones en los últimos años. Lo más increíble es que los tres extravíos, marcados sobre un mapa de la ciudad de Vigo, se alinean en una franja recta de apenas kilómetro y medio en el entorno de la Gran Vía, entre A Salgueira, el centro comercial de Baixada ao Castaño y el cruce de las calles Barcelona y Salamanca. Las personas que perdieron el dinero se movían por barrios lindantes.

Por el momento, no hay noticia de la identidad ni del paradero de los dueños. Hasta ahora, nadie lo reclamó. Si en dos años no aparece el propietario, sus descubridores recibirán ese dinero.

El juzgado inició la búsqueda de los dueños mediante la publicación de edictos a través del Ayuntamiento. Siempre fue el mismo juez el que dio las noticias del dinero abandonado porque los hallazgos coincidieron con la semana en la que estuvo de guardia el Juzgado de Instrucción Número 4 de Vigo, dirigido por Juan Carlos Carballal.

Letrados judiciales veteranos de otras salas hacen memoria y apenas recuerdan casos parecidos. Algunos, con más de una década de servicio en la ciudad, admiten que «jamás» han tenido uno de estos asuntos. Otros recuerdan expedientes antiguos que, en su día, les remitió la comisaría. Solo la secretaria del Juzgado de Instrucción Número 1 de Vigo indicó que su sala está tramitando una devolución y que está pendiente de que terminen los dos años que exige la ley para entregar ese dinero a la persona que lo encontró.

«Simple causalidad»

La oficina del juez que busca a los tres propietarios atribuye a la «casualidad» y a la «coincidencia» de que justo en esos días de noviembre el mismo tribunal estuviese de guardia.

Carballal ha explicado que, en todos estos casos, ha seguido el protocolo y los trámites obligados por la ley. Consiste en publicar un edicto judicial que notifica el hallazgo al Ayuntamiento de una cosa mueble perdida. El magistrado ha comunicado al Concello la existencia de dicho dinero, para que publique avisos en quincenas consecutivas. También invita a quien se crea con derecho a reclamar el dinero que comparezca en la sala para aportar todas aquellas pruebas que demuestren la titularidad del dinero perdido. Si transcurridos dos años desde la última de las publicaciones edictales no se ha presentado nadie para reclamarlo, se adjudicará al hallador.

Las publicaciones para notificar el hallazgo al ignorado propietario se realizaron a lo largo de noviembre y enero. El dinero está depositado en las cuentas judiciales para su custodia.

Tres personas solidarias

Una de las descubridoras del dinero es una enfermera de urgencias de un hospital de Vigo que precisamente unos días antes del hallazgo acababa de colaborar en un calendario solidario puesto en marcha por el turno de noche. Las participantes tenían como objetivo que los beneficios de la iniciativa fuesen destinados a ayudar a una asociación de padres de niños con cáncer) y a otra asociación de trasplante Médula de Galicia. La enfermera posó como un hada de cuento infantil en la sesión de fotos del calendario y, al poco, se encontró con una amiga 1.145 euros en la calle. Sin dudarlo, ella y una amiga lo entregaron a la autoridad.

También se da el caso contrario y alguien se mete en su bolsillo el dinero extraviado. Y puede acabar mal. Un vigués fue condenado en el 2017 por apropiarse de forma indebida de 1.100 euros que halló en un bolso tirado en el dispensador de tiques del párking de unos grandes almacenes. Se le había caído a otra conductora tres minutos antes cuando se apeó a recoger el tique de entrada. El implicado también se quedó con dos vales para compras.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

El misterio de los billetes perdidos