125 años de la muerte de Concepción Arenal

El 4 de febrero de 1892 fallecía en Vigo la inolvidable jurista y pionera del feminismo, que vivió en la ciudad sus últimos años; está enterrada en el cementerio de Pereiró


La entrada al cementerio de Pereiró esta presidida por un espectacular monumento a Concepción Arenal, cuyos restos reposan allí desde 1898. La soberbia escultura fue erigida por el arquitecto Manuel Gómez Román y rinde homenaje a la jurista, escritora, activista de los derechos humanos y pionera del feminismo, que falleció en Vigo hace ahora 125 años, el 4 de febrero de 1892.

Concepción Arenal no era viguesa. Nació en 1820 en Ferrol, donde su padre era militar, aunque su familia estaba fuertemente vinculada a Vigo. Por eso eligió la ciudad para retirarse al final de sus días, después de residir la mayor parte de su vida en Madrid.

En una época en la que la marginación de la mujer era aplastante, Arenal tuvo que luchar para cada paso en su carrera. Así, en 1841, con 21 años, ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid, bajo identidad falsa y vestida con ropas de hombre. Pese a la oposición de su madre, ya viuda, pudo así cursar la carrera, aunque lo hizo asistiendo a las clases como oyente. En sus años universitarios ya participaba en las tertulias literarias y políticas que en aquel momento estaban reservadas para los hombres.

Una vez titulada, comienza a colaborar en diversos periódicos, con artículos de contenido social. También inició trabajos con instituciones de beneficencia, al tiempo que publicaba obras sobre la atención a los más desfavorecidos. Los presos y la vida en las cárceles fueron su principal preocupación. En 1863, se convertiría en la primera mujer en ser nombrada Visitadora de Cárceles de Mujeres. Y, además de su dimensión política, cultiva la literatura, en especial la poesía.

Su obra Oda a la esclavitud (1866) es premiada por la Sociedad Abolicionista de Madrid. Y son aclamadas sus Cartas a los delincuentes (1865), El reo, el pueblo y el verdugo o La ejecución de la pena de muerte (1867). «Odia el delito y compadece al delincuente» es su gran frase para la historia. Pero sus preocupaciones sociales iban más allá del mundo penitenciario. En 1872, fundó la Constructora Benéfica, una sociedad dedicada a la construcción de casas baratas para obreros. Y, durante las guerras carlistas, llega a ponerse al frente de un hospital de campaña en Miranda de Ebro.

Su feminismo, avanzado para su tiempo, hoy sería considerado extremadamente conservador. Pero en aquella época las mujeres daban sus primeros pasos para liberarse de la opresión machista. Arenal militaba en un catolicismo social que, sin embargo, recibió fuertes ataques de la Iglesia, que solo tras su muerte comenzó a asumir sus ideas. En este sentido, en 1902, el jesuita Julio Alarcón, en la recién fundada revista Razón y Fe, defenderá su feminismo por ser «genuinamente español e íntegramente católico».

La gran activista, escritora y jurista se retiraría al final de su vida a Vigo, donde falleció en 1893, con 73 años. Más tarde, sus restos mortales fueron trasladados, en un cortejo fúnebre de gala, desde el cementerio de Picacho, cerca de O Berbés, hasta el de Pereiró, donde fue instalado el colosal monumento de Manuel Gómez Román, sufragado con fondos municipales.

También cuenta en la ciudad con una calle, donde ahora se sitúa el hotel Ciudad de Vigo. Y la solana del pazo de Núñez, en Os Choróns, donde residió en sus últimos días, se conserva actualmente en los jardines del pazo de Castrelos, donde fue trasladada. Recordamos a este mujer inolvidable en el aniversario de su fallecimiento. Hace 125 años moría en Vigo Concepción Arenal.

LA BUJÍA

Por

Eduardo Rolland

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