«El Campus do Mar no se ha desinflado, se está reconfigurando»

María Jesús Fuente Decimavilla
María Jesús fuente VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

M.MORALEJO

El catedrático de la Universidad de Vigo Emilio Fernández afirma que ahora necesitan la ETEA para innovar

28 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Como la mayoría de los ámbitos de la Universidad de Vigo, el Campus do Mar no se ha librado de los cambios en el sistema educativo ni de recortes. Su director, Emilio Fernández Suárez, ha tirado para adelante amparado en la propia filosofía del proyecto, la financiación externa. De entrada, el logro más importante fue crear una red de centros con las tres universidades gallegas y las portuguesas de Oporto, Miño, Tras os Montes-Alto Douro y Aveiro, además del Instituto Oceanográfico y el CSIC.

-Parece que últimamente se habla menos del Campus do Mar, ¿se ha desinflado el proyecto?

-No se ha desinflado, se está reconfigurando para iniciar una nueva fase con unas condiciones distintas. En breve se reiniciarán los trabajos conjuntos con el resto de las instituciones, aunque hay cosas que no han dejado nunca de funcionar. Tenemos el programa de doctorado en temas marinos mayor de España. Supera los 250 estudiantes, el tamaño de una facultad.

-Pero han pasado penurias...

-Depende de lo que se entienda por penurias. Podíamos hacer más cosas, claro, pero hemos hecho muchas que no requerían grandes sumas de dinero. La creación de la red no se hizo solo con dinero. Si hubiéramos tenido más para realizar proyectos conjuntos, sería más fácil, pero se consiguió de otra manera. Se hizo, pero más lento.

-¿En qué cambiará las cosas el edificio de la ETEA?

-Es cierto que no hemos tenido ese icono, esa imagen de espacio en común, pero el perjuicio no ha sido extremo. Ahora sí que empieza a hacer falta para lanzar proyectos de innovación. Queremos crear un polo conjunto de todo lo que tiene que ver con el mar para transferir al sector productivo y generar empresas conectadas con Zona Franca, donde están las aceleradoras de empresas. Reservaremos espacio para laboratorios especializados, el CSIC estará allí. Tendremos un espacio común y seremos la imagen de todos de cara al exterior, el centro del sector marítimo. Solicitaremos fondos transfronterizos para financiar esa unidad conjunta de transferencia y contratar técnicos especializados, guías que acompañen y asesoren a estudiantes y titulados que tengan ideas de negocios para culminarlas o transferirlas.

.-¿Está a salvo la marca Campus do Mar?

-La marca ha calado, está a salvo y no la queremos perder. Estamos en una fase de transición en la que se acaba el modelo campus de excelencia y tenemos que repensarlo y arrancar ahora en el 2018.

«Trabajar con tantas instituciones y países distintos es complejo y ralentiza»

El Campus do Mar se tuvo que reformular para seguir adelante.

-¿Cuál fue el mejor y el peor momento?

-El mejor fue el primer año, sin duda. Cuando llegó la inyección. Nos dieron 5,4 millones para dos años. Después cambió el Gobierno y quedó paralizado el programa campus de excelencia. Menos mal que extendimos esa financiación a siete años. En ese tiempo se consiguieron más proyectos para continuar. Más que un problema económico sentimos una especie de orfandad, que fue lo peor. Cuando estás muy implicado y de repente desaparece como tal, no sabes dónde estás ubicado. Tuvimos que recrear, creer en nosotros.

-¿Y lo más complicado?

-Trabajar con tantas instituciones y países distintos a veces es complejo y a veces tiende a ser imposible. Los intereses no siempre coinciden y las personas que están al frente de las instituciones cambian y hay que volver a explicar lo mismo. Eso ralentiza.