Suena más vigués que los Falperrys

El grupo logra su objetivo en una campaña de «crowdfunding» para editar su segundo disco, que ofrece recompensas jocosas, como una invitación para los fuegos de Bouzas


vigo / la voz

«Eres más vigués que la fuente de la Falperra» es una de esas frases que solo tienen sentido de Coia a Valladares, de Bembrive a Teis o de Coruxo a Lavadores. Más lejos, ya no lo entiende nadie. La inglesización de la denominación de la calle, Falperrys, es el nombre elegido por un grupo musical que bebe de varias fuentes y de casi todas las tazas que se pueden encontrar en un bar enxebre. El proyecto se gestó en un bar de esta céntrica vía y así quedó la cosa. «Hacemos música de taberna mezclada con punk», explica Xosé Aller, el guitarrista. «La diversión», afirma, es el auténtico motivo de la existencia de la banda que debutó en el 2010 con el disco Do amor e das mentiras.

«Xuntámonos para tocar por pracer», añade. Pero ahora les ha vuelto a picar el gusanillo y además de pasarlo bien ellos, les apetece compartirlo. Por eso pusieron en marcha una campaña de crowdfunding, a través de la plataforma Verkami, para editar el que será su segundo álbum, que ya está en proceso de creación. Ya han logrado el empujón financiero para llegar a buen puerto. Ahora, todo que consigan a mayores, es también para el proyecto. «Temos as cancións feitas e é agradable difundilas, escoitalas gravadas e que queden aí», explica Aller, que, como el resto de sus compañeros, se dedica profesionalmente a labores ajenas a la música, aunque en su caso es el que más se acerca. Aunque es informático, también trabaja en el estudio de grabación Garageland de Marín, donde reside.

La formación original la pusieron en marcha hace ocho años seis amigos (Manu Salgueiro, Michell Fagà, David Rodríguez Casal, Esteban Pérez y Manuel Pedrosa) que ya habían tocado en otros grupos como Motor Perkins, Tiro na Testa, Skacha, Lovercans, Farrapo de Jaitas y algún otro. Más tarde se unió Edi Ferrín. Es difícil colgarles una etiqueta y no les sirve la de A Roda del siglo XXI. El sonido de The Pogues sirve para dar pistas sobre su estilo (de hecho incluyen una versión de un tema suyo en el nuevo disco). Lo que ellos llaman punkfolk de taberna forma parte de lo que internacionalmente se conoce como celtic punk. «Temos dous formatos, un eléctrico con batería, baixo e guitarra, e outro acústico con acordeón, violín, bouzouki e banjo», aclara Aller.

Falperrys hacen versiones en gallego de canciones tradicionales irlandesas y gallegas pero para escucharlas había que apoyar la financiación del álbum que han presupuestado en 4.000 euros. La portada ha está hecha y tiene su historia. Es la reproducción de parte de un cuadro pintado por Ksal, marinero abuelo de uno de los miembros de Falperrys, David, que en las rutas hacia Terranova tenía como entretenimiento la pintura. La campaña aún está activa y el objetivo, conseguido gracias al apoyo de más de un centenar de mecenas. A partir de 5 euros se puede seguir respaldando su proyecto y entre las recompensas hay curiosas gratificaciones simbólicas, también marcadas por el universal localismo vigués, como una invitación para ver los fuegos de Bouzas desde O Castro, una «palmadiña no lombo» o una carta de recomendación para atopar traballo». El disco lo editarán en vinilo y también en cedé, al tiempo que reeditarán el primero para los que se quedaron sin el, con canciones extra grabadas en acústico.

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