El fraude fiscal de la viguesa Las 5 Jotas acaba con cien empresarios condenados

La sentencia contra Darzal cierra más de cuatro años de juicios contra la trama


vigo / la voz

El proceso contra Las 5 Jotas, la mayor trama de fraude fiscal de Galicia, concluye con más de cien empresarios condenados por generar facturas falsas para defraudar a Hacienda. Hubo más de 70 juicios en cuatro años. La red montada en Vigo facturó 150 millones de dinero fantasma entre el 2005 y el 2010, al final del bum del ladrillo. Eran recibos falsos por obras inexistentes que los implicados hacían pasar como ingresos reales. Irónicamente, esta contabilidad creativa generó una actividad económica fantasma que infló las estadísticas del Producto Interior Bruto de Vigo y la riqueza de la ciudad.

El motor de esta industria espectral tenía su sede en una carpintería de Candeán llamada Las 5 Jotas porque el fundador tenía cinco hijos cuyo nombre empezaba por la letra J. Hasta 300 empresas gallegas fueron investigadas por pedir a los carpinteros que les expidiesen facturas falsas para inflar sus gastos deducibles y defraudar a Hacienda en el impuesto de sociedades y en las cuotas el IVA. Las 5 Jotas funcionaba como un cajero automático que expedía dinero negro a los empresarios que necesitaban pagar en B.

El cerebro de la trama, José Manuel Costas, ahora fugado, llegó a salir de una sucursal con 300.000 euros ocultos en una bolsa negra para devolvérselos en mano a un empresario. Era su truco para transformar dinero oficial en negro. El banco donde operaba el líder tuvo que duplicar las rutas de los furgones blindados para surtir de dinero fresco a Las 5 Jotas, su mejor cliente. Los inspectores de Hacienda desmontaron la trama en el 2009 y en ocho años han recuperado 75 de los 150 millones defraudados. No incluyen lo recaudado con las multas que, en algunos casos, duplican el valor del fraude cometido.

Los principales implicados, Costas y su hermano Jacobo, han comparecido en más de cien juicios, muchos de ellos meras vistas de conformidad pues los empresarios, algunos administradores de grandes constructoras, prefirieron pagar las multas y lo defraudado a Hacienda para eludir la cárcel. Aunque los dos carpinteros acumulan cada uno más de cien años de cárcel, las penas por el mismo delito continuado se refunden y solo deben cumplir un máximo de seis años.

Un inspector fiscal calculó que el volumen de facturación de Las 5 Jotas, contando la facturación falsa, era de 150 millones de euros, y con trascendencia al exterior unos 85 millones. Hacienda concluyó que 18 empresarios habían cometido delito fiscal porque la cantidad defraudada superaba los 120.000 euros. Entre los administradores que suman más tiempo de condena están el de Konstrunorest, con cuatro años, o el de Darzal, con 26 años, pero solo cumplirá 9 por la regla del triple de la mayor.

Tendrán que cumplir el triple de la pena mayor

Aunque los hermanos Jacobo y José Manuel Costas acumulan decenas de condenas y más de cien años de prisión, algunas de dos años de prisión, solo tendrán que estar en la cárcel un máximo de seis. Jacobo, en el juicio de Darzal, suma él solo 11 años de prisión como cooperador necesario en delito fiscal. Como hay un hecho continuado de falsedad documental, los implicados cumplirán solo el triple de la pena mayor, que es de dos años.

Solo queda el proceso contra cajeros y directivos de bancos por colaborar en la red

Tras la fuga de José Manuel Costas solo se celebraron seis juicios más. El último, el de Darzal, se eternizó con repetidas suspensiones del proceso a lo largo de un año y todo apunta a que la batalla legal seguirá en segunda instancia porque el empresario condenado, probablemente, recurrirá contra la sentencia, que aún no es firme.

Solo resta celebrar la vista contra una decena de cajeros y directivos de varias sucursales de cinco bancos de Vigo que fueron investigados por cooperar necesariamente en la trama de las facturas falsas. Sin hacer la vista gorda, no se podrían mover esas sumas. Por el momento, no se sabe nada de este último proceso que incluso podría haber quedado en nada. Los hermanos Costas no han recibido la notificación para asistir a dicho juicio. La tesis inicial de la acusación era que esos empleados de banca supuestamente colaboraron al permitir que José Manuel Costas presentase facturas de sus autónomos con copias del DNI, cobrase el dinero en caja, con sumas de hasta 300.000 euros, en el límite para no declarar, que se llevase tal cuantía en metálico en bolsas el mismo día y sin pasar por ventanilla.

Algunos trabajadores fueron despedidos cuando sus bancos descubrieron estas malas prácticas. En el juicio laboral, la defensa de algunos empleados alegaron que sus superiores no hicieron preguntas mientras en la sucursal entraba a raudales el dinero de Costas. Incluso una directiva de Vigo fue felicitada por la central al haber convertido a su oficina en una de las de mayor crecimiento en su categoría.

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