Cruz Roja abre en Vigo el primer centro de refugiados de Galicia

El antiguo hospital de Cánovas del Castillo complementa a los dos únicos pisos que hasta ahora albergaban asilados

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vigo / la voz

La inauguración de la nueva sede de Cruz Roja en Vigo escondía ayer un secreto: la creación del primer centro de refugiados de Galicia. Situado en la cuarta planta del antiguo hospital dispondrá de ocho habitaciones con veinte plazas. Se vendrán a sumar a las once existentes en la actualidad en dos pisos. El centro supone un gran avance para las familias refugiadas, ya que además de recibir el servicio personal, en el mismo inmueble tendrán ocasión de acceder a otras prestaciones de tipo formativo y profesional.

Siete años después del cierre del hospital de Cruz Roja en Vigo, el edificio se convierte ahora en el icono de la organización. La falta de espacio en el inmueble de la calle Ecuador llevó a los responsables a tener que alquilar locales externos para dar servicio a los usuarios de Vigo y su área. La nueva sede ha pasado por una reforma integral desarrollada por el estudio de arquitectos Fraga, Quijada y Portolés. «Encontrar el punto de equilibrio es lo más difícil en una rehabilitación para conservar todo aquello que se pueda y evitar gasto superfluo», indicaba Salvador Fraga. Destacó el esfuerzo hecho para unir el Casco vello y el frente marítimo de Vigo.

El edificio cuenta con 2.270 metros cuadrados distribuidos en cinco plantas. En la baja se sitúa el centro de día para personas mayores, el único al que se accederá por Cánovas del Castillo, como se ha hecho hasta ahora, ya que la entrada principal se cambia a la calle Teófilo Llorente.

La primera planta incluye archivo, aulas polivalentes, sala de reuniones y aula de cocina. En la segunda está la zona de trabajo, atención personalizada, áreas de proximidad y salud y socorro. La tercera se distribuye entre aulas de formación, de reuniones e informática, y la siguiente se destina al programa de refugiados. Finalmente, la última consiste en un espacio diáfano para usos múltiples. El coste del proyecto ha sido de casi un millón y medio de euros y la construcción corrió a cargo de San José.

El acto de inauguración contó con la presencia del presidente nacional de Cruz Roja, Javier Senent, quien destacó de la nueva sede que «es un desahogo para Vigo al haberse multiplicado la actividad en estos años. Aquí se está dando la talla». De hecho, Cruz Roja atendió a 15.363 personas de Vigo y su área a lo largo del 2017, una cifra que no ha parado de crecer en los últimos tiempos. Cuenta con 7.555 socios y 2.487 voluntarios.

Tanto el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, como el alcalde, Abel Caballero, destacaron la importancia del centro de refugiados y de los servicios que ofrece. Entre ellos figuran teleasistencia, ayuda a domicilio, promoción del envejecimiento saludable, atención de proximidad, campañas de gripe y frío, transporte en vehículos adaptados, atención a personas en proceso de envejecimiento o con las funciones cognitivas deterioradas y red social para mayores (Enrédate), así como centro de día. Cuenta con planes de empleo y formación, lucha contra la pobreza, emergencias, programas para juventud y acogimiento familiar.

«Les ayudamos a encontrar trabajo y si no tienen medios, reciben apoyo económico»

La trabajadora social Carmen Matos, es la responsable del programa de refugiados.

-¿Desde cuándo tienen refugiados?

-Estamos atendiendo a estas personas desde el 2016. El programa es provincial y en la actualidad tenemos en dos ciudades, Vigo y Vilagarcía.

-¿En qué régimen están?

-Hasta ahora residían solo en pisos. Son viviendas familiares. En total son 23 personas, de las que once están en Vigo y el resto en Arousa. Es una acogida de carácter temporal.

-¿De que nacionalidades son?

-Son muy variadas. Hay de Ucrania, Pakistán, Costa de Marfil, Venezuela...

-¿No hay sirios?

-En Vigo no. En Vilagarcía sí, hay una familia.

-¿Qué motivos les han llevado a huir de sus países?

-También son muy diferentes. Su vida corre peligro en sus países de origen por razones políticas, conflictos bélicos, racismo...

-¿Cuánto tiempo permanecen en los pisos?

-Hay una primera fase de acogida temporal que dura seis meses. Después viene la segunda, que es el mismo tiempo y en la que se independizan. Les ayudamos a encontrar trabajo y si no tiene medios, reciben apoyo económico. Cada seis meses llega gente nueva que nos envía el Ministerio.

-¿Cuántos han pasado por las viviendas de Vigo?

-Un total de 33, mientras que por Vilagarcía han sido 24. Con las 20 plazas que se crean ahora tendremos 43 en la provincia al sumarse a las de los pisos.

-¿Qué tipo de vida llevan?

-Como si estuvieran en sus casas. Casi todos son familias de tres, cuatro, cinco y seis miembros. Aquí en la ciudad son cuatro familias y en total en la provincia nueve. Algunos tienen niños. Entre las dos localidades hay nueve. Los que están en edad escolar van a la escuela.

-¿De qué forma les ayudan?

-Con los trámites administrativos: empadronamiento, colegios, INEM... Se les hacen itinerarios individualizados y se valoran. Cada uno tiene sus necesidades y se elabora una planificación individual.

-¿Qué condiciones deben cumplir para acceder a este servicio?

-Tienen que tener la solicitud de refugiado en trámite.

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