De matrícula de honor de Teleco en Vigo a jefe de ventas de Nokia en EE.UU.

Un exalumno de Telecomunicaciones trabaja de ejecutivo en la marca finlandesa en los míticos laboratorios Bell de Nueva Jersey


vigo / la voz

Nicasio Sande Garrote (Ferrol, 1974) terminó los estudios de Telecomunicaciones de la Universidad de Vigo en 1999 con matrícula de honor por su proyecto de fin de carrera, que compaginó con la prestación social y unas prácticas en los astilleros Navantia, la antigua Astano. Dice que solo fue un buen estudiante, no mejor que otros. En una entrevista en La Voz, auguró entonces que las telecomunicaciones marcarían el siglo XXI. Planeaba mudarse a Madrid sin límite de fronteras y, casi veinte años después, ocupa un despacho en los laboratorios Bell del campus de Murray Hill, en Nueva Jersey (EE.UU.). En este cuartel general trabaja de Head of Sales de Nokia para clientes de Estados Unidos, nomenclatura americana equivalente a vicepresidente de ventas de servicios profesionales y soluciones.

Sande destaca, siempre a título personal, que Nokia es una de las diez mayores empresas de software aunque sea más conocida por la venta de móviles, «que la hicieron una marca muy popular pero realmente solo son 20 de los más de 150 años de historia fascinante de la empresa», dice.

Su carrera comenzó con unas prácticas de becario en 1998 en el departamento de ingeniería de Navantia. Rediseñó un sistema diez veces más barato de comunicaciones con handhelds (entre walkie y móvil) para dos barcos en construcción gemelos del Discover Enterprise, que rompió amarras en el astillero y destrozó el puente de As Pías en Ferrol. «Un año después me llamó el director de ingeniería. Habían probado el sistema y funcionaba tan bien o mejor que el anterior. El ahorro fue el doble», recuerda.

Su periplo con la compañía finlandesa comenzó hace 18 años en Madrid, pasó por Brasil. Colombia, regresó a Madrid y ocupó cargos de gestión operativa y responsabilidad comercial. «Agradezco a mi comprensiva esposa que me acompañase en este periplo, sin ella las cosas no habrían salido igual», dice. Mudarse de país en país le llevó a hábitos como comprar cinco marcas de leche a la vez y probar la mejor.

Hace seis años, él y su familia se mudaron a Estados Unidos para ocupar puestos de dirección de ventas y soluciones con base en Nueva Jersey. Su oficina está en un pasillo próximo al laboratorio donde se inventó el primer transistor en 1947. Su división pertenece a Nokia Networks, que representa el 90 % del negocio de la empresa. La firma se centra en el diseño, fabricación y servicios de equipos para los operadores de telecomunicaciones. «El mercado en el que trabajo es muy competitivo», dice y añade que, de las siete empresas globales que dominaban el sector hace doce años, «solo quedamos dos. Nuestros rivales suecos, que compraron parte de Nortel, y Nokia, que adquirió, de forma directa o indirecta, a las demás: Motorola, Alcatel, Lucent, Siemens, y la división de redes de Panasonic». Pese a la concentración, «la entrada de nuevos players desde Asia ha mantenido una gran competencia».

Recomienda a los futuros ingenieros de Vigo que se esfuercen con el inglés pues ha sido básico en su carrera. «En Vigo, el profesor de Dispositivos de Alta Frecuencia nos dijo que el inglés era con muchísima diferencia la asignatura más importante, muchos la veían como una maría pero el idioma del mundo es el inglés», avisa. A los jóvenes les aconseja salir al extranjero pues «es una experiencia muy enriquecedora pero no para todo el mundo». El tener pasaporte de la UE es un «gran privilegio» Advierte que «fuera no nos ponen las cosas más fáciles sino más difíciles aunque superables; hay que informarse de las reglas del país, vas a errar, es inevitable».

Sande publicó hace unos años en el portal Amazon su ensayo De 4/1 a 2/1: El mayor drama de la economía española, pero no lo promocionó por falta de tiempo. Su hija Sofía, de diez años, ha publicado en inglés la novela Crazy Camping.

«En la Universidad nos hablaban de los Bell Labs como un lugar mágico; jamás me imaginé aquí»

Nicasio Sande recuerda que cuando estudiaba en la Escuela de Telecomunicaciones de Vigo «muchos de nuestros profesores nos hablaban de un lugar mágico, único, donde se había inventado la tecnología que había cambiado el mundo. Yo escuchaba fascinado las historias y me preguntaba si quizás podría algún día visitar ese sitio. Eran los míticos Bell Labs y jamás me imaginé que terminaría trabajando en ese lugar», dice el ejecutivo de Nokia.

La compañía finesa, tras comprar Alcatel Lucent, se hizo con este complejo tecnológico en el campus de Murray Hill. Ahí se inventó el láser, el primer satélite de comunicaciones Telstar, la célula fotovoltaica, el transistor o el CCD, básico para las cámaras digitales. Ahora, cada mañana, este exalumno de Vigo va camino a su oficina y pasa por el vestíbulo que expone la réplica de los ocho premios Nobel que los laboratorios han ganado y de las estatuas de los teóricos de la información Shannon y Nyquist. «Yo soy un directivo de ventas, no un científico de los Bell Labs, pero resulta increíble estar trabajando allí. Cada vez que me voy a dar un paseo por los edificios me encuentro una nueva pieza de historia. Y no todo es pasado. Los laboratorios siguen muy activos. el ultimo premio Nobel lo ganaron en el 2014», afirma.

Allí trabajó el informático Dennis Ritchie, inventor del Unix, padre de los sistemas operativos, y el C, base de los lenguajes de programación. «Al final de un pasillo contiguo a mi oficina está el laboratorio donde se inventó el primer transistor, que se puede visitar en la planta baja. Esto supuso el inicio de la era electrónica», señala. Y destaca el hallazgo en 1964 de la radiación cósmica de fondo del Big Bang.

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