La salina de O Areal llega a EE.UU.

El investigador moañés Brais Currás aborda de una forma global un estudio sobre las instalaciones romanas viguesas para la mayor revista científica del sector

Las salinas romanas en Vigo Las salinas romanas en Vigo

vigo / la voz

«Son as principais salinas de todo o imperio; en todo o resto non hai evidencias tan claras dunhas salinas mariñas, aínda que recentemente apareceron unhas no porto de Ostia, xunto a Roma, pero non hai nada equiparable ás de Vigo», afirma Brais Currás, arqueólogo moañés perteneciente a un grupo de investigación del CSIC, que en la actualidad trabaja en la Universidad de Coimbra. El investigador acaba de publicar una síntesis sobre las salinas del Areal en la revista norteamericana Journal of Roman Archaeology, la número uno en el ránking mundial de publicaciones sobre la historia clásica. Es la primera vez que un trabajo acerca de Vigo aparece en la mayor revista científica de este sector.

«Está é a primeira delimitación explicada e a máis actualizada das salinas viguesas», apunta Currás, que también recuerda el trabajo anterior del arqueólogo Fermín Pérez Losada. El estudio, entre otras cosas, tiene la virtud de superar los obstáculos que suponen los numerosos trabajados fragmentados realizados hasta ahora, para ofrecer un panorama global. «Non sería posible sen o traballo de décadas dunha chea de arqueólogos», reconoce Brais Currás.

Son casi nueve las hectáreas contabilizadas por el experto entre las calles Inés Pérez de Ceta y casi Isaac Peral, en un eje oeste-este, y desde la línea de costa antigua con la calle de García Barbón, donde un importante desnivel alejaba la zona intermareal. Estas estructuras funcionaron entre los siglo I-II y el III. «A auga circula por gravidade, entra coa forza do mar e logo vai circulando, pero na do Areal ten que haber algún tipo de movemento mecánico; ten que ter algún sistema para mover a auga, algo que tampouco é raro porque o propio Vitrubio fálanos de que nas salinas hai ese tipo de enxeños», explica el investigador.

Brais Currás muestra dudas respecto a la explicación mantenida hasta ahora sobre las causas del abandono de esta explotación. «As causas do abandono non as teño tan claras. Hai cambios na liña de costa, pero non me atrevería a dicir que hai un condicionante ambiental porque se así fora poderían ter retranqueado as salinas. Isto entra dentro do ámbito da opinión, pero eu creo que pode ter que ver con cuestión políticas, cos cambios no imperio; eu tiro máis para as cuestións históricas, culturais, económicas e sociais. É unha cuestión complexa», afirma el arqueólogo.

La motivación inicial del trabajo de Currás Refojos era acometer la producción de sal marina en el noroeste romano. «Quería entendelo dende un punto de vista diacrónico, coa gran transformación que supón a implantación do poder de Roma para a produción e a organización do traballo nas comunidades locais da Idade do Ferro», explica. Y lo tiene claro: «As comunidades dos castros producían para o autoconsumo. Cando chega Roma e se implantan as salinas, as novas factorías e un novo réxime fiscal empezan a pescar outras especies, como a sardiña, ou empezan a alonxarse da costa». La producción se industrializa y el territorio se explota de otra manera.

La producción salinera en la Galicia romana tiene todavía incógnitas por resolver. «En xeral, están aparecendo novos indicios ao longo das Rías Baixas. Agora, estamos tentando levar a cabo un proxecto para escavar as salinas de Oia e A Guarda cuxa cronoloxía é presumiblemente romana. É un proxecto que imos presentar á convocatoria dos Grupos de Acción Costeira, que ten financiamento europeo. Queremos escavar en extensión esas salinas e poder datalas. É un proxecto que queremos levar a cabo en colaboración cos Concellos de Oia e A Guarda», concluye.

El Centro Salinae permite ver una parte del campo salinero fosilizado

Ante el centro de salud de Rosalía de Castro se sitúa un edificio de cristal que sirve de entrada al Centro Salinae, dependiente del Museo do Mar de Galicia. El motivo principal de este edificio está a varios metros de profundidad. Son los restos fosilizados de una salina de evaporización de época romana, que función entre el siglo I y el III de nuestra era. Era una de las patas de una poderosa industria dedicada a la salazón de pescado. La sal allí extraída del mar se utilizaba para salar el pescado en las factorías de Marqués de Valladares y plaza de Compostela. La primera está esperando, tapada por la tierra, a que se pueda musealizar, mientras que la segunda fue arrasada durante las obras de rehabilitación de un edificio frente a la Alameda. Los expertos afirman que la producción de esta industria se destinaba a otros puntos del Imperio romano, por lo que se puede decir que es el primer sector dedicado a la exportación de manufacturas conocido en Vigo.

Salinae es de acceso gratuito. Abre de martes a viernes entre las 10.00 y las 14.00 horas; los sábados, de 11.00 a 14.00, y de 17.00 a 20.00 horas; y los domingos, de 11.00 a 14.00 horas.

El tramo de salina que se muestra fue localizado por el arqueólogo Juan Carlos Castro durante los trabajos previos a la construcción del centro de salud de Rosalía de Castro. Este lugar da una idea segmentada de lo que sería todo el Areal hace casi dos mil años. Otras afloraciones de la salina todavía se pueden ver tras las valles de cierre en otros solares de la zona, sobre todo, en las proximidades de la calle Miragaia. Aborda también otras acciones arqueológicas.

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